Constelación Shakespeare. El trabajo de los asistentes. 4ta. entrega: “Entrevista”

por Evangelina Abedín, Lucía Paz, Patricia Gugasian[1].

Entrevista realizada a Ezequiel G. Rivas, quien participó con su ponencia, “‘But day by night and night by day oppressed’: cuerpo, ausencia y melancolía en los Sonetos de William Shakespeare” en la mesa nr. 4.

1) Tu ponencia se basa en un corpus de sonetos que hablan de la melancolía, del amado ausente.  ¿Creés que esta temática refleja el modelo presente en la época isabelina?

La ausencia del objeto de afoto.rivasmor como tema no era nuevo en la poética inglesa del siglo XVI. Ya unos años antes de la publicación de los sonetos de Shakespeare, Sir Philip Sidney en Astrophil and Stella presenta el problema de la ausencia de la persona amada. Lo interesante de los sonetos shakesperianos es precisamente la novedad que aportan al modelo y al tema: la ausencia ya no es de la dama inaccesible propia de la poética petrarquista, sino que es de un muchacho, un joven objeto de deseo del poeta y de su rival. En este sentido, es un cambio importante en los preceptos poéticos que ya eran innovadores de por sí. Además, el triángulo que se establece entre el poeta, el joven y el poeta rival planta sus raíces en la poesía trovadoresca (la relación entre el poeta y su dama) pero al mismo tiempo establece un cambio respecto de la tradición, haciendo ingresar al tercero. Por otra parte, el contexto histórico y social de la época isabelina también contribuye a reforzar las innovaciones y el énfasis en los temas que giran en torno de la melancolía y la ausencia. La conciencia de finitud que se alcanza en este período debido a las sucesivas pestes, incendios y guerras contribuye en la gestación de una reflexión en torno al sujeto en relación con el universo que lo rodea. En este sentido, la melancolía, el cuerpo (su ausencia y su presencia, su degradación como testimonio del tiempo y lo finito) serán puestos en primer plano, en el cruce con los temas amorosos. La melancolía como tema no será exclusiva de los sonetos sino que también aparece en otras obras del dramaturgo inglés: en el personaje de Hamlet, melancólico por excelencia, y en el de Jacques en As You Like It, quien precisamente reflexiona sobre el concepto de finitud a través de la imagen de la sucesión de las edades del hombre.

2) En un momento mencionaste al oxímoron como la figura retórica por excelencia de la melancolía. ¿Por qué te parece que es así?

Lo que más me ha llamado la atención y al mismo tiempo fascinado es precisamente el uso de esta figura retórica en la producción sonetística de Shakespeare, y más particularmente en las secuencias que analizo en la ponencia. El oxímoron, figura del lenguaje, juega precisamente con la imposibilidad de ese mismo lenguaje para expresar lo que es indecible. En este sentido, me parece que refleja el discurso del melancólico: el sujeto del lenguaje no puede expresar el deseo (“el ambiguo comercio con los fantasmas”, como lo expresa Giorgio Agamben) sino a través de la unión de imposibles, que es justamente como opera la figura retórica en cuestión. De ahí que en muchos casos el sujeto melancólico de los sonetos se halla en una enajenación muy próxima a la experiencia de los poetas místicos, donde el oxímoron es la única posibilidad de expresión.

3) El tema de la traducción fue algo muy trabajado a lo largo de las jornadas por distintos expositores. Hacia el final de tu exposición dijiste que “a veces se siente la necesidad de traducir uno mismo ya que las distintas traducciones pueden decir cosas muy diferentes”. En ese sentido, ¿qué aspectos te parecen de mayor complejidad al momento de traducir a Shakespeare?

Uno de los aspectos más difíciles ha sido precisamente cómo traducir determinadas imágenes retóricas que en la lógica del inglés funcionan pero que en castellano no. El caso del oxímoron es uno de ellos. También en la elección del significado de algunos términos la tarea no ha sido fácil debido a la polisemia que revisten en el inglés. Por poner un ejemplo, los términos toil y travail en el soneto 27, que opté respectivamente por traducir como ‘esfuerzo’ y ‘trajín’. El problema se plantea en el segundo término, de origen francés, con la acepción de ‘trabajo’, pero que en el inglés del período significaba también ‘viaje’ (travel; su grafía no estaba del todo fija aún respecto de la pronunciación). Me pareció que ‘trajín’ comprende ambas ideas de trabajo y de movimiento en nuestra lengua (en este sentido agradezco a Elina Montes las observaciones al respecto mientras realizaba la traducción). Otro aspecto que inevitablemente se debilitará o será imposible de reponer al traducir poesía, y en especial el soneto, verdadero edificio perfecto en cuanto a la estructura poética y de sentido, es la musicalidad. En la traducción intenté en cierta medida dar cuenta de ella manteniendo la posición de los términos del sintagma inglés en la frase en castellano, siempre que el sentido me lo permitiera. Pero, repito, es inevitable perder estos aspectos de una lengua a la otra. Quizás en esto estriba la riqueza de la poesía y uno de sus puntos más propios.

4) ¿Pensás que si lleváramos como tema la melancolía al aula de educación media, se podría “hacer un ida y vuelta”, un diálogo entre la antigüedad clásica y Shakespeare? ¿Qué autores griegos y/o latinos te resuenan más en función de la melancolía?

Creo que sería una experiencia muy enriquecedora para los chicos de la escuela media. Si bien en el caso concreto de Shakespeare sabemos que la antigüedad clásica que conoció es esencialmente la latina y no toda, Ovidio particularmente, algo de Virgilio y de Tito Livio, pienso que sería un interesante trabajo pensar acerca del surgimiento de la reflexión melancólica ya en la antigüedad clásica grecorromana. Por ejemplo, los poemas homéricos presentan sujetos melancólicos, como ser el mismo Odiseo (recordemos la angustia interior que siente en el canto V de Odisea ante la ausencia de su esposa e hijo). Sófocles en el Áyax nos muestra al héroe enajenado por la locura divina y en Filoctetes un héroe en clara retracción subjetiva. Con todo, diría que Safo, poetisa del siglo VI a. C. en la isla de Lesbos,  se lleva la exclusividad: los fragmentos que se conservan están atravesados por la experiencia de la melancolía y de la ausencia y sus repercusiones en el cuerpo como espacio melancólico. Me parece que un trabajo que mire hacia estos autores puede servir no sólo para profundizar nociones de continuidad y rupturas de los modelos literarios, sino también para que los chicos vean que los problemas que hoy giran en torno de términos como ‘depresión’, ‘ataque de pánico’, son en definitiva problemas inherentes a la existencia humana y cómo a lo largo de la historia (y de la historia literaria) el hombre busca constantemente soluciones y reflexiona sobre su propio devenir.

[1] Todas ellas son alumnas avanzadas del Profesorado en Letras del “IES Mariano Acosta”.

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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