El fantasma de Baker Street… intertextualidades

El fantasma de Baker Street. Introducción a Detective Conan y sus intertextualidades.

de Ezequiel Ferriol[1]

Ferriol3La reciente noticia[2] acerca de una adaptación al manga de la última versión británica de Sherlock Holmes, protagonizada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, podría llegar a ser recibida con zozobra, e incluso con desprecio, por los admiradores más puristas del detective creado hace más de un siglo por sir Arthur Conan Doyle. No es para menos: el vasto universo de las recreaciones de Holmes (sobre todo, las más recientes) ya se halla bastante alejado del material original como para aceptar ahora una adaptación de una adaptación, una adaptación al cua­drado, problemática en sí y por la transculturalización que opera sobre sus orígenes. Para conju­rar esos temores, digamos que ésta no es la primera vez que se homenajea a Sherlock Holmes en Japón, y que la vez anterior fue quizás mucho más fiel al espíritu y a la letra del original. Hable­mos de De­tective Conan.

名探偵コナン[3] (Meitantei Conan) vio la luz por primera vez el 18 de junio de 1994. Su autor, Goushou Aoyama, estaba a punto de cumplir 31 años. Nacido el 21 de junio de 1963 en la modesta ciudad agropecuaria de Hokuei[4], demostró desde muy pequeño haber nacido con grandes dones para el dibujo: cuando estaba en primer grado de la primaria, participó de un certamen de artes plásticas, y lo ganó. Su obra fue exhibida públicamente en el centro comercial Daimaru de su pre­fectura[5]. Años más tarde, en 1986, ya graduado en la universidad, repetiría el logro ganando un cert

Ferriol1
El autor, Goushou Aoyama y un homenaje a su obra en su ciudad natal, Hokuei.

Goushou Aoyama

a­men nacional de jóvenes mangaka, lo que le valió su primer contrato laboral. Sus primeras obras en el formato del manga lo revelaron como un autor muy creativo y humorístico, que gusta­ba de tomar tropos consagrados de distintos géneros literarios y combinarlos de forma novedosa y fresca. Su  primer éxito significativo fue Yaiba, las aventuras de un joven samurai que llegaron a los 24 tomos y a ver una adaptación al anime en 52 capítulos[6]. Sin embargo, el éxito descomunal e internacional le llegaría con su obra siguiente. Fanático confeso de Arthur Conan Doyle y de su detective Sherlo­ck Holmes, Aoyama pensó en crear una serie orientada principalmente hacia ni­ños y adolescentes que les transmitiera el placer que el propio Aoyama experimentó al leer a esa edad las ficciones detectivescas de Conan Doyle. Y así nació Detective Conan.

Detective Conan cuenta las aventuras de Shinichi Kudo, un estudiante del último tramo de la secundaria, hijo de un escritor de novelas policiales y de una ex actriz de cine. Shinichi tiene un in­terés amoroso por Ran Mouri, hija del fracasado y torpe detective privado Kogoro Mouri, que nin­guna de las partes involucradas se anima a concretar. Shinichi se destaca en sus estudios por su enorme inteligencia, su vasta capacidad de análisis, y sus habilidades deportivas: juega al fú­tbol y es un virtuoso skater. Completamente incapaz de cantar afinadamente, Shinichi posee sin em­bargo un oído absoluto: logra reconocer automáticamente las notas musicales y las frecuencias de cualquier sonido, y es un competente intérprete de violín. Es también muy observador[7] y muy in­tuitivo, por lo que logra percibir muchos detalles (sobre todo, gestuales) que pasan desapercibi­dos para los demás. Los padres de Shinichi lo estimularon e incentivaron a que saciara libremente su sed de cono­cimiento y de experimentación; gracias a ese entorno de laissez-faire, Shinichi Kudo se convirtió desde muy pequeño en un lector voraz e insaciable de varios tópicos, pero especialmen­te de nove­las de misterio. Esto, sumado al hecho de que su padre lo puso en contacto con sus ami­gos policías y lo llevaba a las escenas de los crímenes, despertó en Shinichi el sueño de conver­tirse en detective. De hecho, lo hizo realidad de forma vocacional; Shinichi comienza a co­laborar con la policía a modo de consultor para la resolución de casos difíciles o irresolutos, y sus éxitos en dicho campo lo convierten en una suerte de celebridad local.

Shinichi es un profundo admirador de Arthur Conan Doyle y de Edogawa Ranpo[8]; de Sher­lock Holmes llega a decir explícitamente en el primer capítulo del manga que es el mejor de­tective del mundo, y que le encantaría poder ser como él. De hecho, Shinichi justifica tanto su pasión por el deporte como su es­tudio del violín apuntando que Sherlock Holmes tenía las mismas aficiones y haciendo suyas las razones de Sher­lock para llevar adelante dichas prácticas, o sea, mens sana in corpore sano.

Al comenzar su saga, Shinichi Kudo lleva a su “amigovia” Ran a un parque de diversiones para celebrar su triunfo en un campeonato de karate. Termina viéndose involucrado en un asesi­nato que logra resolver; pero, intentando capturar al criminal, es atrapado por un grupo de hom­bres vestidos de negro que logra reducirlo. Uno de ellos lo obliga a tomar un bebedizo, que lo re­duce de tamaño y lo convierte en un niño de unos nueve años. Shinichi, una vez despierto, escapa del parque por temor a que Ran lo vea en ese estado, y se dirige a la casa de un amigo suyo, el Pro­fesor Hiroshi Agasa, para pedirle ayuda. Allí, el miedo de Shinichi se hace carne: Ran, al no poder encontrarlo en el parque, se había ido a la casa del Profesor Agasa para esperarlo. Ran no recono­ce a Shinichi en ese niño que está delante suyo, y le pregunta quién es. Shinichi, puesto contra la espada y la pared, inventa el nombre con el que será conocido de ahí en más, y dice llamarse Co­nan Edogawa. Como resulta evidente por sí mismo, este alias no es más que la juntura de los nom­bres de los dos escritores de novelas de misterio favoritos de Shinichi Kudo: Arthur Conan Doyle y Edogawa Ranpo[9].

Una vez enterado de lo ocurrido en el parque de diversiones con los hombres de negro y el extraño bebedizo, el Profesor Agasa decide ayudar a Shinichi. En primer lugar, ambos se juran mu­tuamente ocultar la verdad sobre la identidad de Conan Edogawa para no someter a Ran a una ex­periencia traumática, y le dicen que Shinichi Kudo acaba de ganar una beca para estudiar en el ex­tranjero y, por lo tanto, está de viaje. En segundo lugar, el Profesor Agasa convence al padre de Ran, el fracasado y torpe detective privado Kogoro Mouri, de que Conan/Shinichi viva en casa de ellos. Por último, el Profesor Agasa inventa y fabrica varios gadgets (a modo de objetos mágicos de Propp) para ayudar a Conan en su labor detectivesca: unas zapatillas con una suela experimen­tal que le permite a Conan desarrollar enormes velocidades al correr, un skateboard con propulsión, un reloj que puede lanzar dardos soporíferos, y un moño corbatín con modulador de voz que le permite a Conan imitar cualquier voz humana.

Así comienza la serie. En ella, Shinichi Kudo deberá sostener un juego de disfraces para ocultarle a Ran su actual estado, pero al mismo tiempo deberá alimentar la esperanza de su re­torno para que ella no lo olvide ni resigne su amor por él. Su misión final es desenmascarar a la organización de los Hombres de Negro y recuperar su forma corporal normal. Mientras tanto, de­berá ir nuevamente a la escuela primaria (desafortunadamente), y co­laborará con su potencial suegro Kogoro Mouri y con la policía en la resolución de casos policiales. No estará solo en estas li­des: cuenta con la ayuda del Profesor Agasa y sus tres mejores amigos del primario (Ayumi Yos­hida, Genta Kojima, Mitsuhiko Tsuburaya), a los que se sumaría muy posteriormente Ai Haibara (la creadora del bebedizo empequeñecedor, quien abandona arrepentida a la Organización Negra), con quienes funda un Club de Jóvenes Detectives. Sus némesis recurrentes son Kaito Kid, un la­drón de guante blanco experto en disfraces que se evade de la escena de sus crímenes en aladel­ta… y la Organización Negra, que aparece de vez en cuando para que el lector o espectador no ol­vide a qué venía realmente toda la serie.

Si usted, querido lector, llegó hasta este punto de mi texto, seguramente ya habrá detecta­do varias relaciones intertextuales. Kaito Kid está modelado sobre Arsène Lupin, personaje del es­critor francés Maurice Leblanc[10]. El Profesor Agasa y sus gadgets están claramente modelados sobre un entrañable personaje del universo de James Bond: es decir, en Q y los diseños prototípi­cos ex­perimentales de la Q Branch. Tenemos otra referencia intertextual a James Bond en la Organiza­ción Negra: los dos agentes que empequeñecen a Shinichi Kudo tienen los codenames de Gin y Vo­dka; como sabemos, el trago emblemático de James Bond, el martini vésper, se hace con tres par­tes de gin y una de vodka. Por su parte, tanto el nombre de pila del padre de Ran como el Club de Jóvenes Detectives que funda Conan con el Profesor Agasa y sus amigos de la escuela pri­maria son referencias explícitas y directas al detective recurrente en las novelas de Edogawa Ran­po: Ko­goro Akechi, quien fuera a su debido tiempo la reelaboración de Sherlock Holmes por parte de Edogawa Ranpo[11]. Sin embargo, resulta evidente que la intertextualidad estructural principal de De­tective Co­nan se mantiene con sir Arthur Conan Doyle y su detective Sherlock Holmes; pero, lejos de limi­tarse a la elogiosa declaración de Shinichi Kudo en el primer capítulo, ésta se subraya y se refuer­za permanentemente. Una prueba cabal de esta afirmación es la tapa del primer tomo del manga de Meitantei Conan. Otra evidencia fehaciente se halla en el título del primer capítulo, que caracte­riza a Shinichi Kudo como 平成のホームズ (Heisei no Houmuzu), “El Holmes de la era Hei­sei”[12]. Una confirmación adicional se halla, muy subrepticiamente, en el nombre experimental de la poción empequeñecedora de la que es víctima Shinichi Kudo: APTX-4869. El número 4869 se lee, en japo­nés, como shi, hachi, roku, kyuu; si tomamos las primeras sílabas de cada una de esas pala­bras, ob­tendremos シャロク, Sharoku, que es la trasliteración japonesa del nombre de Sherlock Hol­mes. Más aún: los datos experimentales del APTX-4869 son guardados por la Organización Negra en una computadora cuya contraseña es “Sherrinford”; éste fue precisamente el primer nombre elegido por sir Arthur Conan Doyle para su detective, luego descartado. Ésta podría ser, junto con el caráct­er prototípico y experimental de la droga, la razón por la cual la Organización Negra apo­da al APTX-4869 como “el detective incompleto”; sin embargo, a mí me gusta pensar que de un modo similar Shinichi Kudo era una suerte de detective incompleto que sólo logró completarse y esta­blecerse como tal (como “el Holmes de la era Hei­sei”), tanto en el plano de su materialidad textual como en el plano de su recep­ción por parte del lector, una vez que fue víctima de la póci­ma.

No obstante, Sherlock Holmes aparece citado muchas veces en la serie. Veamos algunas de ellas:

  1. En El asesinato de la montaña rusa (primer caso tanto del manga como del anime), Shinichi Kudo le cita de memoria a Ran la explicación que Holmes le da a Watson acerca de su mé­todo analítico de deducción en el capítulo 2 de A study in scarlet, para probarle cómo pudo saber que la muchacha que se encuentra delante de ellos en la cola para la montaña rusa practicaba gimnasia artística en barras.
  2. En El secuestro de la hija del presidente ejecutivo (segundo caso del manga, segundo episodio del anime), un Shinichi Kudo ya transformado en el niño Conan Edogawa intenta demos­trar su verdadera identidad al Profesor Agasa. Su principal argumento coincide un famoso incidente ocurrido en el cuento “The Silver Blaze”: que el perro, al haberlo reconocido por ol­fato, no le ladró. El hecho de que Shinichi llegue a la casa del Profesor Agasa a mediano­che refuerza la intertextualidad con “The Silver Blaze”, y prepara y justifica el em­pleo pos­terior del «incidente del perro».
  3. En La trampa del konbini[13] (caso número 127 del manga, episodios 343 y 344 del anime), Ran recuerda una cita de Sherlock Holmes que Shinichi le había dicho: “When you have elimi­nated the impossible, whatever remains, however improbable, must be the truth.”[14] Ran la aplica, y así logra descubrir quién había robado el konbini.
  4. En La revelación de Holmes (caso número 217 del manga, episodios 616 a 621 del anime)[15], un terrorista deja citas de casos de Sherlock Holmes como pistas acerca del lugar de su próxi­mo atentado explosivo.
  5. En El fantasma de Baker Street (2002), sexto largometraje de la saga, Conan y varios chicos más son elegidos como beta-testers de un videojuego que emplea la realidad virtual. El esce­nario elegido es el Londres victoriano de fines del XIX. Allí, Conan se alía con el mismísimo Sherlock Holmes para capturar a Jack the Ripper (entre otras cosas que ocurren en la tra­ma). La película está plagada de citas, referencias y alusiones a las obras de Conan Doyle.

¿Dónde está, en medio de todo este patchwork intertextual, la fidelidad al espíritu de Sher­lock Holmes y sus historias? Me animaría a arries­gar dos posibles lugares. Uno de ellos, es el he­cho de que, en Detective Conan, la inteligencia analíti­ca no es autosuficiente para resolver los crí­menes; muy por el contrario, la resolución de los mis­mos suele requerir la mayoría de las veces una suerte de conocimiento enciclopédico altamente interdisciplinario. En el segundo largome­traje, La decimocuarta víctima (1998), tenemos un asesino serial que deja en cada escena del crimen una carta del palo de picas. Conan deduce que el culpa­ble planea matar a 14 personas cuando lo­gra probar la existencia de una especie de cuenta regre­siva en las cartas dejadas por el criminal; al mismo tiempo, descubre que los nombres de las vícti­mas, tanto en su realización fonológica como en su grafía, contenían el número de la carta aban­donada[16]. Por lo tanto, empieza a actuar predic­tivamente, tratando de adivinar el nombre de la fu­tura víctima para adelantarse al criminal. Sin embargo, en La partitura del terror (2008), el décimo segundo largometraje, el asesino, que busca matar a sus víctimas como venganza por una particu­larmente desastrosa interpretación de la No­vena Sinfonía de Beethoven que arruinó su carrera como músico, coloca explosivos que se detonan por sí mismos ante un tono desafinado o con una intensidad diferente a lo requerido por la parti­tura. Como vemos, Conan está obligado a poseer competencias significativas sobre un amplio es­pectro de conocimientos, y a hacer gala de ellos; por no hablar de un excelente estado físico que le permita capturar en persona a los criminales en fuga o escaparse de situaciones embarazosas.

Sin embargo, creo que es en el otro lugar que arriesgaré donde mejor puede verse la fideli­dad al espíritu holmesiano. Goushou Aoyama es un excelente narrador, con un gran dominio tanto del suspenso como de los hilos de la trama; sus personajes, aunque se encuentren en situa­ciones insólitas o hagan uso de artefactos inverosímiles, son todo lo contrario y generan inmedia­tamente empatía e identificación con el lector o espectador. Pero además es un narrador altamen­te caris­mático, que sabe dosificar correctamente el humor y la “buena onda” a lo largo de toda la narra­ción para que el policial como género literario pueda ser disfrutado por un niño sin peligro para su psiquis. Su enorme ingenio a la hora de diseñar los casos que su detective deberá resolver, su­mado a la verosimilitud (dentro de las reglas de su universo narrativo) de la resolución del caso por parte del detective, logran lo mismo que sir Arthur Conan Doyle en su momento: que su de­tective resulte siempre fresco, siempre novedoso, siempre atractivo, siempre agradable de leer. Pero además (y quizás esto sea lo más valioso desde nuestra perspectiva de adultos, de padres, de docentes), Goushou Aoyama incentiva constantemente a sus jóvenes lectores a ser como su detec­tive, estimulándolos a la lectura, al aprendizaje de diversos saberes, al cultivo personal.

Al día de hoy, Detective Conan tiene 88 tomos en su versión manga, 812 episodios en su ver­sión anime, 20 largometrajes (a razón de uno por año), y aún continúa sin final a la vista. Su manga lleva vendidas, al día de hoy, solamente en Japón, 140 millones de copias. Tres generaciones de ja­poneses han crecido al calor de sus historias. El pequeño pueblito de Hokuei, donde Goushou Ao­yama nació, se convirtió en un punto turístico (“pasen y vean dónde nació Conan”); actualmente, varias estatuas de bronce de Conan y los demás personajes de la serie engalanan la ciudad y rin­den tributo a su ciudadano más notable.

Ferriol2

La primera película, completita, con audio español y en un solo link:
https://www.youtube.com/watch?v=JlRLJD2B40g

El primer capítulo de la serie, con audio japonés y subtítulos en inglés:
https://www.youtube.com/watch?v=gc6TtIP7wv8

Bibliografía

  • http://www.e-hokuei.net/
  • http://www.detectiveconanworld.com
  • Conan Doyle, Arthur (2008): The complete Sherlock Holmes, London, Wordsworth.
  • Dovel, Zachary (2008-12): A Japanese-English Dictionary for the GNOME Desktop.
  • Ranpo, Edogawa (1988): The Boy Detectives Club, translated by Gavin Frew, Tokyo, Kodansha.
  • 青山 剛昌 (1994): 名探偵コナン1, 東京, 株式会社小学館.

[1] Ezequiel Ferriol es Profesor y Licenciado en Letras, con especialización en Lenguas Clásicas, por la Universidad de Buenos Aires. Es investigador en proyectos UBACyT y, actualmente, es Adscripto a la Cátedra de Literatura Inglesa (UBA). Contacto: idusaprilis@gmail.com.

[2]The Guardian, 23 de marzo de 2016. Puede leerse en el siguiente URL:

http://www.theguardian.com/books/2016/mar/23/sherlock-holmes-japanese-manga-series-benedict-cumberbatch-martin-freeman?CMP=share_btn_fb

[3]La palabra japonesa 名探偵 (meitantei) es compuesta. 探偵 (tantei) está conformada por los ideogramas de “bus­car {con la vista}” y “espía” (por lo que el uso de la vista está fuertemente connotado a nivel semántico) y  signifi­ca “detective”, “investigador”; el ideograma 名 (“nombre”, “fama”, “reputación”) lo convierte en “detective fa­moso”, “detective de renombre”. El nombre Conan se encuentra en el silabario katakana, de uso prescripto para la escritura de palabras no-nativas.

[4]Un censo de mayo del 2008 arrojó que la población de Hokuei ascendía a 15622 personas. Es uno de los principales productores de sandías, tabaco, uvas y vino de su país.

[5]A muy grandes rasgos, la prefectura es una unidad administrativa superior a la ciudad pero inferior a la provincia; sería el equivalente japonés de nuestros partidos.

[6]O sea, dos temporadas; en Japón, la temporada standard es de 26 capítulos. Últimamente, se ha vuelto habitual el formato de media temporada (13 capítulos); muchas series recientes la adoptan.

[7]Como corresponde en un meitantei; cfr. nota 2 acerca de las connotaciones semánticas de esta palabra.

[8]Edogawa Ranpo es el pseudónimo del escritor japonés de novelas policiales Tarou Hirai (1894-1965). Es autor de una frondosa bibliografía que contibuyó enormemente a la popularidad y consolidación del género policial en su país. Su pseudónimo está acuñado a partir de la trascripción fonética al japonés del nombre de uno de sus autores más admirados, Edgar Allan Poe (Edogaru Waran Po). Desde 1955, la editorial Kodansha y el canal de televisión Fuji TV llevan adelante un certamen literario de novelas de misterio que lleva su nombre.

[9]Es difícil no ver al autor representándose a sí mismo en este amor lector…

[10]Curiosamente, en 1908 Maurice Leblanc escribe una novela llamada Arsène Lupin contre Herlock Sholmes, donde efectúa un crossover con el detective de sir Arthur Conan Doyle (quien aparece con el nombre “mal escrito” inten­cionalmente para no pagar derechos, dado que su autor se hallaba aún vivo). La idea de esta novela era compro­bar si el mejor detective del mundo sería capaz de atrapar al ladrón más escurridizo del mundo. Lamento hacer spoiler: no.

[11]O sea que no es nuevo esto que decíamos al principio de la “adaptación al cuadrado”…

[12]La era Heisei es el nombre de la actual era imperial de Japón. Este nombre fue introducido por el presente empe­rador, Akihito, en el día de su asunción al trono luego de la muerte de su padre, el emperador Hirohito (Shouwa), el 7 de enero de 1989. Por lo tanto, decir que algo es de la era Heisei equivale a decir que es “de la actualidad” o “moderno”.

[13]Konbini es el apocopado préstamo lingüístico japonés para designar a un convenience store.

[14]The sign of four (1890), capítulo VI. Pero también en The sign of four, capítulo I; The Memoirs of Sherlock Holmes, “The Silver Blaze”; The Return of Sherlock Holmes, “The Adventure of the Priory School”; His Last Bow, “The Adventure of the Bruce-Partington Plans” y The Case-Book of Sherlock Holmes, “The Adventure of the Blanched Soldier”.

[15]Arco sumamente importante para los seguidores de la saga porque, por primera vez, Shinichi declara (por telé­fono, y gracias al modulador de voz del Profesor Agasa que le permite recuperar su voz normal y esconder la de Conan) a Ran su amor por ella.

[16]Por ejemplo, una de las víctimas se llama Eri Kisaki; su apellido significa “reina”; dicha carta aparece al lado de su cuerpo. En el caso de otra víctima, Kohei Sawaki, uno de los ideogramas con los que se escribe su nombre contie­ne el ideograma del número 8; el ocho de picas aparece a su lado.

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s