Del victorianismo al franquismo: censura en la traducción al español de Jane Eyre de Charlotte Brontë.

Del victorianismo al franquismo: censura en la traducción al español de Jane Eyre de Charlotte Brontë. Juan G. de Luaces y su traducción de Jane Eyre.

por Yanina Santo.

Resulta conocido que la novela Jane Eyre (1847), de Charlotte Brontë, refleja las presiones que recibían las mujeres en los primeros años del reinado de Victoria –un extendido período que va de 1837 a 1901– debido a la implementación de un conjunto de normas sociales que se solidificarían con el tiempo. El carácter independiente y desafiante de Jane provocó las críticas despectivas de lectores –tanto hombres como mujeres– contemporáneos a la fecha de publicación, quienes tampoco olvidaron dirigir sus miradas hacia la autora para reprocharle la energía que contenía su propia creación. De acuerdo a Sandra Gilbert y a Susan Gubar en The Madwoman in the Attic, la mente de Brontë “contains nothing but hungry, rebellion, and rage”[i], palabras que el poeta Matthew Arnold escribió en una de sus cartas refiriéndose a otra de las novelas de Brontë, Villette (1853). Jane, por otro lado, “is throughout the personification of an unregenerate and undisciplined spirit”[ii], de acuerdo a la crítica Elizabeth Rigby. A pesar de que estas interpretaciones señalaran la resistencia que presuntamente se oponía a los modelos ideales de la mujer del siglo XIX desde las novelas, casi cien años más tarde reaparecerían de la mano del régimen de Francisco Franco en España. Durante su desarrollo –de 1939 a 1975– la mujer fue obligada a permanecer dentro de su hogar, alejada del trabajo y privada del derecho a votar que había conseguido, instándola así a cumplir sólo con el papel que se le reservara en el seno de la  familia. Como consecuencia, traducir al español una novela con un personaje femenino como Jane Eyre implicaba todo un desafío, el cual fue aceptado por el escritor Juan González Blanco de Luaces –mejor conocido como Juan G. de Luaces–.

Bronte_LuacesLuaces nació el 22 de abril de 1906 en Asturias, España, en un hogar de familia de intelectuales que se dedicaban a la escritura y a la traducción de libros. De acuerdo a Marta Ortega Sáez en el artículo “The Role and Function of the Translator in post- Civil War Spain: Juan G. de Luaces”[iii] (2008). el escritor aprendió varios idiomas leyendo periódicos en sus lenguas originales. Trabajó traduciendo textos para el dictador Antonio de Oliveira Salazar en Portugal y en Madrid lo hizo para editoriales como Plaza y Janés, Destino, Planeta, entre otras. La fuerte demanda de traducciones le hacía frente a la imposibilidad de escribir y publicar sin sufrir posteriormente la censura a la imaginación y a la creatividad. Durante el regimen de Franco, Luaces

[…] became one of the most relevant figures, in so far as he translated not only from English but also from German, Russian, French, Italian and Portuguese. In terms of the number of translations he produced in English between 1940 and 1950, they amounted to 84 and, as regards translations from other languages he produced 23.[iv]

Jane Eyre fue solo uno de varios libros de autores británicos –Jonathan Swift, y obras de P. G. Wodehouse y Winston Churchill, por ejemplo– que Luaces tuvo la posibilidad de traducir al español ¿Qué operaciones podía realizar, entonces, para que la novela pudiera ver la luz en un contexto en donde el Estado y la Iglesia Católica consideraban que “women were vestal virgins who should be devoted to attending church services, making sacrifices, and being submissive”?[v] Si la heroína había causado un revuelo con su carácter en pleno siglo XIX, ¿cómo podía escaparse de los censores del XX? Luaces recurrió a la intervención del texto en los lugares que pudieran parecer más escabrosos, omitiendo o suavizando todo aquello que pudiera despertar las protestas de los lectores ya acostumbrados a modales y gestos que el régimen les reservaba a las mujeres. La decisión de mantener ciertos pasajes en donde Jane despliega su personalidad podría adjudicarse a que Luaces, a pesar de haber tomado recaudos, no se resignó a cambiar o a borrar la esencia del libro. A continuación se presentarán, a grandes rasgos, algunas diferencias que los lectores pueden encontrar a la hora de contrastar el texto en inglés y la traducción de Luaces.

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sacado del manual que se entregaba en España a las mujeres que hacían el Servicio Social en la Sección Femenina (año 1953).

 

Tal como observa Ortega Sáez en su trabajo, Jane Eyre está re-presentada de forma menos subversiva. En la escena de la pelea entre Jane y su primo John Reed, hacia el final del primer capítulo, hay una modificación del discurso de la niña. Allí ella dice que no sabe bien qué hizo “with my hands” (Brontë, 1999: 7)[vi] y Ortega Sáez señala que esto indicaría “Jane’s physical participation in the fight, a typically masculine activity, which implied gender role subversion”[vii]. De esta forma Jane, en la versión en español, no responde a los golpes de su primo, sino que dice “no sé bien lo que hice” (Brontë, 2005: 7). Sin embargo, puede notarse que Luaces no dulcifica del todo a Jane, ya que deja intacto el comentario “¡Con qué furia pegaba esa niña al señorito Juan!” (7). Sustituyó, en cambio, el insulto “Rat! Rat!” (1999: 7) por “¡Condenada! ¡Perra!” (2005: 7), tal vez al considerar que son palabras más hirientes para una mujer y más propias de hispanohablantes.

Otra de las diferencias señaladas por Ortega Sáez está presente en la confrontación de Jane con su tía después del castigo. En contraposición a la idea del franquismo sobre la importancia del núcleo familiar, Jane expresa odio hacia las únicas personas con las que comparte lazos de familia. “I am glad you are no relation of mine” (Brontë, 1999: 29) es reemplazado en la traducción de Luaces por “me alegro de no tener que tratar más con usted” (Brontë, 2005: 31). Existe también un reemplazo de “send me to school soon, Mrs. Reed, for I hate to live here” (Brontë, 1999: 30) por una razón menos apasionada y menos determinante como “no quiero vivir aquí” (2005: 32).

7f3Durante una de las conversaciones con Edward Rochester, los pensamientos de Jane demuestran que ser una institutriz no la hace sentir inferior al empleador. Mientras que en el original Jane guarda silencio y piensa “if he expects me to talk for the mere sake of talking and showing off, he will find he has addressed himself to the wrong person” (Brontë, 1999: 116), Ortega Sáez indica que “Luaces has decided to translate this whole passage as «Yo no dije nada», which implies a notable modification of Jane’s proud character”.[viii] Esa modificación responde a un régimen que reafirma el convencimiento de que, de acuerdo a una cita que pertinentemente hace Ortega Sáez de La España de Franco (1939- 1975)[ix], “’la mujer [era] un ser inferior espiritual intelectualmente, que carecía de una dimensión social y política y que tenía una vocación inequívoca de ama de casa y madre’ (Gracia García, 2001: 92)”.[x]

A lo largo del libro se pueden encontrar muchos más ejemplos de cambios y omisiones que Luaces realizó para evadir la censura motivada por las concepciones de la mujer del franquismo. Son llamativos los términos que suavizan la personalidad de Jane y la vuelven menos independiente y menos hábil. Los párrafos del capítulo 13 en donde ella comenta el origen de los dibujos que Rochester observa están elididos –al igual que las descripciones de los mismos– y sólo se lee “él se abstrajo de nuevo en la contemplación de los trabajos” (Brontë, 2005: 109). Esto denotaría la intención de mostrar a una mujer desprovista de imaginación y de talento. Quedaría preguntarnos hasta qué punto la traducción de Luaces afecta la interpretación que el lector puede hacer de Jane Eyre sin la lectura de la versión original o sin una advertencia sobre los cambios, a pesar de que haya prevalecido la intención de mantener el temperamento de Jane lo más auténtico posible.

NOTAS

[i] GILBERT, S. y GUBAR, S., “A Dialogue of Self and Soul: Plain Jane’s Progress”, en The Madwoman in the Attic. New Haven: Yale University Press, 1979, p. 337.

[ii] Íd.

[iii] ORTEGA SÁEZ, Marta (2008) «The Role and Function of the Translator in post-Civil War Spain: Juan G. de Luaces», en PEGENAUTE, L.; DECESARIS, J.; TRICÁS, M. y BERNAL, E. [eds.] Actas del III Congreso Internacional de la Asociación Ibérica de Estudios de Traducción e Interpretación. La traducción del futuro: mediación lingüístca y cultural en el siglo XXI. Barcelona 22-24 de marzo de 2007. Barcelona: PPU. Vol.

n.º 1, pp. 283-294. Versión electrónica disponible en la web de la AIETI:

http://www.aiet.eu/pubs/actas/III/AIETI_3_MOS_Role.pdf

[iv] Ortega Sáez, p. 6.

[v] Íbid, p. 2.

[vi] Debido a que en esta nota algunos ejemplos han sido completados o agregados por mí, utilicé las referencias de mis ediciones para simplificar:

BRONTË, C. Jane Eyre. London: Wordsworth Editions, 1999.

BRONTË, C. Jane Eyre. Trad. Juan G. de Luaces. España: La maison de l’ ecriture, 2005.

[vii] Ortega Sáez, p. 7.

[viii] Íbid, p. 8.

[ix] GRACIA GARCÍA, J. y RUIZ CARNICER, M. A.,  La España de Franco (1939-1975). Cultura y vida cotidiana. Madrid: Síntesis, 2001.

[x] Ortega Sáez, p. 7.

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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