Vea los #fireworks que cree mediante mi blog en #WordPressDotCom. Mira mi 2015 reporte anual.

Mira los fuegos artificiales de  Literatura inglesa por bloguear en WordPress.com.. Échale un vistazo al 2015 informe anual.

Origen: Vea los #fireworks que cree mediante mi blog en #WordPressDotCom. Mira mi 2015 reporte anual.

ZONA de TRADUCCIÓN: William Wordsworth

“The Daffodils”
by William Wordsworth

I wandered lonely as a cloud
That floats on high o’er vales and hills,
When all at once I saw a crowd,
A host, of golden daffodils;
Beside the lake, beneath the trees,
Fluttering and dancing in the breeze.

Continuous as the stars that shine
And twinkle on the Milky Way,
They stretched in never-ending line
Along the margin of a bay:
Ten thousand saw I at a glance,
Tossing their heads in sprightly dance.

The waves beside them danced, but they
Out-did the sparkling waves in glee:
A Poet could not but be gay,
In such a jocund company:
I gazed—and gazed—but little thought
What wealth the show to me had brought:

For oft, when on my couch I lie
In vacant or in pensive mood,
They flash upon that inward eye
Which is the bliss of solitude;
And then my heart with pleasure fills,
And dances with the daffodils.

A continuación transcribimos la versión al español de Betania Vidal. Betania es estudiante de la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires. Transita su ciclo de grado y se ha decidido por el área de especialización es Literatura en Lenguas Extranjeras. En el segundo cuatrimestre de 2015 cursó la materia Literatura Inglesa, en cuyo marco realizó el presente trabajo de traducción.

“Los narcisos”
de William Wordsworth

Deambulaba solitario como una nube
Que flota en lo alto sobre valles y colinas,
Cuando de pronto vi una muchedumbre,
Una multitud, de narcisos dorados;
Junto al lago, bajo los árboles,
Agitándose y danzando en la brisa.

Continuos como las estrellas que brillan
Y titilan en la vía láctea,
Se extendían en una línea infinita
A lo largo de la orilla de una bahía:
Diez mil vi de un vistazo,
Moviendo sus cabezas en animada danza.

Las olas danzaban junto a ellos, que
Superaban al brillante oleaje en alegría:
Un poeta no podría sino estar feliz,
En tan jocosa compañía:
Yo miraba –y miraba- pero poco pensé
Cuánta riqueza la visión me había dado:

Pues a menudo, al descansar
Distraído o con ánimo vacío,
Ellos destellan sobre ese ojo interior
Que es la dicha de la soledad;
Y entonces mi corazón se llena de placer,
Y danza junto con los narcisos.

Comentario en torno a la traducción: A las complejidades de todo proceso de traducción se le suma al caso particular de este poema el hecho de contar con profusas versiones al español. No obstante, en el contexto del programa de la materia Literatura Inglesa, “Viajes y viajeros en la literatura inglesa, instancias de afirmación del yo en el descubrimiento de la alteridad: vacilaciones, asimilaciones, rechazos y apropiaciones”, dictado en el segundo cuatrimestre de 2015, decidí abordar una nueva traducción que contemplara el vínculo entre sujeto y espacio. Así, observamos que el poema presenta dos zonas. En una primera parte se ofrece un espacio natural que, a la vez, se vincula con un momento determinado y se distancia del espacio doméstico al que remite la última estrofa: el tiempo pasado de la visión del yo lírico contrasta con el presente del final del poema, donde se describen los efectos que esta produce en el sujeto. Lo que el yo lírico miraba constituye un tiempo y un espacio ideales para la creación artística: “un poeta no podría sino estar feliz”. El poema destaca un primer momento de contacto con la naturaleza, donde no se tiene demasiada conciencia acerca de la influencia de ese contacto. Luego, aquel momento de inspiración se resignifica en la soledad de la habitación y es a partir de esa reelaboración que el poeta puede producir. El recorrido del poema, así como el recorrido del poeta, se centra en las experiencias internas de un sujeto que, lejos de interactuar con el caos y la multitud de una ciudad en decadencia, se relaciona con la armonía de la naturaleza, más precisamente, de una multitud de narcisos. De esta manera, “Los narcisos” esboza una concepción del quehacer artístico que encuentra su correspondiente teorización en el ”Prefacio a las baladas líricas”, de Wordsworth: “la poesía es un flujo excesivo de emociones que se recupera en tranquilidad”. Intenté dar cuenta de estos momentos y desplazamientos a través de la traducción de todos los elementos naturales, de los verbos que expresan el movimiento de la naturaleza y de aquellos que indican el estado del poeta en el proceso de contemplación y en la posterior fase de reflexión. En lo que respecta a problemas propios del repetir y escribir en otra lengua, enumero las siguientes. En primer lugar, “wandered” puede traducirse también como “vagaba” o “erraba”. Elegí traducir “the show” como “la visión” y no “el espectáculo” porque creo que da cuenta de algo que se presenta o se manifiesta ante la vista. No me convence “al descansar” pero no encontré una mejor forma de traducirlo; podría ser “cuando en mi sillón descanso” o “al yacer sobre mi sillón”. Creo que “vacant” puede tener una connotación de vago o distraído que remitiría a la actitud o al gesto del primer verso.

Breve reseña bibliográfica: William Wordsworth nace en Cockermouth, Cumberland, el 7 de abril de 1770 y muere el 23 de abril de 1850. Poeta lakista, es una de las más importantes figuras románticas inglesas. Junto Con Samuel Taylor Coleridge, impulsa el desarrollo del período romántico en la literatura inglesa con Baladas líricas, una publicación conjunta de 1798, de influyente peso en la esfera literaria del siglo XIX.

Enlaces de interés:

Lectura del poema a cargo de Jeremy Irons: https://www.youtube.com/watch?v=mQnyV2YWsto

Biografía: https://www.poets.org/poetsorg/poet/william-wordsworth

Worsworth y los románticos: http://www.bbc.co.uk/arts/romantics/wordsworth.shtml

La travesía de la palabra: aspectos de la relación entre viaje, relato y conocimiento

por Soledad Arienza[1]

La relación entre viaje, conocimiento y relato puede rastrearse a lo largo de diversos textos literarios que tematizan precisamente las condiciones a partir de las cuales una travesía puede ser narrada. En La nueva Atlántida (1627), Francis Bacon pone de manifiesto las posibilidades de la palabra a la hora de transmitir conocimiento acerca de los viajes: “Y aunque el viajero que visita un país extraño aprender mucho más mediante la vista que el que permanece en la patria y escucha el relato de aquel, sin embargo, ambos métodos son suficientes para alcanzar un conocimiento mutuo” (Bacon, 2015: 7). Aquí se estaría planteando que, si bien la experiencia del viaje es intransferible, el relato que el sujeto viajero puede hacer de ese viaje no es desdeñable: sirve como vehículo de conocimiento para plasmar las experiencias que ha vivido a lo largo de su travesía.

Aquí discutiremos con la cita de Bacon para explorar hasta qué punto los relatos pueden dar cuenta de la experiencia del viaje. Plantearemos que aquellos pueden perseguir objetivos que son distintos a los del viaje que los motivó y sostendremos que, al ser una traducción lingüística de una experiencia, pueden diferir en contenidos y, por lo tanto, aportar un conocimiento que se desvía de aquel que quiere proporcionar el viaje original. Recorreremos un corpus de textos que incluye: el prólogo general a los Cuentos de Canterbury (s. XIV), de Geoffrey Chaucer; el texto utópico La isla de los Pines (1668), de Henry Neville; una selección de los relatos de viaje de James Cook (s. XVIII) y de Charles Darwin (s. XIX) y la novela Una historia del mundo en diez capítulos y medio (1989) de Julian Barnes. Leer más “La travesía de la palabra: aspectos de la relación entre viaje, relato y conocimiento”