Constelación Shakespeare: una entrevista al Dr. Miguel Ángel Montezanti (*)

Miguel Ángel Montesanti

  1. ¿Qué aspectos de mayor complejidad e interés presenta para usted la traducción de Shakespeare, no sólo como práctica sino también como campo de investigación?

La consideración de Shakespeare como “clásico entre clásicos”, aproximadamente el pedestal en el que lo sitúa Harold Bloom, hace que cada época, cada país y aun cada región, tenga necesidad periódica de revivirlo de acuerdo con nuevas circunstancias. Estas son históricas, políticas, culturales, y, entre estas, por supuesto, lingüísticas. He puesto la palabra “región” adrede, dado que intento justificar mi traducción de los Sonetos a la variedad del castellano rioplatense, que he publicado en 2011. El campo de investigación es muy vasto. Tiene, al menos, tres componentes. El primero, son los inabarcables estudios shakesperianos en todo el mundo, lo que supone nuevas perspectivas de análisis, nuevas experiencias de recepción, descripciones de adaptaciones y reescrituras y un generoso etcétera. El contacto con estos estudios críticos obliga a repensar constantemente los horizontes de la traducción. El segundo es el estudio específico de críticos, filólogos y lexicógrafos, entiendo que predominantemente anglo-hablantes, los cuales continúan discerniendo sentidos velados o nuevos en el texto de Shakespeare. Esto, naturalmente, reclama, si no nuevas traducciones, al menos repensar las traducciones existentes y repensar el mismo traducir. Finalmente, como dije más arriba, la experiencia de cambios culturales: el teatro interpela a todas las épocas, que “leen” en él lo que quisieran leer. Nuevas perspectivas en cuanto al género, en cuanto a la raza, en cuanto a ideologías, proponen otros tantos campos de investigación, como he podido ver en interesantes artículos insertos en la publicación electrónica de vuestra cátedra de Literatura inglesa.

  1. ¿Cómo entiende que debe encararse la enseñanza de la obra de Shakespeare, extranjero y nacido hace cuatrocientos cincuenta años, en el contexto de nuestro país en la actualidad?

Por supuesto, esto depende del ámbito en el cual se “lo” enseñe. En mi misma Universidad dicto “Traducción literaria” para alumnos de Traductorado y “Literatura inglesa” para alumnos de Letras. Como se ve, en ambas orientaciones hay un predominio de la “literatura” sobre el “teatro”· Quiero decir que los docentes de Letras nos inclinamos por los aspectos lingüísticos, estilísticos y estéticos; bien que un alumno de Letras espera más bien entender “qué significa Shakespeare”; mientras que uno de Traductorado pondría el acento en “cómo traducir a Shakespeare”. No es que los dos aspectos anden divorciados. Pero la gente de teatro, los “teatristas”, como gustan autodenominarse, piensan más en términos de espectáculo. Y acaso tengan razón: cómo funciona Shakespeare en la escena. Si aburre no sirve: cómo “hacerlo hablar” para cada público, a veces, incluso, para cierta franja etárea. George Wilson Knight, antiguo crítico a quien admiro, era actor y productor, además de formidable hombre de letras. Deberíamos estar codo con codo, “los de Letras” y “los de Teatro” y hacer que los alumnos se enriquecieran con estas variadas perspectivas. Creo que una enseñanza de Shakespeare en escuela secundaria debería apuntar a valores y antivalores, sobre todo en estas circunstancias de la vida nacional. Pero, en todo caso, es importante “desbardolizar” al Bardo; evitar la genuflexión y la intangibilidad. Apropiárselo y jugar con él como él, evidentemente, jugaba con las palabras, con los personajes, con el teatro.

  1. ¿Qué desafíos ha planteado y/o sigue planteando la puesta en escena de las obras de Shakespeare?

No soy especialista en teatro; pero mi respuesta se halla más o menos implícita en lo anterior. Un Romeo y Julieta, un Macbeth, por no hablar de las obras históricas, deberían hablarnos a nosotros, su público, sin abolir completamente las distancias -espaciales, temporales, culturales- que nos separan de ellos. Las adaptaciones o reescrituras, pongo por caso La señora Macbeth, de Griselda Gambaro, deben dejar percibir el trasfondo shakespeariano que las subyace. Este maridaje entre lo isabelino y lo moderno; entre el castellano literario usado en las traducciones más o menos canónicas y el idiom, o expresión más ajena a nuestro uso: creo que estos son los mayores desafíos.

4. ¿Qué aspectos de la poesía de Shakespeare, en sus distintas manifestaciones (dramática, lírica, narrativa), considera relevante continuar estudiando en la actualidad?

Casi todo Shakespeare es poesía; su artificio verbal es inagotable. Personalmente me he volcado hacia los textos que no pertenecen a las obras teatrales, esto es los líricos: los Sonetos, La fénix y el tórtolo; y los “narrativos” : La violación de Lucrecia, Venus y Adonis, La queja de una enamorada. Pienso que se hallan injustamente postergados por el avasallamiento que imponen las grandes obras teatrales. En su tiempo tal vez Shakespeare haya sido más valorado por esos extensos poemas, que lo insertaban en la tradición ovidiana y virgiliana, que por las obras dramáticas, actividad no tan bien mirada por las personas importantes de esa sociedad. Lo cierto es que el poeta no ha escatimado invención ni artificio en la construcción de estos poemas, que se distancian tan sutilmente de sus modelos latinos -en el caso de los dos primeros que nombré- y por tanto son manantial de interesantes estudios de intertextualidad; por no hablar de su riqueza estilística y sus suscitantes conexiones con las obras dramáticas. Por ejemplo Wilson Knight, a quien ya he nombrado, hace constantemente dialogar la obra dramática de Shakespeare con la lírica y la narrativa, como un totum que se retroalimenta permanentemente. El estudio de la obra dramática sería para mí la constante prueba y ensayo de llevarlas nuevamente a escena. El estudio de la obra restante es, también para mí, la traducción y la reflexión y autorreflexión sobre el lenguaje: un aspecto apasionante. Me agradan especialmente los pasajes donde el poeta parece criticar su propio métier, como sucede en algunos sonetos, por ejemplo los del Poeta Rival, o en pasajes de Lucrecia y de Venus y Adonis donde parece desembozarse la vacuidad de las palabras en construcciones que son precisamente eso: palabras reunidas.

(*) El Dr, Montezanti es poeta, traductor, investigador del CONICET y , Prof. Titular de Literatura Inglesa (Facultad de Humanidades UNLP).

(La entrevista al Dr. Montezanti ha sido realizada por la Lic. María Inés Castagnino)

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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