La travesía de la palabra: aspectos de la relación entre viaje, relato y conocimiento

por Soledad Arienza[1]

La relación entre viaje, conocimiento y relato puede rastrearse a lo largo de diversos textos literarios que tematizan precisamente las condiciones a partir de las cuales una travesía puede ser narrada. En La nueva Atlántida (1627), Francis Bacon pone de manifiesto las posibilidades de la palabra a la hora de transmitir conocimiento acerca de los viajes: “Y aunque el viajero que visita un país extraño aprender mucho más mediante la vista que el que permanece en la patria y escucha el relato de aquel, sin embargo, ambos métodos son suficientes para alcanzar un conocimiento mutuo” (Bacon, 2015: 7). Aquí se estaría planteando que, si bien la experiencia del viaje es intransferible, el relato que el sujeto viajero puede hacer de ese viaje no es desdeñable: sirve como vehículo de conocimiento para plasmar las experiencias que ha vivido a lo largo de su travesía.

Aquí discutiremos con la cita de Bacon para explorar hasta qué punto los relatos pueden dar cuenta de la experiencia del viaje. Plantearemos que aquellos pueden perseguir objetivos que son distintos a los del viaje que los motivó y sostendremos que, al ser una traducción lingüística de una experiencia, pueden diferir en contenidos y, por lo tanto, aportar un conocimiento que se desvía de aquel que quiere proporcionar el viaje original. Recorreremos un corpus de textos que incluye: el prólogo general a los Cuentos de Canterbury (s. XIV), de Geoffrey Chaucer; el texto utópico La isla de los Pines (1668), de Henry Neville; una selección de los relatos de viaje de James Cook (s. XVIII) y de Charles Darwin (s. XIX) y la novela Una historia del mundo en diez capítulos y medio (1989) de Julian Barnes.

En los Cuentos de Canterbury, la presencia de los relatos es central: no sólo porque el texto relata un tipo de viaje en particular (una peregrinación), sino porque dicho viaje está en sí mismo constituido por relatos (los que cuentan los peregrinos, como parte del juego que les propone el tabernero: que cada uno cuente dos relatos, uno a la ida y otro a la vuelta, a modo de competencia). El narrador en primera persona que confecciona el relato del viaje hacia Canterbury indica cómo su objetivo es perseguir la máxima fidelidad posible con respecto a la experiencia de los peregrinos en camino:

“Utilizo un lenguaje sencillo para dar cuenta de su conversación y conducta y reproduzco las palabras exactas que utilizaron. Pues ya saben ustedes que quien repite una historia o un cuento que ha explicado otro, debe hacerlo reproduciendo con la máxima fidelidad posible las palabras que se le han confiado […] de otro modo debe falsificar el cuento o reinventarlo o encontrar nuevas palabras para relatarlo” (Chaucer, 2006: 84).

En este caso, entonces, el relato reproduciría con tanta exactitud lo que se ha conversado en el viaje que, retomando la cita de Bacon, podría generar un conocimiento de lo que fue el viaje nada desdeñable, comparado con la experiencia original.

En el segundo texto del corpus, La isla de los Pines, los relatos son, nuevamente, fundamentales; en este caso, a lo que hace la estructura del texto. El relato del holandés Van Sloetten, protagonista del naufragio de 1667, enmarca el relato de George Pine, víctima del primer naufragio, el de 1589. Los relatos de ambos hacen hincapié, al igual que Chaucer, en la cuestión de la fidelidad: buscan plasmar exactamente lo que fueron las experiencias de los naufragios, de las llegadas a la isla y los posteriores asentamientos. El relato de Van Sloetten, además, busca dotar de verosimilitud al relato incrustado de Pine. En la carta a su amigo en Londres, que actúa como prólogo de la narración, indica: “Completaré prestamente el informe particular que le envío sobre el tema con una copia de la verdadera relación” (Neville, 2014: 78), es decir, una copia del relato de Pine. William Pine, el nieto de George, también se refiere a ese relato como uno que es fiel a lo que fue la experiencia de su abuelo:

“Lo que sucedió después, durante la vida de mi abuelo, aparece en una relación escrita de puño y letra, la cual ha entregado a mi padre […] asegurándole que el tiempo traería algunas personas a quienes él debería impartirlo y que la verdad acerca de nuestro primer establecimiento aquí no debería perderse” (Neville, 2014: 84).

En este caso, el objetivo del relato es además realizar una traducción lo más cercana posible a la experiencia original con el objetivo de transmitir esa experiencia de viaje y asentamiento en un territorio desconocido a generaciones posteriores. Por último, Van Sloetten concluye su relato-marco con esta reflexión: “Así le he dado una breve pero verdadera relación de nuestro viaje, lo que ya estaba dispuesto a hacer para prevenir la propagación de las copias falsas” (Neville, 2014: 109).

En Utopía. Léxico de política, V. Comparato también pone de manifiesto la relación entre viaje, relato y conocimiento: “El viaje lleva al relato: es un instrumento narrativo que señala el desplazamiento desde un lugar conocido a otro, desconocido y […] de una situación inferior a otra superior, a través de un trayecto. [Ese] es […] un trayecto hacia el conocimiento” (Comparato, 2006: 50). Estos componentes se ponen en juego en los textos de los viajes de Cook y Darwin, pero con una diferencia: si bien se realiza un trayecto desde un territorio conocido (Inglaterra) a otro desconocido (América y, en especial, Tierra del Fuego), se invierten las categorías de lo superior y de lo inferior. Aunque estos relatos de viajes pretenden mostrarse objetivos, y narrar de manera mimética lo que encuentran en el territorio fueguino, en realidad tienen un objetivo particular: mostrar la superioridad europea, frente a la inferioridad de los pueblos originarios de los territorios por explorar. Esto es así debido a que los textos se enmarcan en un contexto histórico de expansión geopolítica, consolidación imperial y avance del conocimiento científico.

De esta manera, todas las observaciones aparentemente objetivas apuntan a mostrar cómo esos pueblos no están a la altura de los avances europeos, o a clasificar la naturaleza en base a taxonomías eurocéntricas. Por ejemplo, en el diario de Cook, en la entrada del lunes 24 de octubre de 1768, él anota “El diez, Banks mató la gaviota de patas negras, no descripta en el sistema de Linneo; la nombró Larus crepidatus” (Cook, 2007: 81). La imposición también se plasma a través del uso del latín, la lengua de las clasificaciones y taxonomías del imperio. Además, observa la falta de ciertos elementos o medios de transporte, como por ejemplo el carruaje. El término de comparación es siempre el elemento “civilizado”, y el ejercicio comparativo pone de manifiesto cómo los objetos nativos son una deformación o torpe imitación de los europeos:

“No vimos en la localidad carruajes de rueda de ninguna clase […]. La única imitación de carruaje entre esta gente es una tabla algo ahuecada en su parte media, a cuyo extremo atan una lanza por medio de una correa. Ese mísero trineo es respecto del carro inglés lo que la canoa india es al bote de un navío” (Cook, 2007: 75).

Cook también hace observaciones acerca de la población: “La curiosidad es una de las pocas pasiones que separan al hombre de la bestia, y nuestros huéspedes parecían sentirla en ínfimo grado” (Cook, 2007: 105). Darwin, por su parte, se refiere a los pobladores fueguinos como “salvajes” e indica cómo “difícilmente podemos ponernos en la posición de estos salvajes y comprender sus acciones” (Darwin, 2009: 267). Observa que duermen como animales y que “desconocen el amor al hogar” (Darwin, 2009: 263). Además, al describir su lenguaje, en lugar de, por ejemplo, transcribirlo (lo que implicaría fidelidad hacia la experiencia de la alteridad ante la lengua de los nativos), opta por hacer una observación peyorativa: “El lenguaje de estos fueguinos apenas merece el nombre de articulado” (Darwin, 2009: 251). Así, los diarios de viaje de Cook y de Darwin traducen la experiencia del viaje de conocimiento de la alteridad con una aparente fidelidad y objetividad, pero con el fin último de mostrar la superioridad del Imperio.

Por último, el texto de Barnes expone lo opuesto a lo que marcaba el narrador del prólogo general de Chaucer: por esta novela del siglo XX transitan diferentes reescrituras de la Historia en oposición al relato de la Historia “oficial”, y se narran relatos de viajes tanto periféricos e ignotos, como otros centrales para la cosmovisión occidental. Aquí nos centraremos en el primer capítulo de la novela, aquel que recrea el relato del Diluvio Universal y del viaje del arca de Noé, desde el punto de vista de un narrador bastante periférico y singular (una carcoma). Sostenemos que el eje de este primer capítulo plasma lo opuesto a la intención manifiesta del prólogo general de Chaucer debido a que, mientras que allí se busca la máxima fidelidad de parte del relato para con la experiencia del viaje, aquí se muestran los desvíos que un relato puede tener con respecto a la experiencia vivida, a la travesía. Al referirse al descubrimiento de la hoja de olivo al retirarse las aguas, el narrador expone cómo existen varias versiones: mientras que la oficial, la que trascendió en la historia, indica que fue una paloma quien la halló, hay otra, la que sostiene que fue un cuervo quien lo hizo. Así, la carcoma explica:

“Cuando el arca descendió en la cima de la montaña, Noé mandó a un cuervo y a una paloma a ver si las aguas se habían retirado de la tierra. En la versión que les llegó a ustedes, el cuervo tiene un muy pequeño rol […]. Déjenme señalar esto: el cuervo siempre sostuvo que él encontró el olivo […], pero que Noé decidió que era “más apropiado” decir que la paloma lo había descubierto […]. El cuervo se sintió herido y engañado por esta súbita reescritura de la historia […]” (Barnes, 2009: 25, la traducción y los subrayados son nuestros).

En conclusión, el recorrido aquí propuesto ha intentado determinar cuál es la relación entre viaje, conocimiento y relato, a partir del corpus seleccionado. Si bien compartimos con Bacon el hecho de que el relato es proveedor de conocimiento acerca del viaje, es importante destacar que dicho saber puede presentar diferencias con respecto a lo que fue la experiencia original. Por esto, el conocimiento aportado por el viaje puede, efectivamente, convertirse en un desvío con respecto a los saberes que proporciona la travesía experimentada. De ese modo, aporta nuevos o diferentes conocimientos al lector u oyente que lee o escucha las palabras del viajero: amplía así sus perspectivas, pero también puede llegar a manipular la experiencia para que la traducción del relato narre otra vivencia, una que se aleje en menor o mayor medida de la travesía original.

Bibliografía consultada

BACON, Francis. 2015. La nueva Atlántida. En Biblioteca Virtual Universal: www.biblioteca.org.ar/libros/130891.pdf.

BARNES, Julian. 2009. A History of the World in 10 ½ Chapters. Londres: Vintage Books.

CHAUCER, Geoffrey. 2006. Cuentos de Canterbury. Madrid: Cátedra.

COMPARATO, Vittor Ivo. 2006. Utopía. Léxico de política. Buenos Aires: Nueva Visión.

COOK, James. 1922. Relación de su primer viaje alrededor del mundo durante los años 1768, 1769, 1770 y 1771. En Navegantes ingleses en los canales fueguinos. Crónicas del siglo XVIII sobre la tierra de los gigantes patagónicos. 2007. Buenos Aires: Ediciones Continente.

DARWIN, Charles R. Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo en el navío de S. M, “Beagle”. 2009. Buenos Aires: El Elefante Blanco.

NEVILLE, Henry. 2014. La isla de los Pines. En Margarit, Lucas y Montes, Elina (eds.) Textos utópicos en la Inglaterra del siglo XVII. Tomo I: Utopías y organización social. Buenos Aires: Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras.

[1] Soledad Arienza es alumna avanzada de la Carrera de Letras (UBA), Adscripta a la Cátedra de Literatura Inglesa y colaboradora habitual de este espacio. Aquí lo expuesto para el final de la materia, en diciembre 2015.

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s