La irresistible Zuleika

por María Inés Castagnino

Max Beerbohm (Sir Henry Maximilian Beerbohm, 1872-1956)

El nombre quizás, y sólo quizás, no diga mucho a primera vista, y haya que anclarlo en aseveraciones relativas, tales como que la persona por él designada era hermanastro del actor y empresario teatral Sir Herbert Beerbohm Tree, o, más reveladoramente, que fue por un breve lapso amigo y protegido de Oscar Wilde. Entonces un panorama se dibuja: el de los círculos literarios y culturales de Londres a fines del siglo XIX. Panorama dibujado por el mismo Beerbohm, cuya fama provino de su labor como caricaturista de las personalidades de la época, tales como Wilde, Dante Gabriel Rossetti y su círculo y George Bernard Shaw, quien otorgara a Max Beerbohm el epíteto de “el incomparable”.

Oscar Wilde
Oscar Wilde
G.B. Shaw
G.B. Shaw
El círculo de D.G. Rossetti
El círculo de D.G. Rossetti

Beerbohm fue también autor de textos periodísticos, reseñas, cuentos, ensayos, parodias y una única novela: Zuleika Dobson.

Oxford

Como era casi inevitable para un caballero inglés de extracción aristocrática, Beerbohm pasó algunos años como estudiante en la Universidad de Oxford. La época era propicia para la idealización de ese ámbito: luego de siglos de historia que la habían visto mutar de refugio para scholars pobres con ambiciones de conocimiento a finishing school para los nobles y puerta de acceso a las esferas de poder para los ricos, pasando por varias etapas intermedias, en el siglo XIX la universidad de Oxford, revalorizada a partir de reformas profundas, era retratada en no pocas novelas escritas por ex-alumnos como un ámbito idílico y formativo donde se establecían relaciones significativas de por vida (de éstas, una favorita de Beerbohm era Sinister Street, de Compton Mackenzie). Beerbohm abandonó la universidad en 1894 sin obtener su título, y luego la hizo escenario y esencia de su única novela, a la que puso por subtítulo, significativamente, “An Oxford Love Story”. En un texto donde todo personaje genera sentimientos mixtos, Oxford –al menos en una lectura posible– participa de la ambigüedad: la ciudad / universidad arquitectónicamente hermosa y con semblante de eternidad es, en última instancia, inhumana; sigue adelante a fuerza de tradiciones, aún cuando aquello que parece darle sentido vital, la juventud estudiosa, ha desaparecido. Y de todos modos se la ama profundamente.

Al comienzo de la novela, la joven Zuleika Dobson llega a Oxford para visitar a su abuelo, a cargo desde hace años de un college ficticio llamado Judas. La muchacha tiene una belleza inefable que enamora automáticamente a todos los hombres jóvenes que la enfrentan, y Oxford, como ciudad universitaria, está llena de hombres jóvenes. Por ende, Zuleika hace estragos entre la población estudiantil, subyugando incluso a su ejemplar más ilustre: el Duque de Dorset, epítome de todo lo que puede ofrecer Oxford de bueno y noble.

La irresistible Zuleika
La irresistible Zuleika
Zuleika y su abuelo
Zuleika y su abuelo
El Duque de Dorset en la escuela de Eton
El Duque de Dorset en la escuela de Eton

Lo más representativo de Oxford está presente también en la novela por medio de sus instituciones más tradicionales: los clubes exclusivos, las cenas en el hall del college, los conciertos, la beca Rhodes y, sobre todo, Eights Week, la semana de regatas cuya carrera final, en este caso, está ligada a los destinos de los estudiantes de una manera inusual.

La novela

Tanto la fémina protagónica como el texto que responde al mismo nombre son criaturas extrañas y deliciosas. La novela es de 1911; la revolución modernista (por no mencionar la Primera Guerra Mundial) está a la vuelta de la esquina, pero Beerbohm parece más cerca del espíritu autorreflexivo y autoparódico de un Lawrence Sterne o un Henry Fielding en su puesta en evidencia de los recursos de la narración. A la vez, elementos asociados a la estética Wildeana (humor, ingenio verbal, dandismo e inquietudes esteticistas, algunas hebras de la trama) hacen de Beerbohm un hijo de su época. Y naturalmente, a su manera, Zuleika Dobson se inscribe en la categoría de las ya mencionadas novelas encomiásticas sobre Oxford. Más allá de estas afinidades, electivas o no, resuena la voz distintiva de un autor para quien nada parece digno de ser tomado demasiado en serio, ni siquiera aquello que se ama.

La novela está escrita en un inglés exquisito, que intercala frases en latín y otros idiomas. El narrador hace gala de un despliegue de conocimiento sobre los clásicos que honra la formación de Oxford en ese terreno, y de un vocabulario refinado que está en directa contraposición con su protagonista femenina. Zuleika no tiene cultura, y adquirirla no le interesa: detestó tener que ganarse la vida como institutriz, y ahora se desempeña como mediocre prestidigitadora; toda su biblioteca consiste en dos libros, uno de ellos una tradicional guia de horarios y conexiones de trenes que resultará de peso al final de la novela (como se ve, guiños decimonónicos como la figura de la institutriz y los trenes están a la orden del día). El Duque, por el contrario, es tan culto como se puede llegar a serlo, y sus intercambios con Zuleika son notables:

‘You don’t believe in the love that corrodes, the love that ruins?’

‘No,’ laughed Zuleika.

‘You have never dipped into the Greek pastoral poets, nor sampled the Elizabethan sonneteers?’

‘No, never. You will think me lamentably crude: my experience of life has been drawn from life itself.’

‘Yet often you talk as though you had read rather much. Your way of speech has what is called “the literary flavour”.’

‘Ah, that is an unfortunate trick which I caught from a writer, a Mr Beerbohm, who once sat next to me at dinner somewhere. I can’t break myself of it. I assure you I hardly ever open a book. Of life, though, my experience has been very wide. Brief? But I suppose the soul of man during the past two or three years has been much as it was in the reign of Queen Elizabeth and of – whoever it was that reigned over the Greek pastures. And I dare say the modern poets are making the same old silly distortions. But forgive me,’ she added gently, ‘perhaps you yourself are a poet?’

El trabajo formal se completa con contraposiciones entre futuro y pasado, juventud y vejez – representadas, por ejemplo, por Zuleika y su abuelo – y perfección e imperfección absolutas, representadas por el Duque de Dorset y su colega de estudios Noaks respectivamente, a quienes, para mayor contraste, Beerbohm hace alojarse en un mismo domicilio en distintos pisos, literalmente uno por encima del otro.

Los efectos cómicos son numerosos, y se dan a menudo a través de lo hiperbólico: la gracia de la lista de triunfos mundiales de Zuleika en el segundo capítulo emparda con la misma cualidad en la lista de títulos, propiedades, antecedentes y logros del Duque en el quinto. Por detrás de estos efectos, no obstante, vibra una cuerda trágica, pues sus visos clásicos hacen que el desempeño de Zuleika en Oxford no le resulte indiferente a los planos sobrenaturales, e involucre a “los dioses” en el destino de los personajes, entre otras manifestaciones.

Estos son sólo algunos de los rasgos de interés en Zuleika D., la novela; rasgos que a Zuleika D., la muchacha ficticia, poco importarían: “She was, indeed, far too human a creature to care much for art”, dice de ella el narrador con ironía suprema; ironía que se aplica al mismo Beerbohm. Hemos dicho que para él nada parecía digno de ser tomado demasiado en serio, ni siquiera aquello que se ama. Quizás sería más acertado proponer que, para él, el mejor homenaje que se podía rendir al objeto amado era no tomárselo demasiado en serio.

Max Beerbhom
Max Beerbhom
Max Beerbohm por sí mismo
Max Beerbohm por sí mismo

PD: Para los fetichistas del objeto-libro, la coqueta edición de Zuleika Dobson en Collector’s Library tiene ilustraciones de Beerbohm elaboradas, al parecer, por placer personal y no con miras a incluirlas en la publicación. Algunas de ellas acompañan esta nota.

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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