El personaje del loco en el espectáculo medieval y en las cortes principescas del renacimiento

bufónLa Edad Media se espejea en el juego del contraste. Lo sagrado y lo profano se muestran a la par, como anverso y reverso de una moneda. Y lo serio no deja de proclamarse a risotadas: “ridentem dicere uerum” proclamaba Horacio (Sátiras, I, 1, 24) y sus ecos resuenan por todo el Medioevo, a pesar de la demonización a que sometió la risa la facción agelasta del catolicismo imperante. Cómico y trágico, religioso y laico, llanto y risa a menudo son inseparables en el imaginario medieval porque se ha experimentado una clara ruptura con la teoría clásica de los estilos. Esto supone la invasión del estilo humilde, vinculado a la comedia, en la zona más sublime del pensamiento. Y es que la tradición retórica cristiana estimula la mixtura jocosidad-seriedad como eficaz procedimiento para la instrucción doctrinal2.

También la cordura se presenta con su complementario natural: la locura, la segunda naturaleza humana, como defendían los prelados franceses en protesta ante la condena pronunciada por la Universidad de París en 1445 contra la inveterada Fiesta de los Locos (Festum Stultorum) que amenizaba los templos por Año Nuevo: “Nuestros eminentes ancestros han permitido esta fiesta. ¿Por qué se nos ha de prohibir ahora? Las tinajas de vino revientan si no las aireamos de vez en cuando purgando sus oberturas. Nosotros somos viejas barricas que el vino de la sabiduría haría estallar si lo conservásemos en exclusiva al servicio de Dios. Por ello, durante algunos días al año, lo ventilamos abandonándonos a juegos y locuras, y así después regresamos con más entusiasmo a nuestros estudios y a la observancia de la santa religión”3.

Una actitud que en el fondo se apoyaba en la predicación de Saulo de Tarso: “si alguno entre vosotros se cree sabio según la sabiduría de este mundo, hágase loco, para que llegue a ser sabio. Puesto que la sabiduría de este mundo es locura ante Dios”4. Una locura institucionalizada que recubría un cierto tipo de santidad, donde la expresión de la piedad consistía en mostrarse públicamente como bufones siguiendo el ideal paulino de devenir “locos a causa de Cristo” (Horowitz-Menache 1994: 45-48), “porque la locura de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres”5

(lea el ensayo completo en http://babel.revues.org  )

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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