“Out of time and space”: el nonsense como ruptura del sujeto.

por Marina Novello(*)

Tanto la literatura fantástica como la ciencia ficción ubican en el centro las preguntas por el sentido y la identidad al sujeto, y las convenciones sociales que lo formaron son interrogadas y puestas en duda hasta que estallan. Rosemary Jackson señala que la literatura fantástica se caracteriza por la disolución de órdenes y por la pregunta por un significado definitivo.[1] En la ciencia ficción, explica Franco Ferrini, el elemento fantástico tiende a manifestarse de forma científica[2], lo cual señala otra forma de expansión y postulación de las mismas cuestiones: la disolución de las unidades y la pregunta por el sentido.

En ambos géneros se presenta un cuestionamiento de las unidades del tiempo y el espacio. Jackson explica que en el fantástico las unidades clásicas de tiempo, espacio y sujeto son amenazadas por la disolución, y Ferrini señala que la ciencia ficción pone a prueba los límites de la noción de tiempo y la pregunta por el presente[3].

A partir de estas características de estos dos géneros, el objetivo será analizar cómo el nonsense ingresa en Alice in Wonderland[4] (Lewis Carroll, 1865) y The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy[5] (Douglas Adams, 1979)  a partir del ingreso a un espacio que no responde a las coordenadas espaciotemporales convencionales.

El nonsense, para Deleuze, es el sentido del sentido, aquello que subyace al sentido: “El sinsentido es lo que no tiene sentido, y a la vez lo que, como tal, se opone a la ausencia de sentido efectuando la donación de sentido”[6]. En los espacios a los que ingresan los personajes de ambos textos (sueño, en Alice, y la inmensidad del espacio, en Hitchhiker’s), el nonsense prolifera y cuestiona a partir de sus aspectos paradójicos a los sujetos y sus nociones de mundo, identidad y lenguaje. La paradoja, en términos de Deleuze, “se opone a la doxa, a los dos aspectos de la doxa, buen sentido y sentido común”[7]

Buen sentido, ruptura del espacio y el tiempo

El buen sentido, continua Deleuze, es “sentido único, expresa la exigencia de un orden según el cual hay que escoger una dirección y mantenerse en ella”[8]. Esta dirección va de lo más diferenciado a lo menos diferenciado (es decir, del pasado al futuro, al fin). La función del buen sentido “es esencialmente prever”[9].

Es el buen sentido lo primero que se quiebra la ingresar al otro espacio no reglado. Tanto Alicia como Arthur pronto descubren que lo único que no puede hacer en los espacios nuevos y desconocidos es prever. La regla de oro de la guía que Ford le presente a Arthur es “don’t panic”, expresión que apunta a calmar el caos epistemológico que se produce en Arthur cuando descubre que no entiende nada y, peor aún, no puede prever nada.

“La potencia de la paradoja […] consiste en mostrar que el sentido toma siempre los dos sentidos a la vez, las dos direcciones a la vez”[10]. La ruptura con la linealidad es algo que se produce desde el primer momento que Alicia y Arthur caen fuera de las coordenadas del mundo que conocen. Ellos se vuelven víctimas de las idas y venidas de otros personajes y de las circunstancias (Alicia cae, luego debe nadar para salvarse; Arthur está a merced de naves espaciales y de decisiones de alienígenas que quieren matarlo o no lo tienen en consideración). El surgimiento de las dos direcciones que refiere Deleuze se visualiza con claridad en ambos textos:

’Would you tell me, please, which way I ought to go from here?’

‘That depends a good deal on where you want to get to’, said the Cat.
‘I don’t much care where…’, said Alice.
‘Then it doesn’t matter which way you go’, said the Cat.
‘… so long as I get somewhere’, Alice added as an explanation.
‘Oh, you’re sure to do that’, said the Cat, ‘if you only walk long enough’[11]

El encuentro con el gato es clave porque le muestra a Alicia la inutilidad de pretender una única dirección y de prever. En Hitchhiker’s esto se ve, en primer lugar, en la posibilidad de viajar en el espacio sin destino ni propósito, como autoestopista, y, en segundo lugar y con mayor claridad, en la existencia de la “infinite probability drive”, que posibilita pasar en un mismo instante por todos los rincones del universo. La Guía señala la inmensidad del espacio (“Space […} is big. Really big. You just won’t believe how vastly hugely mind-bogglingly big it is”[12]), y de forma tácita formula la pregunta “¿vale la pena saber a dónde ir si el universo no tiene destino?”. Las dos direcciones proliferan a cada paso porque no hay un final y tampoco hay un principio: los personajes son llevados de aquí para allá sin saber por qué o hacia dónde.

El espacio no posee más coordenadas, ni en el sueño ni en el mismo universo, y planear, prever, viajar hacia “adelante”, se transforma en algo imposible. El espacio está desregulado y no se puede medir o abarcar. De cierta forma, en ambos textos, el espacio parece surgir a medida que se lo transita, casi como una construcción caprichosa: en Alice es una certeza porque responde a la lógica del sueño, sólo existe cuando Alicia está allí; en Hitchhiker’s la inmensidad del universo es tal, y Arthur es tan pequeño, que el espacio parece desarrollarse y armarse a medida que los personajes lo transitan.

De la misma forma, el tiempo también pierde sus coordenadas convencionales y se anula.

Deleuze explica la noción de aión que se corresponde con las postulaciones previas sobre el buen sentido: “es el pasado-futuro en una subdivisión infinita del momento abstracto, que se descompone sin cesar en los dos sentidos a la vez”[13]. Es un tiempo que va en ambas direcciones, desarmando el presente.

En Alice el tiempo también responde a la lógica el sueño, es un tiempo cuyo presente está eludido. Es una unidad perdida a la que se hace referencia en el par Sombrerero-Liebre de Marzo:

cada uno habita en una dirección, pero las dos direcciones son inseparable; cada una se subdivide en la otra hasta el punto de que se las encuentra a las dos en cada una […] cambian ahora de lugar, sin cesar, siempre atrasados y adelantados en las dos direcciones a la vez, pero nunca a la hora[14]

Ellos se pelearon con el tiempo y el tiempo dejó de pasar, se detuvo y, sin embargo, el Sombrerero y la Liebre no pueden estar en el presente, sólo pueden estar siempre atrasados o adelantados.

El tiempo está desarticulado y el presente se disuelve en el pasado y el futuro. En Hitchhiker’s el tiempo está anulado. A lo largo de toda la novela no hay menciones sobre el tiempo ni reflexiones de ningún tipo. Todos los sucesos que enmarcan la historia ocurrieron hace millones de años, y cada uno de ellos está mediado por unidades temporales inmensas (como, por ejemplo, la espera por la respuesta a la vida, el universo y todo lo demás). La única mención que se hace es la siguiente: “’Let me tell you the whole story. It’ll take a little time’. ‘Time’, said Arthur weakly, ‘is not currently one of my problems’”[15]

Arthur, como el Sombrerero y la Liebre, también está atrapado en un presente que se deshace en pasados infinitos y múltiples futuros, que nunca es presente. El tiempo es estático y escurridizo a la vez, y no se puede medir ni calcular.

Pronto los personajes comprenden que estos nuevos espacios los exceden, que no los pueden medir o aprehender con los parámetros o coordenadas con las que ellos se formaron. Esto los lleva a una rápida conclusión: “’Oh, you can’t help that’, said the Cat, ‘we’re all mad here. I’m mad. You’re mad’. ‘How do you know I’m mad?’, said Alice. ‘You must be’, said the Cat, ‘or you wouldn’t have come here’”[16]

La locura es la única explicación posible para la falta de unidades “normales”. El gato lo expresa primero, luego se suma el Sombrerero, y Alicia comprende que esa es la única respuesta que es capaz de entender. En Hitchhiker’s ocurre algo similar: en varias ocasiones –que implican situaciones completamente ajenas e incomprensibles- Arthur señala que debe estar loco o que está a punto de enloquecer: “’Look’, said Arthur, ‘would it save you a lot of time if I just gave up and went mad now?’”[17].

Cuando ambos personajes piden explicaciones, preguntan por el sentido, la respuesta carece de importancia: “la pregunta no tiene respuesta”, señala Deleuze en relación a Alicia, “porque lo propio del sentido es no tener dirección, no tener ‘buen sentido’, sino siempre dos a la vez, en un pasado-futuro infinitamente subdividido y estirado”[18].

Para ninguno de los dos es posible pensar en una explicación: la solución más lógica y aceptable es la locura. Alicia y Arthur, en tanto sujetos modernos, no puede producir sentidos nuevos allí donde se revela el sinsentido. La disolución del sentido, sentido que no es más que un efecto, los descoloca y frustra.

Sentido común, fragmentación del lenguaje y del cuerpo

El aspecto paradójico del nonsense atenta contra otro elemento, el sentido común, que “identifica, reconoce […] subsume facultades diversas del alma u órganos diferenciados del cuerpo y los remite a una unidad capaz de decir Yo”[19]. El sentido común constituye la “forma de identidad de un sujeto […] la forma de permanencia de un objeto o de un mundo que se supone presente del principio al fin”[20]. La paradoja es también la inversión del sentido común, es el sinsentido de la identidad perdida, irreconocible. En estos textos, el nonsense abre la posibilidad de la ruptura del Yo producto del sentido común en comunión con el buen sentido.

aliceAlicia “sufre y fracasa todas las pruebas del sentido común”[21]. En primer lugar se produce una fragmentación del lenguaje. En Alice hay una pérdida involuntaria de la capacidad del lenguaje y una proliferación irrefrenable de la oscuridad del sentido. Las canciones y lecciones fallidas y los malos entendidos abundan en el texto:

‘Found what?’, said the Duck.
‘Found it’, the Mouse replied rather crossly, ‘of course you know what it means’
‘I know what it means well enough, when I find a thing’, said the Duck, ‘it’s generally a frog or a worm’[22]

En este ejemplo en particular se ve nuevamente la proliferación de las dos direcciones o dimensiones al mismo tiempo: la palabra “it” sigue siendo aquello que fue antes y no es solamente una palabra vacía que se llena según el contexto. Más adelante, el texto vuelve a señalar la naturaleza paradójica del lenguaje, que encierra en sí mismo las dos direcciones y permite que la lógica oscile:

‘Take some more tea’, the March Hare said to Alice, very earnestly.
‘I’ve had nothing yet’, Alice replied in an offended tone, ‘so I can’t take more’
‘You mean you can’t take less’, said the Hatter, ‘it’s very easy to take more than nothing’[23]

Lewis Carroll señala cómo la realidad y el lenguaje son, por momentos, incongruentes. Deleuze explica que el sentido “no pertenece a ninguna altura, ni está en ninguna profundidad, sino que es efecto de superficie, inseparable de la superficie como de su propia dimensión”[24]. El lenguaje es pura superficie, puro sentido aleatorio que no remite a ninguna profundiad porque no la tiene: “’If there’s no meaning in it’, said the King, ‘that saves a world of trouble, you know, as we needn’t try to find any’”[25]

En Hitchhiker’s las confusiones y preguntas sobre el sentido no son tan abundantes como en Alice pero sí aparece un cuestionamiento del lenguaje y su capacidad. En primer lugar se presenta el “pez babel” como símbolo de una utopía frustrada del lenguaje a raíz de la proliferación de los múltiples sentidos inherentes al lenguaje. Esto pone en el centro la pregunta de si es realmente necesario entender todo y si sirve para algo. Ni Alicia ni Arthur se ven beneficiados por la comunicación a través del lenguaje.

En Hitchhiker’s hay además un cuestionamiento sutil sobre los usos “humanos” del lenguajes y sus sentidos. En primer lugar, en cuanto Arthur se ve expulsados de la Tierra, se produce una pregunta sobre el significado de la palabra “safe”: “’Ah’, said Arthur, ‘this is obviously some strange usage of the word safe that I wasn’t previously aware of’”[26]. Más adelante, cuando ya están en el planeta perdido, uno de los habitantes hace referencia a las dificultades que tiene para entender a Arthur: “Slartibartfast coughed politely. ‘Earthman’, he said, ‘it is sometimes hard to follow your mode of speech’”[27]

De manera semejante a lo que ocurre en Alice, en este texto aparece una oposición entre lo dicho y el sentido: cuando los persigue la policía, los agentes dicen que están en contra de la violencia y al mismo tiempo no dejan de dispararles:

Now-either you all give yourselves up now and let us beat you up a bit, though not very much of course because we are firmly opposed to needless violence, or we blow up this entire planet and possibly one or two others we noticed on our way out here![28]

El lenguaje se desarticula y el sentido cae, revelando el sinsentido inherente.

En una segunda instancia, la unidad del Yo se ve quebrada por la disolución de la unidad del cuerpo. En Alice esto se ve con claridad en las diversas transformaciones que sufre Alicia cuando come o bebe dentro del sueño. Alicia crece y decrece, se vuelve grande y pequeña y nunca es nada: sus transformaciones son devenir puro en dos direcciones opuestas y nunca un estado fijo seguro. En Hitchhiker’s Arthur sufre estados de pánico que alteran su cuerpo y, cuando alcanzan la nave del Corazón de Oro, sufre una desmembración y su cuerpo se transforma en un híbrido semejante a los alienígenas que lo rodean:

‘Haaaaaaaaaaauurrrggghhhh…’, said Arthur, as he felt his body softening and bending in unusual directions. ‘Southend seems to be melting away… the stars are swirling… a dustbowl… my legs are drifting off into the sunset… my left arm’s come off too’. A frightening thought struck him. ‘Hell’, he said, ‘how am I going to operate my digital watch now?’[29]

En Alice, ante la presencia del nonsense, lo abyecto prolifera como otra característica de este estado. Los personajes se vuelven híbridos, ambiguos en cuerpo e intenciones, se vuelven “aquello que perturba una identidad, un sistema, un orden”[30], y las múltiples transformaciones corporales que sufre Alicia, junto con la imposibilidad de nombrarse a sí misma, señalan una abyección de sí: “toda abyección es de hecho reconocimiento de la falta fundante de todo ser, sentido, lenguaje, deseo”[31]. La ruptura del sentido no sólo quiebra con la asignación de identidades, sino que, además abre los sentidos y los expande, permitiendo que surja lo abyecto.

Tanto Alicia como Arthur están en riesgo de muerte constante, sus cuerpos amenazados y su unidad puesta en jaque. Alicia cae por la madriguera, bebe líquidos que cree que no son veneno, corre el riesgo de ahogarse en su propio mar de lágrimas, debe cuidarse de los objetos que arrojan en la casa de la Duquesa, y finalmente es amenazada de muerte por la Reina de Corazones. En Hithhchiker’s Arthur y sus acompañantes viven en peligro: desde la destrucción de la Tierra hasta un intento por comprarle el cerebro a Arthur y reemplazárselo por uno artificial, Arthur se roza con la muerte a cada paso que da.

La salida del espacio que responde a la lógica moderna y posee coordenadas posibles de medir significa una fragmentación del sentido y el surgimiento del nonsense. Esto se percibe con más intensidad cuando los personajes recuerdan la lógica que ahora los abandonó y no puede ayudarlos en el nuevo espacio: Alicia hace muchas referencias a su hermana, su gato y sus amigas, y a las lecciones que recibió y los conocimientos que adquirió; Arthur, por otro lado, recuerda constantemente la Tierra, las cosas que perdió (como su madre o las hamburguesas de McDonald’s) y quiere conseguir té, símbolo de su hogar.

¿Quién soy? ¿Qué somos?

A partir de los aspectos paradójicos del nonsense se quiebran las formas “normales” de medición y las unidades “clásicas”: tiempo, espacio, dirección, quedan anulados por completo. El nonsense quiebra con la unidad del Yo y lo fragmenta, estirándolo en las dos direcciones del devenir-loco y de la pérdida de la identidad. Esto genera preguntas sobre la vida y el mundo: en ambos textos hay una preocupación por el sentido último de la vida y el ser. En Alice la pregunta se centra en el Yo:

‘I wonder if I’ve been changed in the night? Let me think; was I the same when I got up this morning? I almost think I can remember feeling a little different. But if I’m not the same, the next question is, Who in the world am I? Ah, that’s the great puzzle!’[32]

Alicia va perdiendo su identidad que estaba dada por la lógica de su mundo. En un principio esto se produce a través de los cambios físicos que sufre y, luego, a partir de cuestionamientos directos: “’Who are you?’ […] ‘I hardly know, sir’”[33] y más adelante la pregunta pasa de “quién” a “qué”: “’But I’m not a serpent […] I’m a…’ […] ‘Well, what are you?’”[34]

En Hitchhiker’s las preguntas giran en torno al sentido de la vida, en primer lugar con la ballena filosófica y, en segundo, con la pregunta sobre el sentido de la vida, el universo y todo lo demás. La respuesta que ofrece el texto, además del famoso 42, señala la ignorancia como única posibilidad, y plantea que la única opción es desistir en la búsqueda del sentido: “I always think that the chances of finding out what really is going on are so absurdly remote that the only thing to do is to say hang the sense of it and just keep yourself occupied”[35], y “those who study the complex interplay of cause and effect in the history of the Universe say that this sort of thing is going on all the time, but that we are powerless to prevent it. ‘It’s just life’, they say”[36]

La ruptura del espacio y el tiempo convencionales permiten el surgimiento del nonsense, y a través de su puesta en juego, estos textos reflejan una crítica del sujeto moderno, incapaz de comprender una lógica otra, una lógica de un espacio otro, que se ve en problemas a la hora de producir sentido nuevos que excedan la lógica de las instituciones que los formaron.

Alicia despierta cuando el sinsentido del espacio del sueño se vuelve intolerable (“Stuff and nonsense! […] The idea of having the sentence first!”[37], exclama la niña en medio del juicio, dándole nombre a la condición del sueño, aquella ausencia de lógica a la que no se puede adaptar), pero Arthur se ve condenado a vagar eternamente por el universo porque la Tierra no existe más y no puede regresar a ella, incluso aunque existiera: la Tierra se revela también como parte de ese espacio sin coordenadas ni tiempo, como producto del nonsense y el anhelo por encontrarle un sentido.[38]


* Marina Novello es estudiante avanzada de la Carrera de Letras, con 18 materias aprobadas, y adscripta a la Cátedra de Literatura inglesa desde 2013, con un proyecto centrado en el estudio de la literatura infantil del período victoriano. Su correo de contacto es: maru_novello@hotmail.com.


[1] “Lo fantástico empuja hacia un área de no-significación […] mediante el intento de articular ‘lo innombrable’, las ‘cosas sin nombre’ de las ficciones del horror, cuando trata de visualizar lo que no se ve, o bien cuando establece la disyunción entre palabra y contenido a través de un juego con los ‘nombres sin cosas’. En ambos, la brecha entre significante y significado dramatiza la imposibilidad de llegar a un sentido definitivo, o ‘realidad absoluta’”. (Jackson, Rosemary, “El modo fantástico: No-significación” en Fantasy: Literatura y subversión. Buenos Aires: Catálogos Editora, 1986, p.34-39)

[2] Ferrini, Franco, “Los milagros naturales”, en: Qué es verdaderamente la ciencia ficción. Madrid: Doncel, 1971, p. 32.

[3] Ferrini, Franco, “El ‘continuum’ espacio-tiempo y los universos paralelos”, en: Qué es verdaderamente la ciencia ficción. Madrid: Doncel, 1971, pp. 40-48.

[4] De ahora en más, este texto será referido como Alice.

[5] De ahora en más, este texto será referido como Hitchhiker’s.

[6] Deleuze, Gilles. La lógica del sentido. Disponible en: http://www.philosophia.cl/biblioteca/Deleuze/L%F3gica%20del%20sentido.pdf web (último acceso: 20.diciembre,2013), p. 57 (todas las citas tendrán como número de página la correspondiente al pdf. de la presente publicación online).

[7] Deleuze, Gilles. La lógica del sentido, p. 59.

[8]Id.

[9]Id.

[10] Ibíd., p. 60.

[11] Carroll, Lewis. Alice in Wonderland and Through the Looking Glass. Ware: Wordsworth Classics, 1993, p. 67.

[12] Adams, Douglas. The Ultimate Hitchhiker’s Guide to the Galaxy. Nueva York: Del Rey/Ballantine Books, 2002, version para kindle, p. 84.

[13] Deleuze, Gilles. La lógica del sentido, p. 61.

[14] Ibíd., p. 62.

[15] Adams, Douglas. The Ultimate Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, p. 152.

[16] Carroll, Lewis. Alice in Wonderland and Through the Looking Glass, p. 67.

[17] Adams, Douglas. The Ultimate Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, p. 151.

[18] Deleuze, Gilles. La lógica del sentido, p. 60.

[19] Ibíd., p. 61.

[20] Id.

[21] Id.

[22] Carroll, Lewis. Alice in Wonderland and Through the Looking Glass, p. 33.

[23] Ibíd., p. 76.

[24] Deleuze, Gilles. La lógica del sentido, p. 58.

[25] Carroll, Lewis. Alice in Wonderland and Through the Looking Glass, p. 120.

[26] Adams, Douglas. The Ultimate Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, p. 62.

[27] Ibíd., p. 152.

[28] Ibíd., p. 185.

[29] Ibíd., p. 90.

[30] Kristeva, Julia, “Sobre la abyección”, en: Poderes de la perversión. Buenos Aires: Catálogos Editora, 1988, p. 11.

[31] Ibíd., p. 12.

[32] Carroll, Lewis. Alice in Wonderland and Through the Looking Glass, p. 26.

[33] Ibíd., p. 49.

[34] Ibíd., p. 57.

[35] Adams, Douglas. The Ultimate Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, p. 172.

[36] Ibíd., p. 175.

[37] Carroll, Lewis. Alice in Wonderland and Through the Looking Glass, p. 121.

[38] En Hitchhiker’s el sinsentido se atisba ya al comienzo de la novela, en la Tierra misma. El encuentro con el bulldozer muestra una primera instancia de lo que el nonsense vendrá a evidenciar luego, un desplazamiento en la serie del sentido (“The bulldozer outside the kitchen windows was quite a big one. He stared at it. ‘Yellow’, he thought”. Adams, Douglas. The Ultimate Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, p. 27). A esto se suma la burocracia terrestre absurda, sintetizada en el cartel “beware of the leopard”, y el cambio de roles que ejecuta Ford para conseguir que Arthur lo acompañe al bar, que manifiesta algo del nonsense que impera en el universo, introducido en la Tierra por Ford, ser extraterrestre: “Prosser was worried. He thought that one of them wasn’t making a lot of sense”. Adams, Douglas, The Ultimate Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, p. 36. Este nonsense cobra otro sentido hacia el final de la novela, cuando se explica que la Tierra es una máquina y, efectivamente, parte de ese “out of time and space”.

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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