Constelación Shakespeare. El trabajo de los asistentes. 2da. entrega: “Informe de mesa”

por Andrea Álvarez y Soledad Arienza [1]

Informe de mesa- Mesa Nº 2

En el marco de las Primeras Jornadas de Literatura Inglesa, la temática de la mesa Nº 2 giró en torno a estudios de literaturas comparadas. Las ponencias presentadas fueron: “Shakespeare en un texto de Le Clézio”, a cargo de Ana María Rossi; “Camino florido al infierno: ecos de Macbeth en Una libra de carne, de Agustín Cuzzani”, a cargo de Verónica Rafaelli; “Utopías rotas: una lectura de Sueño de una noche de verano y La Tempestad”, a cargo de Marina Novello, y “Los amantes de la torre Eiffel”, a cargo de Laura Cozzo.

La primeraIMG_0547 expositora, Ana María Rossi, articuló su análisis comparado de La Tempestad, de Shakespeare, y “Lullaby”, una nouvelle del autor francés Jean-Marie Gustave Le Clézio, a partir de la categoría de “personaje”. Para Ana María Rossi, el punto de partida para establecer una serie de paralelos entre Ariel, personaje de La Tempestad, y Lullaby, protagonista adolescente de la nouvelle del autor francés, es doble. Por un lado, el nombre, puesto que Lullaby es llamada por su padre “Ariel” a modo de código secreto compartido por ambos. Por otra parte, una cita en forma de “eco”: sola, de pie a la orilla del mar, Lullaby pronuncia unas palabras que son, en verdad, cita de un parlamento de Ariel en la obra de Shakespeare. A partir de estos dos aspectos, el trabajo de Ana María Rossi despliega otros puntos posibles de contacto entre ambos personajes. En primer lugar, la expositora menciona que en ambos está presente el anhelo de una ida hacia lo desconocido. Así, la búsqueda funciona como estímulo para desprenderse de lo cotidiano y materializar sus sueños de libertad. En segundo lugar, propone pensar los viajes emprendidos por ambos personajes como búsquedas de conocimiento y encuentro con lo natural; y por último, sugiere que tanto Ariel como Lullaby evalúan la idea de libertad como un elemento innato en los sujetos.

La segunda expositora, Verónica Rafaelli, comparó Macbeth, de Shakespeare, y Una libra de carne, de Cuzzani, tomando como eje de análisis la relación que es posible establecer entre los personajes femeninos de Lady Macbeth (esposa de Macbeth) y la Señora Beluver (esposa de Elías Beluver, protagonista de la obra de Cuzzani). A modo de introducción, la autora comentó que los trabajos críticos acerca de la obra de Cuzzani suelen focalizarse en la intertextualidad presente entre dicha obra y otro texto de Shakespeare, El mercader de Venecia. Su objetivo, entonces, era alejarse de esas lecturas ya ampliamente transitadas por la crítica y abordar un análisis comparativo con otra de las obras del canon shakespeariano (con la que, quizás, las relaciones no son tan evidentes a primera vista).

El trabajo de Verónica Rafaelli tomó, así, distintos ejes que le permitieron estructurar la comparación propuesta entre personajes que, si bien son secundarios, tienen roles activos y dominantes respecto de sus esposos. En primer lugar, la cuestión del nombre: tanto Lady Macbeth como la señora Beluver pierden, por un lado, su identidad, al portar/adoptar ambas los apellidos de sus maridos y ser así reconocidas en los ámbitos sociales en los que se desenvuelven. De esta manera, recrean las identidades masculinas de sus maridos. Además, en ambos personajes hay una pérdida de la identidad femenina: la expositora señala que en la señora Beluver esto se evidencia en su apariencia física, un poco descuidada (sin accesorios ni cuidados estéticos) y que, en Lady Macbeth, está presente en el parlamento en que ella pide ser despojada de su identidad femenina (“Come spirits of the night, unsex me here…”). Otras semejanzas también son evidentes entre ambos personajes: ambas se encuentran frustradas ante la situación de la maternidad; ambas presentan una ambición desmedida, por la que obligan a sus esposos a transgredir los límites de las sociedades en las que se desenvuelven; y, por último, tanto Lady Macbeth como la señora Beluver dan lugar a los desenlaces de las respectivas obras. En el caso de Lady Macbeth, sale de escena atacada por sus remordimientos; en el caso de la señora Beluver, finaliza atacada por los acreedores de su marido. Verónica Rafaelli también señaló algunas diferencias entre ambos personajes femeninos como puntos de relación. En primer lugar, el hecho de que, mientras que Lady Macbeth está rodeada de hombres en el ámbito de la corte, la señora Beluver se desenvuelve en un ámbito femenino, entre sus vecinas, y no tiene contacto con otros hombres. En segundo lugar, el hecho de que la señora Beluver solamente presenta actividad verbal en la obra, sólo habla, mientras que Lady Macbeth tiene un rol activo en su desenvolvimiento en la corte. Por último, la cuestión de la violencia verbal, ya que la expositora señaló que, si bien ambas instigan a sus esposos a transgredir los límites sociales, la señora Beluver constantemente agrede con las palabras a su marido, mientras que Lady Macbeth cesa una vez que su esposo ha matado al rey Duncan.

La tercera expositora, Marina Novello, presentó lo utópico como término de comparación entre las siguientes obras de Shakespeare: La Tempestad y Sueño de una noche de verano. Consideró que, en ambos casos, lo utópico está vinculado a la existencia de microcosmos paralelos. Sin embargo, diferenció ambas obras en cuanto a que, en el caso de Sueño de una noche de verano, los personajes desean ir a ese microcosmos (el bosque), mientras que en La Tempestad, los personajes son arrojados a dicho espacio paralelo (la isla). Si bien en ambos casos prevalece el deseo de salir de los órdenes establecidos y buscar nuevas posibilidades, Novello señaló que el bosque y la isla están constituidos de manera diferente. Mientras que el primer espacio estructura lo utópico desde el movimiento y connota libertad y ausencia de reglas y prohibiciones, el espacio de la isla está construido a partir de un orden: Próspero construye un sistema armónico con reglas, concibe una estructura rígida. Como última semejanza entre ambas obras, Novello señaló una especie de resquebrajamiento en ambos espacios utópicos: a causa de disputas y equívocos causados por las criaturas sobrenaturales en Sueño de una noche de verano y, en el caso de La Tempestad, por el advenimiento del maltrato y la violencia verbal, ambos universos se quiebran, se rompe la ilusión y fracasan así las dos utopías.

La última expositora, Laura Valeria Cozzo, detuvo su atención en la obra de William Shakespeare titulada Romeo y Julieta; nos presentó la desdicha de los amantes como un prototipo/arquetipo por medio del cual las más variadas disciplinas se sintieron, y se sienten hasta el día de hoy, inspiradas para representar o reescribir dicho prototipo, con el fin de poder dar nacimiento a nuevas formas dentro del ámbito teatral. Laura Cozzo se detuvo en el análisis de dos versiones que tuvieron lugar en la escena parisina en la primera mitad del siglo XX, distantes entre sí y estéticamente contrarias. Ambas puestas escenográficas hablan más de los pensamientos estéticos de sus versionadores que de la historia original que intentaron recrear.

El 2 de junio Jean Cocteau realiza la puesta en escena de la adaptación de la historia de los amantes de Verona proponiendo como eje central de trabajo una reescritura sobre la base de la original: se pone vital atención sobre la creación de una versión más “intensa”, más breve y, por ende, más tensa. El autor intenta demostrar, como poeta y hombre de teatro, su interés por priorizar la rapidez y la vivacidad de la acción sobre el respeto literal por la palabra escrita; se busca la disminución sistemática del texto para lograr más intensidad dramática: se recurre al recorte de largos parlamentos, la eliminación total de juegos de palabras y la reducción a expresiones esenciales de extensas digresiones por parte de los personajes principales. El resultado es un trabajo construido en base a un lenguaje sencillo, que contiene solo un tercio del texto original; se lo ha desprovisto de todo brillo retórico. Un ejemplo concreto: hacia el trágico final, en vez del largo monólogo de Julieta antes de beber la pócima, se nos presenta una escena muda. Por otro lado, la escenografía aporta elementos que completan la búsqueda estética de Cocteau: un fondo completamente negro sobre el que se ubican elementos móviles como un decorado minimalista; presencia de orquesta reducida que ejecuta viejos aires ingleses del siglo XVI; vestuario que repite el color predominante, el negro. Vestidos y calzas fueron confeccionados en terciopelo y luego fueron pintados de colores llamativos, provocando en el público la idea de lo “mágico” o “fantástico”. Otro agregado original extraído de su propio universo poético podría ser la presencia de dos prólogos dichos por una joven que aparece colgada, volando mientras hace sonar una trompeta: rasgos que acentúan un universo de lo fantasmagórico.

Por otro lado, la mano de Jean Anouilh nos presenta la tragedia shakespeareana intitulada Romeo y Jeannette, escrita en 1945 y estrenada en el Teatro de l’Atelier. Al momento en que se levanta el telón, los espectadores se encuentran con una escena cotidiana: un espacio sucio y dos familias que se encuentran, una negra y una blanca. Este ambiente contradice la propuesta onírica de Cocteau, anteriormente comentada. El conflicto estalla cuando Frédéric (Romeo), de “la familia blanca”, y Jeannette (Julieta), de la “familia negra”, se enamoran apasionadamente y deciden huir juntos. El amor los arrastra entonces a la muerte, único escondite para un romance que se opone a los convencionalismos sociales de este tiempo.

La expositora concluyó demostrando su hipótesis primitiva: ambas obras dan cuenta de los universos poéticos de cada autor. Una sitúa la historia en el mundo de los sueños, atemporales y anacrónicos. La otra, más preocupada por otras cuestiones, impone a los personajes el sabor amargo de los que están en contra de todo, inclusive del amor.

La mesa Nº 2 resultó orgánica en sus contenidos, ya que bajo un mismo enfoque (el comparatismo), las lecturas dialogaron y, a su vez, variaron entre sí. Este espacio se constituyó como pequeño muestrario de las innumerables formas en las que las obras de Shakespeare han sido reelaboradas y aún siguen siendo reapropiadas y reescritas hoy, en el siglo XXI. En cuanto a la dinámica de la mesa, hubo un buen manejo del tiempo por parte de la coordinadora (Laura Cozzo): al finalizar las exposiciones, se abrió un espacio de debate en el que los asistentes pudieron intercambiar con las expositoras sus opiniones con respecto a la vigencia del canon shakespereano en la literatura y la escena contemporáneas.

[1] Ambas autoras son alumnas avanzadas de la Carrera de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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