“A heap of broken images”. Londres como ciudad de la fragmentación en Virginia Woolf, T.S. Eliot y Jessie Dismorr

Mg. Ezequiel Rivas, UBA

Jessica_Dismorr_-_Abstract_composition_1915
Jessica Dismorr. Abstracto, 1915

            “Estuve intentando conectar y utilizar todos los fragmentos con los que nací[i]. Estas palabras del escritor E.M. Forster se constituyen, en el marco de este análisis, como una especie de entrada al problema de la percepción de la ciudad como un todo fragmentado y discontinuo, signado por la fugacidad del desplazamiento urbano.  A su vez, la fragmentación del tejido de la ciudad no es solamente una operación mental, sino una percepción sensible, que afecta a todos los sentidos. Así, The London Scene de Virginia Woolf es una muestra clara del fenómeno: la ciudad es concebida en el texto como un espacio fragmentado y la conexión entre las partes, entre los fragmentos de ese espacio y las personas que circulan por la ciudad se establece mediante los sentidos, en especial la vista, el olfato y el oído, simultáneamente:

 A medida que avanzamos río arriba camino de Londres, nos cruzamos con los desechos de la ciudad que descienden. Barcazas repletas de viejas botellas de vino, cuchillas de afeitar, colas de pescado, periódicos viejos y cenizas, repletas de cuanto dejamos en el plato y arrojamos al cubo de la basura, descargan en la tierra más desolada del mundo. Durante cincuenta años, esos alargados montones han estado pudriéndose y humeando, dando cobijo a innumerables ratas, abonando áspera y macilenta hierba, e impregnando el aire de un hedor acre y punzante.[ii]

 Para Woolf, Londres es “la tierra más desolada”, y más adelante, en su recorrido de auténtica flâneuse, nos dirá que la Torre de Londres “es el nudo, la clave, el cogollo de todas esas desperdigadas millas de esquelética desolación y actividad de hormigas”[iii]. La misma percepción de fragmentación que hay en el río también existe en otra arteria de la ciudad, Oxford Street, asociada a la anatomía:

 Los autobuses, los camiones, los automóviles y las carretillas pasan confusamente mezclados, como fragmentos de un rompecabezas; se levanta un brazo blanco; el rompecabezas se hace más denso, se coagula, se detiene: el blanco brazo se hunde, y de nuevo se aleja el torrente, manchado, retorcido, mezclado, en perpetua prisa y desorden. El rompecabezas jamás llega a quedar ordenado, por mucho que lo contemplemos.[iv]

 Esta idea de lo fragmentario, del “rompecabezas” que se construye, de algo que está en continuo movimiento, nos presenta el espacio urbano como espacio de la fugacidad y a su vez de la belleza: “El encanto del Londres moderno consiste en que no ha sido construido para durar, ha sido construido para pasar.”[v] La belleza, ligada al tópico del tiempo que pasa, está presente en el texto de Woolf:

Ahora la posada se alza caduca, como una belleza ataviada con sus más hermosas ropas de medianoche, que contemplara las llanura de barro y las fábricas de cera, y los malolientes montones de tierra sobre los que los camiones arroja constantemente nuevos montones, que han cubierto totalmente los campos en que, cien años atrás, paseaban parejas de enamorados arrancando violetas.[vi]

             Esta fragmentación del espacio urbano ligada a lo degradado también se encuentra en The Waste Land[vii] de T. S. Eliot: “What are the roots that clutch, what branches grow / out of this stony rubbish? (…)/ A heap of broken images.” [viii] En este pasaje, Eliot introduce también el paso del tiempo unido a las historias de amor a las que se alude (Tristán e Isolda, Mme Sosostris) y que prepara la descripción de la “ciudad irreal”, “unreal city”. Allí, el cuerpo es fragmento, una pieza de engranaje, una máquina: “At the violet hour, when the eyes and back/ turn upward from the desk, when the human engine waits/ like a taxi throbbing waiting”. [ix] La imagen del taxi que espera con el motor encendido también conecta con lo instantáneo, lo fugaz.

Como mencioné más arriba al citar el texto de Woolf, la belleza (y el amor, por qué no) en el poema de Eliot se halla atada a la fugacidad y refuerza la idea de la máquina: “When lovely woman stoops to folly and/ paces about her room again, alone/ she smoothes her hair with automatic hand,/ and puts a record in a gramophone.”[x] Estos versos concluyen justamente la escena amoroso-sexual comprendida entre los versos 231-256. Toda la escena está atravesada por lo disjunto, lo aislado, el fragmento, un recurso que al mismo tiempo implica un fugacidad: la construcción sintáctica del verso en este momento es paratáctica, seca, inmediata, y el cuerpo es apenas señalado de modo fragmentario, sinecdótico (“exploring hands”): “The meal is ended, she is bored and tired,/ endeavours to engage her in caresses (…) Flushed and decided, he assaults at once;/ exploring hands encounter no defence;/ his vanity requires no reponse,/ and makes a welcome of indifference”[xi]. Para Eliot, el espacio de la ciudad es un espacio caótico, un espacio agotado: las mujeres en el poema se encuentran ligadas a este agotamiento general de la experiencia moderna; así la prostituta, mujer que solamente da placer a cambio de una transacción comercial (vv. 231-256), las relaciones infértiles que terminan en abortos (vv. 158-164). La violencia unida al caos y al agotamiento refuerzan el eje del fragmento, de lo degradado.

En cuanto a la propuesta de Jessica Dismorr en London Notes se hallan similitudes con esa fragmentación y fugacidad del espacio que plantea la mirada de Virginia Woolf y con el agotamiento de Eliot:

 Commonplace, titanic figures with a splendid motion stride cross the parched plateau of grass (…) Under trees all the morning  women sit sewing and knitting, their monotonous occupation accompanying the agreable muddle of their thoughts.[xii]

 

 Dismorr construye el espacio urbano como objeto a partir de un lenguaje simplificado, paratáctico, sencillo pero a su vez concentrado, como fue posible ver en Eliot.

Además, este objeto es fabricado haciendo un desplazamiento de sentido: la ciudad se transforma en una especie de monstruo antinatural, en un paisaje con una estructura de máquina: “Towers of scaffolding draw their criss-cross pattern of bars upon the sky, a monstrous tartan. / Delicate fingers of cranes describe beneficent motions in space. / Glazed cases contain human specimens.” [xiii] El hombre queda encerrado en esa máquina y es a su vez una parte de la misma.

Como se ha podido ver en estos tres autores, la percepción del espacio urbano se problematiza y muestra a partir del tejido literario, de su composición y disposición, las inquietudes sociales, culturales y existenciales del período y las implicancias de la estética modernista en la construcción de una Weltanschauung.

dismorrBibliografía

DISMORR, Jessie. London Notes, en Blast 2 (1915), p. 66. [Tomo el texto a partir de la edición de las fichas de cátedra, traducción de Lucas Margarit, p. 93-94].

ELIOT, T. S. La tierra baldía: The Waste Land / ed. y trad. de Rolando Costa Picaso.

ELIOT, T. S. Selected Essays, London: Penguin, 1965.

SENNET, Richard. Carne y Piedra, Madrid: Alianza, 1994.

WOOLF, Virginia. Londres: The London Scene. Madrid: Lumen, 2010.


[i] Palabras de Forster a su amigo Forrest Reid, citadas por Sennett (1994: 376).

[ii] Woolf (2010: 25).

[iii] Woolf (2010: 27).

[iv] Woolf (2010: 40).

[v] Woolf (2010: 43).

[vi] Woolf (2010: 25).

[vii] El poema de Eliot es en sí un ejemplo de unidad en la fragmentación que gira en torno a los conceptos de heterogeneidad y unidad. El recurso a la tradición literaria en sus citas permite comprender una continuidad, sin embargo, la nueva resignificación en el texto dada por la rápida asociación de pensamiento que realiza el lector, e incluso una descontextualización extrema de la cita establece la idea del fragmento, de modo violento. Eliot, al analizar la producción de los poetas metafísicos tales como Donne y Cleveland, citando a Johnson señala que “the most heterogeneous ideas are yoked by violence together”. Eliot agrega que “the force of this impeachment lies in the failure of the conjunction, the fact that often the ideas are yoked but not united (…) But the degree of heterogenity of material compelled into unity by the operation of the poet’s mind is omnipresent in poetry.” (Eliot 1965: 106).

[viii] Eliot (1988: versos 19-20; 22).

[ix] Eliot (1988: versos 215-217).

[x] Eliot (1988: versos 253-256).

[xi] Eliot (1988: versos 236-242).

[xii] Dismorr (1915: 66). “Hayde Park”.

[xiii] Dismorr (1915: 66). “Picadilly”.

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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