El discurso religioso y sus desplazamientos en Kempe, Bacon y Defoe

El discurso religioso y sus desplazamientos en Kempe, Bacon y Defoe
de Manuel Eloy Fernández[1]

El presente trabajo tiene como objetivo precisar el funcionamiento del discurso religioso en El libro de Margery Kempe, en la Nueva Atlántida, de Francis Bacon y en Vida de Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. El análisis comparado de estos textos revela cambios en la presentación de lo religioso que son de interés en relación a su contexto histórico.

Sta. Catalina y sus demonios. Artista desconocido, 1500 ca.

Antes de analizar el discurso religioso en El libro de Margery Kempe, es preciso hacer una aclaración respecto al rol de la mujer en la Baja Edad Media. Señala Jacques Le Goff que se trata de una categoría al margen, y que se define a partir de su valor como “esposa, viuda o virgen“(Le Goff, 1990: 31).  Así, se observa como característica una fuerte imposición sobre el cuerpo de la mujer, que es “víctima de las constricciones que el parentesco y la familia le impusieron mucho tiempo” (Ibíd.:31-32). Mientras que una minoría de las vírgenes podía tener acceso al convento, esposas y viudas se hallaban relegadas a su rol materno, fundamental en la estructura familiar y económica medieval.

La jerarquía social que se establece a partir de esta diferenciación se encuentra reflejada en los espacios habilitados para la mujer. En ese sentido, es necesario pensar al ámbito doméstico como espacio que viabiliza la opresión social restringiendo las posibilidades de la mujer en matrimonio. Este sirve como lugar donde se efectúan prácticas que se imponen sobre las libertades individuales y obligan a la mujer a seguirlas aun en detrimento de su bienestar físico y psicológico.  El deber conyugal es un ejemplo de lo dicho, donde el hombre posee el derecho de exigirle a su mujer el cumplimiento de la deuda marital sin importar las condiciones en que ella se encuentre.

El desencanto de Margery Kempe con su situación matrimonial así como con su reclusión doméstica se encuentra claramente marcado a lo largo de la obra. Esto, por un lado, es explícito a partir de la actitud de Margery frente al deber marital aludido:

Ella nunca más deseó tener unión carnal con su esposo debido a que la deuda del matrimonio era tan abominable para ella que preferiría –pensaba- comer o beber la suciedad correosa del canal antes que consentir en alguna relación carnal; sin embargo estaba obligada a la obediencia. (Kempe, 2015: 10)

Por otro lado, la obra calla sobre algunos aspectos que resultan significativos. Margery tiene catorce hijos, y sin embargo apenas se los refiere a lo largo de la narración de su vida. El silencio respecto de sus tareas como madre, de aquello que la vincula con lo doméstico, habla de una negación a aceptar su destino.

La continuación de la cita previamente referida revela cuál será el camino que Margery decide adoptar para enfrentar su destino. Así, al decir “«Yo no puedo negarte mi cuerpo, pero el amor de mi corazón y mi afecto están alejados de toda criatura terrena y puestos solo en dios»” (Ibíd.) se comienza a construir la oposición que articula el texto: la religión, a partir de la idea de peregrinaje, le permite a Margery atisbar una posible salida de su reclusión doméstica. El viaje es así un medio para alcanzar ese fin religioso que pueda poner punto final a una vida indeseada. Sheila Delany destaca que:

One could also say that Margery discovered a way to use the system against the system—a way to leave home, travel, establish a name for herself, and meanwhile remain both chaste and respectable. Religion became her way of combating the special oppression of women (…)[2] (Delany, 2005: 83)

El camino que emprende Margery, entonces, se encuentra cifrado en el discurso religioso, con objetivo de escapar a lo doméstico. El rediseño de su identidad conforme a la religión, incluye, por ejemplo, vestir ropas blancas como señal de purificación o el auto castigo corporal. Margery intenta construir una imagen de virgen que la mantenga alejada del ámbito opresivo que la época le destina.

Por último, cabe aclarar que, si bien la religión funciona como fin para escapar de la jerarquía doméstica, no necesariamente significa que esta suponga una liberación de toda opresión social. Delany entiende que “Religion is Margery’s way of asserting her ownership of herself, of overcoming alienation while simultaneously providing the most poignant testimony to that alienation.”[3] (Ibid.). En ese sentido, se podría entender el movimiento realizado por Margery como un desplazamiento entre dos tipos de discursividades jerarquizantes: la doméstica y la religiosa.[4]

J.C. Davis describe a Francis Bacon como un pensador en muchos sentidos ambivalente. Entre algunas de las posiciones encontradas que se desprenden de sus obras, se  destaca que fue “el modernista científico que consignó toda la filosofía pasada al olvido, y que, sin embargo, fue incapaz de sacudir los hábitos mentales del escolástico” (Davis, 1985: 110). Para explicar la relación entre el discurso científico y el religioso es necesario atenerse a su Novum Organum así como a la Nueva Atlántida.

El primero de estos textos deja en claro la importancia del impulso cientificista en la filosofía de Bacon. Allí se destaca el pobre estado de la ciencia del momento, que se vale de una lógica que sirve más para “confirmar y fijar los errores (basados en las nociones vulgares) que para la búsqueda de la verdad” (Bacon, 1985: 90). Si los conceptos y nociones que son base de la ciencia están definidos de manera confusa, toda construcción que parta de ellos será de nula utilidad. Para un verdadero progreso, un método científico que realmente pueda acceder a la verdad, es necesaria una rigurosidad que implica una restauración “desde los primeros fundamentos” (Ibíd.: 95). El ascenso desde lo particular a lo general ser mesurado y gradual y no precipitado y poco riguroso.

La Nueva Atlántida puede ser pensada como una puesta en práctica de ese desarrollo teórico. Hacia el final de la obra, una larga descripción muestra las grandes posibilidades que ofrece un método científico bien desarrollado. La Casa de Salomón representa un ideal en términos de correcta aplicación de principios científicos.

Pero además Bensalem se caracteriza por una fuerte presencia de valores cristianos. Así, antes de entrar a la isla los extranjeros deben cumplir como condición la pertenencia a la fe cristiana. Ya que la isla se encuentra virtualmente aislada del mundo exterior, que uno de los pocos puntos de contacto tenga eje en lo religioso no es un dato menor. En efecto, el peso de la moral religiosa se observa en los habitantes de la isla, quienes son poseedores de una gran autoridad moral y dominio de sí mismos.

Esto es lo que lleva a Davis, en un primer momento, a considerar la Nueva Atlántida más próxima a su categorización de república perfecta moral que de utopía. Recuérdese que el peso de las instituciones en esta última categoría es esencial en su rol de organización totalitaria, mientras que la primera muestra una reforma moral en cada individuo, una modificación en la esencia del hombre. Bensalem no abunda en descripciones sobre su sistema institucional más allá de cuestiones generales.

Sin embargo, existen en la obra fallas morales y algunas leyes necesarias que imposibilitan encasillar al texto como una pura república moral. El hecho de que el Tirsán sea el encargado de eliminar los vicios de la familia indica que la moral no se extiende de manera absoluta en la isla. Davis afirma, por lo tanto, que la obra se caracteriza por una tensión irresuelta entre las dos sociedades perfectas descriptas.

Este producto mixto no puede ser resultado de otra cosa que de la ambivalencia aludida entre la pulsión científica y la religiosa. Dice Davis que Bacon distingue “la fe como medio de conocer a Dios y la razón como medio de interpretar la naturaleza” (Davis, 1985: 114) y empero no puede evitar que ambos sistemas en algún punto colisionen. Tal vez los Padres de la Casa de Salomón sean el mejor ejemplo del intento del pensador por reconciliar dos lógicas que a priori se manifestaban incompatibles. Estos poseen una gran capacidad para aplicar el método científico baconiano y a su vez son descriptos con una majestuosidad y una abnegación hacia el trabajo que los acerca a la figura de sacerdotes. No obstante, hasta los Padres son capaces de tergiversar la información obtenida, lo cual es un reflejo de que Bacon no proyecta suficiente confianza en el modelo propuesto. Se manifiesta aquí la efectiva incompatibilidad del discurso religioso con el científico: esta es la verdadera tensión irresuelta que se replica en el carácter mixto de Bensalem. El discurso religioso, entonces, empezaría aquí a mostrar incomodidad respecto de otras discursividades emergentes, pero su presencia es absolutamente estable, aun si se transformara en obstáculo.

La filosofía de Bacon será decisivamente influyente en el desarrollo del pensamiento en los siglos subsiguientes. Ian Watt comenta la importancia que este autor, junto a otros como Hobbes y Locke, tiene para la emergencia del proyecto individualista.  Entender el individualismo como uno de los principales motores de la obra de Defoe, y particularmente de Robinson Crusoe, permite explicar el funcionamiento del discurso religioso en la obra.

El individualismo supone una nueva disposición social donde la base de la sociedad ya no se apoya en una estructura representada por la familia o la iglesia, sino que elige al individuo como actor social libre. La libertad individual tiene su representación económica en el homo economicus: conforme a las clases sociales empiezan a estructurarse de acuerdo a factores económicos en virtud de la inminente aparición del sistema capitalista, lo económico comienza a ser el centro de las preocupaciones del individuo.

Para Watt, Robinson Crusoe es “la encarnación del individualismo económico” (Watt, 1969: 17).  Si se sigue con atención el viaje realizado, esto es fácilmente comprobable: la pulsión por el beneficio económico prima en desmedro de otros intereses, como las relaciones interpersonales y el amor. Un ejemplo claro de esto es el deseo que Robinson expresa cuando se encuentra solo en la isla, puesto que no desea una mujer para pasar el tiempo, sino un esclavo que lo ayude con sus tareas diarias. Como marca Terry Eagleton, el personaje no es un capitalista porque en la soledad en la que se halla no cuenta ni con competencia, ni con mano de obra, ni con ganancia. Sin embargo, actúa como si lo fuera: acumula productos como si el aumento del stock fuera vital para su existencia y se preocupa por mejorar y ampliar sus métodos de producción.

Por otro lado, el puritanismo tiene, sin dudas, una clara presencia en el texto. Desde el momento en el que Robinson cae enfermo y se encuentra con la Biblia y sus relevaciones, la narración se nutre de una gran cantidad de auto-exámenes religiosos. Deber importante del puritanismo, el personaje asigna una buena parte de su tiempo a la reflexión individual. De la misma manera, el ascetismo y la abnegación en el trabajo se encuentran claramente marcados: Robinson trabaja aun cuando es innecesario y aunque se halla en un lugar propenso al ocio, este se erige como el pecado primordial a evitar.

No obstante, no todos los principios religiosos son seguidos de manera estricta. Marca Eagleton que la familia es para el puritanismo un ámbito sagrado, y aun así, para Robinson “los lazos de parentesco han de cortarse cuando se opongan a la mejora material de uno” (Eagleton, 2005: 42). Esta interposición entre el discurso religioso y el económico sirve para dejar en claro cuál tiene una preeminencia en la práctica; los ideales del puritanismo son válidos en tanto no imposibiliten el desarrollo económico.

Es por eso que Watt apunta que “la importancia relativa de la religión en las novelas de Defoe sugiere, no insinceridad, sino la profunda secularización de su perspectiva” (Watt, 1969: 56).  Lo material, el impulso económico todavía no es lo suficientemente fuerte para articularse desde una secularización pura, por lo que aun es necesario el discurso religioso como justificación teórica. Si en Kempe lo religioso funcionaba como fin para la protagonista y en Bacon comenzaba a chocarse con otras discursividades, en Robinson pasa a ser un medio para el objetivo económico. Esto puede ser ejemplificado al ver la discusión que tiene con el padre: explica Watt que se dan argumentos de índole filial y religiosa, pero lo que subyace es una discusión netamente económica. Eagleton muestra una posición similar al hablar de “moral retrospectiva”: en primer lugar se encuentra la puesta en acción, que tiene objetivos puramente materiales, y luego una vez ya efectuada esta, allí es cuando aparece la reflexión moral. Lo religioso se encontrará presente en la obra siempre y cuando no se choque con lo material, y aunque sería incorrecto decir que pierde autoridad en la obra, sí se encuentra desplazado en la función que cumple.

En conclusión, el análisis propuesto permite realizar un acercamiento al funcionamiento del discurso religioso en las obras citadas. A partir de sus diferencias, es posible observar algunos desplazamientos del mismo así como sus cambios de acuerdo al contexto social y a la emergencia de otras discursividades influyentes.

 

Bibliografía

Bacon, Francis. (1941). “Nueva Atlántida”, en: Bacon, Francis; Campanella, Tomaso; Moro, Tomás, Utopías del renacimiento. Trad.: de Robles, Margarita. México D.F: Fondo de Cultura Económica, pp. 299-348.

—. (1985). La gran restauración. Trad.: Granada, Miguel. Madrid: Alianza Editorial, pp. 48 – 122.

Davis, J.C. (1985). “Introducción”, “Utopía y la sociedad ideal. En búsqueda de una definición” y “Sir Francis Bacon y la sociedad ideal”, en: —, Utopía y la sociedad ideal. Estudio de la literatura utópica inglesa 1516-1700. Trad.: Utrilla, José Juan. México D.F: Fondo de Cultura Económica, pp. 11-20; 21-49; 110-141.

Delany, Sheila. (2005). “Sexual economics, Chaucer’s Wife of Bath and The Book of Margery Kempe”, en: Evans, Ruth; Johnson, Lesley (eds.), Feminist Readings in Middle English Literature. The Wife of Bath and all her sect. New York: Routdlege, pp. 71-85.

Defoe, Daniel. (2007). Vida de Robinson Crusoe. Trad.: Bonanno, Antonio. Buenos Aires: Losada.

Eagleton, Terry. (2005). “Daniel Defoe y Jonathan Swift”, en: —, La novela inglesa. Una introducción. Trad.: Burraco Benítez, Antonio. Madrid: Akal, pp.35-73.

Kempe, Margery. (2015). El libro de Margery Kempe. Buenos Aires: OPFYL.

Le Goff, Jacques (1990). “Introducción. El hombre medieval”, en: — (ed.), El hombre medieval. Trad.: Martínez Mesanza, Julio. Madrid: Alianza Editorial, pp. 11-44.

Watt, Ian. (1969). Robinson Crusoe. Burguesía y novela. Trad.: Eguía, Martha. Buenos Aires: Carlos Pérez.

[1] Manuel Eloy Fernández  es estudiante avanzado de la Carrera de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y el presente trabajo reproduce en parte su exposición para el examen final de la material Literatura Inglesa, que rindió en diciembre de 2015. E.mail de contacto: manurpl@hotmail.com

[2] [Uno podría también decir que Margery descubrió una manera de utilizar el sistema en contra del sistema – una manera de abandonar el hogar, viajar, hacerse un nombre propio, y mientras tanto permanecer tanto casta como respetable. La religión se transformó en su manera de combatir la particular opresión de la mujer (…)] Traducción propia.

[3] [La religión es la manera en que Margery afirma su posesión de sí misma, en que supera la alienación mientras que simultáneamente provee el testimonio más conmovedor de esa alienación.] Traducción propia.

[4] Margery sigue en la imposibilidad de disponer de su propio cuerpo; si bien este ya no se encuentra relegado a las exigencias del matrimonio, los vínculos que la unen con Dios no son menos coercitivos. El auto castigo, la dependencia económica de Dios y el sufrimiento que atraviesa a partir de la condena social que supone que una mujer como ella busque la santidad, son algunos de los ejemplos del carácter todavía opresivo de su situación.

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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