Un libro, tres perspectivas

Un libro, tres perspectivas: las adaptaciones cinematográficas y televisivas de Jane Eyre, de Charlotte Brontë

por Yanina Santo

Es posible aventurar muchas ideas sobre el motivo por el cual Jane Eyre, de Charlotte Brontë, cuenta con una gran cantidad de versiones cinematográficas, televisivas y hasta radiales en su haber. La combinación de elementos atractivos en esta novela –los cuales, al fin y al cabo, contribuyeron a que sea un clásico de la literatura– la han vuelto el blanco preferido de los cineastas y del público.  Jane Eyre cuenta una historia de sufrimiento, superación, amor, suspenso y redención a través de una protagonista decidida. A través del siglo XX y del transitado XXI las adaptaciones se han sucedido una tras otra y no se limitaron a las producciones norteamericanas o británicas, sino que pueden hallarse también películas italianas –como Il castello di Thornfield, de 1915, cuyos datos son escasos– o checoslovacas –como la adaptación televisiva Jana Eyrová, de 1972–.

220px-jane_eyreSin embargo, la proliferación de esas adaptaciones no demuestran sólo el gran interés que se ha puesto –y se pondrá– en esta historia, sino que también le ofrecen al espectador diversos puntos de vista de la misma. Se puede dilucidar gracias a los guiones, a la ambientación y, principalmente,  a la caracterización de la protagonista. Estas son tres versiones reconocidas en las que pueden hallarse diferencias entre ellas.

Es la versión más recordada por el público, dado que Edward Rochester está interpretado por Orson Welles, mientras que Jane Eyre es Joan Fontaine. El elenco cuenta, además, con una joven Elizabeth Taylor que le da vida a Helen Burns. Está dirigida por Robert Stevenson y uno de los guionistas –quienes trabajaron sobre una adaptación radial que también había tenido a Orson Welles como Rochester– es Aldous Huxley. Una de las curiosidades que despierta esta adaptación probablemente sea el cambio del título en España, ya que el libro de Charlotte Brontë no era totalmente desconocido y se había publicado una traducción en 1943. Debido al régimen franquista  que estaba en el poder durante el estreno de la película, podría deducirse que Alma rebelde pretende destacar el carácter indómito de Jane como un aspecto negativo de la mujer que no se comporta de acuerdpeggyanngarnerasyoungjaneeyreatlowoodschoolinjaneeyre1944x400o a las expectativas sociales. Cuando a Jane se la señala como una niña rebelde, no se la está alabando por su poca docilidad, sino que se la está criticando. A pesar de que la película no es española, casualmente es una de las que ponen más énfasis en los castigos que Jane y Helen sufren en Lowood a manos del señor Brocklehurst (Henry Daniell), como la caminata bajo la lluvia o el corte del cabello. La pelea con el primo se había omitido y sólo recibe una mención.

  Si bien la película manifiesta ciertas alteraciones en el argumento original, tal vez con fines prácticos, se rescata la atmósfera gótica del libro. El castillo, la oscuridad –que cobra más protagonismo por el blanco y negro del film– y las tormentas son elementos que constituyen ese ambiente. Sin embargo, el verdadero motivo del terror de Jane no tiene corporeidad: a Bertha Mason se la muestra esporádicamente de espaldas y se asemeja más a una agresiva sombra en la pared que a un ser humano. El cuarto rojo, que comprende otro de los espacios importantes de la novela, no está incluido.

rochester3No todos los personajes tienen su espacio en esta adaptación. John Rivers (John Sutton) no es un hombre religioso que aparece en la travesía final de Jane, sino que desempeña el papel de médico de Lowood, con quien ella se reencuentra cuando vuelve a Gateshead Hall. Existe, por lo tanto, un breve retorno al hogar después de que el intento de matrimonio con Rochester fracasara. Aun así, no hay ninguna mención a la herencia que Jane recibe por parte de su tío paterno residente en Madeira y que le permite cierta independencia económica.

Jane Eyre (1970 en cines británicos, 1971 en la televisión estadounidense)

janeeyrescottyorkDirigida por Delbert Mann y musicalizada por el reconocido John Williams, esta versión está protagonizada por Susannah York (Jane Eyre) y George C. Scott (Edward Rochester).

Una de las peculiaridades de esta adaptación consiste en que la película comienza con Jane dirigiéndose a Lowood y, por lo tanto, no hay escenas en Gateshead. El conflicto con la señora Reed se menciona dentro del colegio, pero no tiene mayor relevancia. Esto tiene como consecuencia que no se hablará ni de la muerte de la tía ni de la herencia de Jane.

Tanto en la versión tratada anteriormente como en ésta el castigo en el que Jane debe permanecer de pie sobre un banco sin comunicarse con nadie está presente. La ira de Brocklehurst (Jack Hawkins) se enciende porque Jane, al igual que Oliver Twist –en la novela homónima de Charles Dickens–, se atreve a manifestar que tiene hambre. Esta vez la niña protesta, a diferencia de la Jane Eyre de Stevenson, cuya preocupación principal era no ser amada.

Una vez que se convierte en adulta, Jane rechaza la oferta de enseñar en Lowood aclarando que no olvidó y no perdonó las ofensas recibidas en el colegio. En sus interacciones, Jane se perfila como una mujer más hábil y más sarcástica que la personificación de 1944, ya que se enfrenta a un Rochester más vehemente.

bertha_mason_5912En cuanto a Bertha Mason (Jean Marsh), hay una recuperación total del personaje, quien incluso tiene un lugar en los créditos de la película. Bertha ya no es similar a una sombra, sino que es un personaje concreto. Rochester se muestra más benévolo con ella, pero no deja de destacar las diferencias entre las dos mujeres.

Jane huye después de la revelación del secreto de Rochester  y conoce a John Rivers (Ian Bannen) y a sus hermanas. El personaje asienta desde un principio su ferviente vocación religiosa, la cual se denota particularmente en la escena del sermón que imparte en la iglesia.

Jane Eyre (1997, film para televisión)

janeeyremorton11Es una versión pulcra del libro que incluye la narración en off de Jane Eyre, interpretada por Samantha Morton. La dirección está a cargo de Robert Young. A diferencia de la adaptación de 1970, los elementos sobrenaturales importan. El cuarto rojo y la voz que llama a Jane vuelven a tomar importancia en este film. La violencia física se suprime de nuevo al no tener una escena en donde Jane y su primo pelean. Jane es presentada en el film después de haber cometido la falta y la encierran en el cuarto rojo que pertenecía a su tío. El miedo de Jane no consigue que la liberen hasta que Brocklehurst (David Gant) se presenta para hacerla reflexionar sobre el bien y el mal. Lowood no será una institución tan dura como en las películas tratadas anteriormente, pero retoma el motivo del castigo principal que sufre Jane en el libro –ella rompe una pizarra accidentalmente–. Se incluyen conversaciones icónicas de la novela como, por ejemplo, aquellas en donde Rochester (Ciarán Hinds) le pide a Jane que le dé una opinión sobre él. Sin embargo, ni en esta versión ni en las dos anteriores se reproduce la escena en donde Rochester se disfraza de gitana y que está inmediatamente ligada a la llegada de Richard Mason (Richard Hawley). Su hermana Bertha (Sophie Reissner) está confinada en un cuarto iluminado que lo diferencia de los ambientes cerrados y oscuros de las películas anteriores. Ella, además, muestra la corpulencia y la altura que Jane señala en el libro como una de sus características.jane-eyre-charlotte-brontc3ab-samantha-morton-1997

La estadía de Jane en la casa de John Rivers (Rupert Penry- Jones) es breve, pero la voz en off de la protagonista condensa sus pensamientos y sus sentimientos sobre la propuesta matrimonial.

De esta forma pueden apreciarse las elecciones que se realizan a la hora de darle vida a esta historia. A través del tiempo han variado las prioridades en la adaptación y se han atenuado o resaltado las personalidades de los protagonistas. Sin embargo, en estas tres versiones se observa que Bertha, el personaje más controvertido de la obra por el estado de su salud mental, no está exenta de caer en el estereotipo a la hora de ser plasmada en la pantalla. El tema plantea preguntas que tal vez puedan en parte responder –o volver más complejas– otras versiones ya existentes de Jane Eyre o las que vendrán en el futuro: ¿las caracterizaciones responden, acaso, al conformismo del director, a las imposiciones de los medios masivos, a los condicionamientos de las políticas culturales, a una domesticación de lo femenino que se presenta problemática en la novela de Brontë? La lista de interrogantes no se agota aquí, sino que sólo son algunas propuestas a la hora de enfrentarse con algunas de las versiones que el espectador se disponga a ver.

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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