La última carta de María, reina de Escocia.

Eran las 2 de la mañana del miércoles 8 de febrero de 1587 cuando María, Reina de Escocia, tomó la pluma por última vez. Faltaban escasas seis horas para su ejecución, que tendría lugar en la Sala Mayor del castillo escocés de Fotheringhay, antigua residencia –entre otros- de Ricardo III.

María había pasado en prisión los últimos dieciocho años de su vida, al término de los cuales fue juzgada y sentenciada por traición. El día anterior a la ejecución le fue informado el veredicto de condena a muerte, por lo que transcurrió sus últimas horas orando en la capilla del castillo.

Boceto que representa el juicio de María, que se desarrolló el 14 y 15 de octubre de 1586.
Boceto que representa el juicio de María, que se desarrolló el 14 y 15 de octubre de 1586.
Dibujo de 1613, un artista holandés desconocido, que recrea la ejecución de María, en 1587.
Dibujo de 1613, un artista holandés desconocido, que recrea la ejecución de María, en 1587.

 La carta que más abajo se traduce pertenece a la colección de piezas manuscritas de la Biblioteca Nacional de Escocia y está catalogada como MS 54.1.1. Puede consultarse en línea, en sus versiones francesa e inglesa en http://digital.nls.uk/mqs/index.html. En esa Biblioteca también se conserva el manuscrito iluminado con la imagen del casamiento de María de Escocia con el que fuera su primer marido, François, Delfín de Francia.

María y Francisco, Delfín de Francia, en 1558.
María y Francisco, Delfín de Francia, en 1558.

 

María había sido enviada al continente a los cinco años, ni bien se habían firmado los acuerdos para la alianza real, y se crió en la corte francesa, donde dio muestras de una inteligencia sutil y una personalidad avasallante. Hablaba con fluidez francés, inglés, italiano, español, latín y algo de griego; bailaba y cantaba con gracia, y tocaba el laúd, como podía esperarse de una dama de corte, pero también podía debatir con habilidad sobre temas religiosos y filosóficos. A los once años tenía la capacidad argumentativa de una persona de veinticinco y se la admiraba por su espíritu librepensador. En 1558, se celebró su matrimonio con François con gran pompa en la catedral de Notre-Dame  de París, ella tenía 16 años y él 15. Parece que los dos jóvenes –que por otra parte habían crecido juntos- se tenían un gran afecto, pero la felicidad que la imagen retrata duró muy poco tiempo. En 1560, al morir Enrique II, François y ella fueron coronados reyes de Francia. Sin embargo, meses después, en 1561, muere la madre de María y, tras una fulminante enfermedad, François, lo que determina que ella retorne a Escocia, determinando su protagonismo en los tempestuosos eventos que siguieron. Al morir, tenía 45 años.

 

Retrato realizado por Nicholas Hilliard en 1578 ca.
Retrato realizado por Nicholas Hilliard en 1578 ca.

La última carta de María, reina de Escocia.

 Hermano mío y soberano[1], he sido arrojada por deseo divino, y he de pensar que por los pecados cometidos, bajo la autoridad mi prima de la Reina, en cuyas manos he padecido ingentes sufrimientos por casi veinte años. He sido finalmente condenada a muerte por ella y su estado. He pedido mis papeles, que me habían sido quitados, para poder hacer mi testamento, pero no he logrado recuperar nada que me sea de utilidad, o incluso tener la licencia de ejercer libremente mi voluntad o de disponer que mi cuerpo sea llevado a Vuestro reino luego de mi muerte, como es mi deseo, ahí donde he tenido el honor de ser reina, de ser Vuestra hermana y antigua aliada.

Esta noche, luego de la cena, he sido informada acerca de mi sentencia: seré ejecutada como una criminal a las ocho de la mañana. No tendré tiempo de haceros un relato completo de todo lo que ha sucedido, pero podréis oír la verdad de boca de mi doctor y de mis otros desafortunados servidores. Os dirán cómo no temo a la muerte, pues juro que sería inocente de todo crimen aun en el caso de que se me considerara súbdito de ella. La fe católica y la reivindicación de la corona inglesa por derecho divino son los dos asuntos por los que soy condenada, sin embargo, no se me permite decir que muero por causa de la religión católica, por temor a las ingerencias que esto pudiese ocasionar en la fe de ellos. Prueba de esto es que me han privado de mi capellán, al que no se le permite verme, oír mi confesión y administrarme la Extrema Unción, aunque entiendo que está en el edificio. Por otra parte, han insistido persistentemente en que reciba la consolación e instrucciones de su ministro, traído hasta aquí con ese propósito. El portador de esta misiva y sus acompañantes, la mayoría súbditos de Vuestra merced, podrán atestiguar mi conducta en las últimas horas. Sólo me queda implorar a Vuestra Cristiana Majestad, mi cuñado y antiguo aliado, el que siempre me ha declarado su afecto, que pueda dar prueba ahora de su bondad sobre los siguientes puntos: en primer lugar, que considere pagar a mis desafortunados servidores los salarios adeudados, es éste un peso en mi consciencia que sólo Vos podéis aliviar; en segundo lugar, os ruego que se ofrezcan oraciones a Dios por una reina a la que se le ha otorgado el título de Muy Cristiana y que muere como católica, desposeída de todo bien. En cuanto a mi hijo[2], os lo recomiendo hasta donde lo merezca, pues no puedo responder por él. Me he tomado la libertad de enviaros dos piedras preciosas, talismanes contra la enfermedad, esperando que goce Usted de buena salud y de una vida larga y feliz. Acéptelas con cariño de su cuñada quien, al morir, puede dar testimonio del tierno afecto hacia Usted. Una vez más, Os encomiendo mis servidores, y dad instrucciones, si Os place y por la tranquilidad de mi alma, para que parte de lo que me es adeudado les sea pagado, y que esto se haga por amor de Jesús Cristo, a quien rogaré mañana, al morir, para que Usted disponga de una misa en mi memoria en la que se hagan las limosnas acostumbradas.

 Miércoles, siendo las dos de la mañana, Vuestra muy amada hermana Mary R Os saluda como rey cristiano, como su hermano y como su antiguo aliado.

 

Traducción, comentarios y notas: Elina Montes

[1] La carta está dirigida a Enrique III, rey de Francia.

[2] Jacobo que fue educado en el credo protestante por sus regentes y por deseo explícito de los pares del reino, cuando es nombrado Rey de Escocia a los trece meses de edad, en ocasión de la encarcelación de  su madre. Es coronado Jacobo VI de Escocia y, luego, también Jacobo I de Inglaterra, cuando sucede a Isabel, en 1603.