Prologue to the Tempest, or the Enchanted Island (bilingüe)

EnchIsla1112.21

Sir William D’Avenant y John Dryden. 1676.

Prologue to the Tempest, or the Enchanted Island.

Traducción y nota de Ramiro Vilar[1]

 

As when a Tree’s cut down the secret root
Lives under ground, and thence new Branches shoot
So, from old Shakespear’s honour’d dust, this day
Springs up and buds a new reviving Play.
Shakespear, who (taught by none) did first impart
To Fletcher Wit, to labouring Johnson Art.
He, Monarch-like, gave those his subjects law,
And is that Nature which they paint and draw.
Fletcher reach’d that which on his heights did grow,
Whilst Johnson crept and gather’d all below.
This did his Love, and this his Mirth digest:
One imitates him most, the other best.
If they have since out-writ all other men,
‘Tis with the drops which fell from Shakespear’s Pen.
The Storm which vanish’d on the Neighb’ring shore,
Was taught by Shakespear’s Tempest first to roar.
That innocence and beauty which did smile
In Fletcher, grew on this Enchanted Isle.
But Shakespear’s Magick could not copy’d be,
Within that Circle none durst walk but he.
I must confess ‘twas bold, nor would you now,
That liberty to vulgar Wits allow,
Which works by Magick supernatural things:
But Shakespear’s pow’r is sacred as a King’s.
Those Legends from old Priest-hood were receiv’d,
And he then writ, as people then believ’d.
But, if for Shakespear we your grace implore,
We for our Theatre shall want it more:
Who by our dearth of Youths are forc’d t’employ
One of our Women to present a Boy.
And that’s a transformation you will say
Exceeding all the Magick in the Play.
Let none expect in the last Act to find,
Her Sex transform’d from man to Woman-kind.
What e’re she was before the Play began,
All you shall see of her is perfect man.
Or if your fancy will be farther led,
To find her Woman, it must be abed.

Prólogo a La Tempestad o la isla encantada

Así como un árbol es cortado, y bajo el suelo,
La secreta raíz sigue con vida y brotan nuevas ramas,
Así, del antiguo y venerado polvo de Shakespeare,
Brota hoy y florece una obra vivificante y nueva.
Shakespeare, que sin ser él instruido, le enseñó
A Fletcher el ingenio, y el arte al laborioso Jonson.
Cual rey, impartió a sus súbditos la ley:
Y es ésa la naturaleza que después ellos trazaron y pintaron.
Fletcher alcanzó el fruto que floreció en esas alturas,
Mientras Jonson descendía a recoger los más profundos.
Esto hizo su amor, y esto resumió su regocijo:
Uno fue quien más lo imitó; el otro quien lo imitó mejor.
Y si es que el resto de los hombres escribió a partir de allí,
Lo hizo con las gotas caídas de la pluma de Shakespeare.
La tormenta que arrasó con la vecina orilla,
Aprendió de La tempestad de Shakespeare a rugir.
El candor y la belleza que sonrieron
En Fletcher, nacieron de esa isla encantada.
Pero la magia de Shakespeare no puede ser copiada;
Dentro de ese círculo nadie más que él se atrevió a entrar.
Y debo confesar que fue audaz, y hoy no concedería
A ingenios más vulgares, la libertad de obrar
Lo sobrenatural haciendo uso de esa magia:
Pero Shakespeare, cual un rey, goza de un poder sagrado.
Y recibidas del antiguo sacerdocio esas leyendas,
Pudo él entonces escribirlas, y el pueblo, pues, creerlas.
Pero si por Shakespeare tu gracia imploramos
Más aun lo haremos por nuestro teatro:
En el que a causa de la escasez de jóvenes,
Nos vemos forzados a usar a una mujer
Para representar el papel de un muchacho.
Y de tal transformación podrán decir
Que tiene más magia que la obra entera.
Que nadie espere así ver en el último acto
Que cambie su sexo masculino al de mujer.
No importa lo que fuera antes de empezar la obra:
Todo lo que verás de ella será un perfecto hombre.
Y si tu fantasía va a dar un paso más hasta verla
Cual mujer, entonces habrá que mandarla a dormir.

[1] Ramiro Vilar es estudiante avanzado de la Carrera de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y Adscripto a la Cátedra de Literatura Inglesa.

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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