El bosque como espacio sobrenatural

El bosque como espacio sobrenatural en  Sir Gawain y el caballero verde y El mundo de cristal de Ballard

por Jésica Lenga[1]

Sir Gawain y el caballero verde y El mundo de cristal de Ballard son dos textos que aparentemente no comparten demasiados vínculos entre sí. Creados en contextos absolutamente diferentes, con una enorme distancia temporal (Sir Gawain fue escrito alrededor del siglo XV y El mundo de cristal  fue publicado en el 1966) y además bajo el marco de géneros absolutamente disimiles: a uno podríamos considerarlo un relato maravilloso y la otra es una novela de ciencia ficción, ambos tienen en común, sin embargo, una característica fundamental que es la de atribuirle al bosque una dimensión sobrenatural. Estos dos textos se estructuran a partir de la  contraposición de dos espacios claramente diferenciados: uno es más “urbano”, es el ámbito de la ley y la civilización, y el otro es el bosque, el espacio de lo no regulado por ninguna norma, de lo mágico y lo maravilloso, del caos.

En el caso de Sir Gawain esta división entre el castillo del rey Arturo y el mundo natural, materializa la contraposición entre dos tradiciones que se cruzan constantemente en la narración; mientras que en la descripción de los castillos, las fiestas y banquetes se percibe la influencia de la literatura provenzal y cortesana, los espacios exteriores nos remiten a la tradición anglosajona, al mundo de las leyendas y los mitos.

dsc01948Pero asimismo esta contraposición de espacios ilustra claramente la definición de “lo maravilloso” de Todorov. Según Todorov, el cuento maravilloso se caracteriza por la creación de mundos autónomos, que se rigen de acuerdo a  reglas absolutamente diferentes a las nuestras, en los cuales lo imposible puede suceder y es aceptado. En los cuentos maravillosos los personajes pueden convivir con hadas, ogros sufrir transformaciones y demás sin que esto les produzca ninguna reacción en particular, no está presente la vacilación, la consternación que experimenta el personaje fantástico (Todorov, 1981:40).

Esto es exactamente lo que sucede en Sir Gawain, ya desde la primera página el narrador admite que lo que va a relatar es una “maravilla” y asegura que ha tenido varios testigos que garantizan la veracidad de los hechos (Anónimo, 1988:1). Luego, comienza su relato con la irrupción del caballero verde en la corte del rey Arturo. Si bien lo maravilloso emerge, en principio, en el palacio, sabemos que el caballero verde es un ser feérico, que pertenece al bosque, lo cual se anuncia ya por su particular color.

Este caballero representa la alteridad, es aquello desconocido que interrumpe la normalidad, cuando llega al palacio el narrador sostiene que “de repente se oyó un ruido enteramente nuevo (Ibíd.: 4) nadie sabe quién es o de donde proviene y sin embargo, con sólo mirarlo, produce estupor en la gente por su aspecto sobrenatural.

Podríamos identificar a este personaje con aquello que Todorov denomina como “maravilloso hiperbólico”: lo extraordinario de este caballero no está dado únicamente por el prodigio que realiza luego sino por su apariencia, se lo describe no meramente como un sujeto alto sino como “el más tremendo del mundo en estatura…el hombre más corpulento de la faz de la tierra” (Id).

Los hechos mágicos propiamente dichos comienzan a sucederse en el relato a partir de la prueba que el caballero verde atraviesa, no sólo sobrevive después de que Gawain le corte la cabeza sino que toma a esta en sus manos y en esa postura desafía a su adversario. Así se introduce otro elemento de la mitología celta en el texto: el motivo de la decapitación.

Al  ser este un cuento maravilloso los personajes aceptan la posibilidad de lo mágico. Nadie busca una explicación racional al fenómeno que acaba de presenciar ni supone que pueda tratarse de una especie de truco, el narrador afirma que ya todos habían sido testigos de visiones asombrosas y le tienen por fantasma surgido del reino de las hadas (Anónimo, 1988:6).  Los presentes en el castillo ni siquiera se horrorizan ante la cabeza cortada sino que la rechazan pateándola. Sin  revelar ningún signo de turbación en la cara, Arturo argumenta que ese tipo de cosas pueden suceder en navidad (Ibíd.: 11)  y se continúa con la celebración normalmente. En la corte del rey Arturo se convive con la magia.

Más tarde, hacia el final del relato, nos enteramos de que el caballero verde, es además Bertiliak, un ser embrujado por el hada Morgana, que también habita en el bosque. Este hada, que tiene su origen en la tradición celta, se convierte así en el poder del entorno natural que desafía, amenaza al rey, a lo civilizado.

dsc07270Luego de la visita del caballero verde y de su desafío, el joven Gawain se ve obligado a recorrer el bosque, el ámbito de la alteridad, de lo desconocido.

Este espacio está poblado por seres mágicos, hay tantos que el narrador afirma que sería tedioso contar la décima parte de lo que su héroe ha tropezado (Ibíd.: 18),  Gawain  debe luchar contra dragones, ogros y salvajes.

La naturaleza se caracteriza además por su poder de metamorfosis. El narrador describe detalladamente  sus constantes cambios:

Luego vino el tiempo que combate el invierno en el mundo: el frio mengua y retrocede; las nubes se disipan, la lluvia brillante se derrama en cálidos aguaceros sobre los campos y se abren las flores; la yerba y los árboles se visten de verde; las aves se afanan construyendo sus nidos y cantan animadas las espera del dulce verano que ya no tardará (…) Luego llega el verano con sus brisas mansas, cuando el céfiro suspira entre las yerbas y semillas. Las plantas se alegran y se abren… Pero  viene de pronto la cosecha y urge al gran a madurar, presintiendo ya el invierno. (Anónimo, 1988:13)

No solo la naturaleza se transforma sino que el mismo caballero verde sufre una metamorfosis a lo largo de la obra: si bien podríamos inicialmente podríamos considerarlo un monstruo, un ser maligno que amenaza al héroe (de hecho en la tradición medieval el color verde se asociaba con lo demoníaco) finalmente resulta un vehículo para que Gawain pueda probar su virtud, es quien le da una lección y además se comporta en forma piadosa con él. Esta metamorfosis remite a la tradición pagana de regeneración, al tiempo circular de los dioses de la vegetación.

La metamorfosis es sin lugar a dudas uno de los tópicos centrales de El mundo de cristal que relata justamente la transformación de un bosque, en un rincón de Camerún, en una superficie cristalina.

Tal como sucede Sir Gawain la novela está dividida en dos partes que se centran en dos espacios contrapuestos: la primera, la más realista, se ubica en la ciudad; la segunda, donde lo sobrenatural cobra protagonismo transcurre en el bosque.

El narrador incluso hace explícita esta contraposición de espacios regidos por leyes distintas: “La presencia de la barrera parecía dividir el bosque en dos sectores: más allá de los portones se entraba en un mundo donde estaban suspendidas las leyes normales del universo físico” (Ballard, 1966:73).

Sin embargo, una clara diferencia con Sir Gawain es que esta transformación de la naturaleza y por ende, de la relación de los hombres con la misma,  ya no es percibida por los personajes como algo natural, posible, sino que estos sienten estupor y buscan una explicación racional para lo que está ocurriendo. El  propio texto ya no plantea que lo sobrenatural se deba meramente a la magia, sino que se lo atribuye a un fenómeno físico complejo que es explicado por Sanders, el protagonista:

Sabemos ahora que es el tiempo… el responsable de la transformación. El reciente descubrimiento de la antimateria invita a imaginar el antitiempo como el cuarto lado de ese continuum de carga negativa (…) De la misma manera que una solución supersaturada se descarga en una masa cristalina, la supersaturación de la materia en nuestro continuum lleva a la aparición de masas cristalinas en una matriz espacial paralela (Ballard: 1991:92)

La novela de Ballard, es entonces un texto de ciencia ficción: según Franco Ferrini, durante nuestro siglo, la ciencia ficción elimina lo sobrenatural mediante explicaciones de lo que se va fabulando, busca ser creíble desde el punto de vista lógico (Ferrini, 1971:31). En este mundo desencantado en el que la naturaleza ya no esconde demasiados misterios y la ciencia pretende explicarnos todo, las sociedades ya no aceptan las fábulas y mitos, por esta causa el género maravilloso es reemplazado por la ciencia ficción que realiza la tentativa de racionalizar sus mismos motivos.

No obstante, en el caso de El mundo de cristal esta explicación es bastante ambigua. Podemos relacionar este hecho con afirmaciones como la de Kingsley Amis, que sostiene en El universo de la ciencia ficción que, con  la evolución del género, los novelistas del siglo XX ya no dedican largos párrafos, como hacía Julio Verne, a fundamentaciones teóricas y científicas que vuelvan plausible su relato sino que tienden más hacia lo filosófico y la indagación en  problemáticas de la humanidad (Amis, 1966:32).

Pero más allá de eso, la ambigüedad se halla en que los personajes, por momentos, atribuyen los eventos sobrenaturales a la magia. Sanders, un médico e investigador afirma: “acepte todas esas maravillas como parte del orden natural de la configuración del universo” (Ballard, 1991: 89). Más tarde compara a Suzanne, su antigua amante, con “la princesa de un bosque encantado”, luego los pobladores de las cercanías llaman a la gente que quedó en el bosque los fantasmas blancos” (Ballard, 1991:157).

green20chapelLa ambigüedad en El mundo de cristal se da en diferentes  niveles,  a pesar de que es una de las novelas de la trilogía apocalíptica de Ballard, y lo que cuenta es la paulatina destrucción del mundo, las descripciones del bosque están llenas de imágenes bellas que parecen extraídas de un cuento maravilloso: “El bosque era otra vez el sitio del arco iris, una intensa luz iridiscente brillaba alrededor de Sanders”; “Al mirar al bosque se ve que las estrellas arden en las hojas”(Ballard, 1991:39).

El narrador se vale de comparaciones surrealistas para describir al espacio, que unen elementos heterogéneos por ejemplo: “nubes negras como espejos gigantescos” (ibíd.: 42), “rio como el lomo de una serpiente dormida” (Id), “la espuma como el truco de un ilusionista” (Ibíd.: 58). Estas imágenes extrañifican el bosque, el choque de dos realidades disimiles logra crear una realidad nueva y diferente. Entretanto, aunque de un modo muy distinto, el narrador de Sir Gawain y el caballero verde  se vale de metáforas tradicionales de la literatura anglosajona, las kennigs, para crear una atmosfera mágica en el bosque.

El bosque de la novela de Ballard también está poblado por animales maravillosos que con el proceso de transformación, se asimilan a seres mitológicos, se parecen a los animales descriptos en los bestiarios medievales. A uno de los cocodrilos que Sanders se cruza en su recorrido se lo califica como un “fabuloso animal heráldico” (Ibíd.: 86). El narrador describe a una de estas bestias del bosque de la siguiente manera:

 El cocodrilo se deslizaba lentamente sobre el estómago, medía cinco metros de largo… mientras avanzaba derramaba luz por los ojos vítreos y por la boca entreabierta colmada de gemas. (Ballard, 1991:169)

A lo largo de los capítulos hay muchos elementos que reenvían a la edad media, parecería ser como si la cristalización tuviese el efecto de trasladar a los objetos hacia el pasado medieval: el cuerpo de un animal cristalizado se asimila a una armadura (Ibid:85), un cañón, por el efecto de la cristalización, se transforma en arma de fuego medieval con la recamara embellecida por exquisitos cuernos y crestas (Ibid:169 ) , hasta los pilotos de un helicóptero estrellado se asemejan a caballeros medievales(Ibid:105).

Esto podría ser una estrategia para reencantar el mundo. Frente a un presente de decadencia, en el cual el  supuesto progreso se ha encargado de destruirlo todo, se evoca a un pasado durante el cual los hombres mantenían una relación más armónica con la naturaleza. Durante toda la novela se crítica al industrialismo, se condena la indiferencia de las personas de nuestra época ante los desastres ecológicos. Todos parecen estar más preocupados por las pérdidas económicas que podría provocar, por ejemplo, un  similar proceso de cristalización que se está dando en Florida que por el real peligro que esto implica.

Así en El mundo de cristal el mal que amenaza a la humanidad, ya no radica como en El caballero verde, en un ser demoníaco, una otredad, sino que es parte del propio hombre, está en su interior, esta es una de las características, según Rosemary Jackson, del fantasy moderno (Jackson, 1986: 53).

Jackson sostiene en ese mismo texto que el fantasy es un género subversivo, que invierte el orden del mundo (Ibíd.: 12): es esto lo que sucede en la novela de Ballard, si desde Bacon, el mito de la modernidad era que el hombre era la medida de todas las cosas, aquel que tiene el poder de dominar a la naturaleza, aquí vemos como esta se sale de las leyes “normales”, se desborda, el hombre ya no puede controlarla.

La cristalización podría funcionar como una venganza del mundo natural, así como El Caballero verde, el monstruo ingresaba al palacio para desafiar al caballero aquí esta  invade, va tomando cada vez más espacio del ámbito urbano.

En ambas obras la naturaleza parece estar animada, funciona casi como un personaje, pero además el bosque es un elemento que influye en los personajes, hay una constante relación entre lo exterior y lo interior.

En el primer viaje de Gawain en búsqueda de su adversario el clima invernal y la amenaza que representan los animales salvajes se corresponden con los sentimientos de angustia y temor del personaje ante la amenaza de una muerte inminente, ante la incertidumbre acerca de su destino y su soledad:

 Lo peor era el invierno cuando caía el agua fría y clara de las nubes, helándose antes de tocar tierra baldía. Yerto de frío a causa de la cellisca dormía en su armadura noche tras noche… y así arrostrando sufrimientos y peligros recorrió la región… (Anónimo, 1988:18).

  Durante su segunda travesía, cuando inevitablemente tiene que afrontar el desafío, el paisaje se llena de elevaciones y montañas. La desprotección que siente Gawain se acentúa cuando el narrador aclara que en aquel lugar no había ninguna morada para refugiarse; en el momento de mayor peligro para el héroe  las aguas borbotean como si estuvieran hirviendo.

En El mundo de cristal  los límites entre sujeto y objeto, entre el individuo y la naturaleza parecen borrarse: en primer lugar porque explícitamente el narrador afirma que, una vez cristalizados los seres vivos pasan a unificarse con el propio bosque. Pero además hay una relación simbiótica entre los sujetos que habitan el bosque y este espacio: los personajes que lo recorren son los leprosos, que viven un proceso de degradación muy similar al que experimenta el bosque, de hecho la cristalización se compara constantemente con una enfermedad. También Suzanne y el propio Sanders están vinculados con la lepra parecería ser que a la descomposición de la naturaleza se le correspondiera la descomposición del cuerpo.

El término cristalización alude entonces, a un fenómeno material pero también se lo emplea en forma metafórica, del modo en que la usa Stendhal[2], para designar el proceso por el cual el yo proyecta en un objeto elementos de su interioridad y modifica a ese otro, lo transforma.

Otra de las características sobrenaturales del bosque es que allí la experiencia del tiempo se modifica: en Sir Gawain y el caballero verde, adquiere una dimensión cíclica que se relaciona con los ciclos de la naturaleza. Las dos tradiciones superpuestas en el relato, la cristiana y la pagana, están representadas con dos tipos de temporalidades diferentes: la lineal de la aventura del héroe desde su partida hasta su regreso y la cíclica, que representa al tiempo de la mutabilidad de la naturaleza. Es el tiempo que lleva del verano al invierno, a la degradación, de la transitoriedad, que aparece en poemas anglosajones como “La ruina”.

En El mundo de cristal el tiempo también opera como una degradación que irrevocablemente llevará a la destrucción del mundo. La temporalidad, como la cristalización, es descripta como enfermedad “sé que todo movimiento lleva inevitablemente a la muerte y que el tiempo es su servidor”.

Pero asimismo, en el bosque, es el propio tiempo lo que se congela, se anula: una vez cristalizadas las cosas no pueden modificarse el tiempo no pasa para ellas. Así se genera una paradoja, el tiempo transforma, modifica pero a la vez inmoviliza.

Esto sucede también a nivel de los cuerpos cristalizados en el bosque, si Rosemary Jackson sostiene que en el fantasy se disuelven las categorías divisorias y se borran las fronteras entre la vida y la muerte (Jackson,1986:18), aquí permanece en la ambigüedad si los personajes cristalizados están muertos o han  conseguido una existencia eterna: “Ahora cualquiera puede ver que en el bosque la vida y la muerte tienen un significado muy diferente del que tienen en nuestro mundo deslucido y normal”- afirma Sanders ( Ballard, 1991:90).

El bosque funciona como espacio de anagnórisis: en el caso de Gawain, el caballero emprende un viaje con características rituales para probarse a sí mismo, para convertirse en un héroe. Después de sortear obstáculos y pruebas materiales y espirituales durante su peregrinaje por el bosque, realiza un aprendizaje, alcanza la madurez y logra la salvación.

Sanders también descubre su identidad en el bosque: a lo largo de la novela se lo describe como un sujeto escindido entre dos facetas, entre la luz y la oscuridad representadas por dos mujeres, Louise y Suzanne o dos espacios, ciudad y bosque, Sanders lucha, intenta permanecer en ciudad con Louise  pero finalmente descubre que lugar de pertenencia es el bosque.

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La dimensión sobrenatural de la naturaleza radica en que transfigura a todos aquellos que la atraviesan, modifica sus destinos. En el caso de Gawain el  pasaje por el bosque resulta ser un triunfo y éste es un vehículo para la consagración del héroe, en El mundo de cristal la huida al bosque del protagonista resulta un final ambiguo, a simple vista podríamos considerarlo un cierre absolutamente distópico, que representa la muerte de Sanders y la futura devastación del mundo, sin embargo también podemos considerarlo como una reunificación del yo del héroe, un encuentro consigo mismo y también la posibilidad de un nuevo tipo de armonía con la naturaleza.

Bibliografía

AMIS Kingsley. (1966). El universo de la ciencia ficción, Buenos Aires, Editorial Ciencia Nueva.

ANÓNIMO. (1988). Sir Gawain y el caballero verde, Madrid,  Ediciones Siruela.

BALLARD. J.G. (1991). El mundo de cristal, Barcelona, Ediciones Minotauro.

FERRINI Franco (1971). Qué es realmente la ciencia ficción, Madrid: Doncel.

JACKSON Rosemary. (1986). Fantasy. Literatura y subversión. Buenos Aires, Catálogos.

TODOROV Tzvetan. (1981). Introducción a la literatura fantástica. México, Premia Editora.

[1] Jésica Lenga es alumna avanzada de la Carrera de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. El que aquí publicamos es un escrito que resume lo desarrollado en el examen final oral de la materia Literatura Inglesa. Contacto:  jesicalenga@gmail.com

[2] En su ensayo Del amor, publicado en 1822, Stendhal compara al enamoramiento con el fenómeno de la cristalización. Stendhal sostiene que el alma de un enamorado que piensa en su amante, se parece a las ramas que son depositadas en las minas de sal  y luego, son halladas tres meses después, totalmente transformadas, cristalizadas. Un suceso parecido al que causa en las personas la acción de amar, el amante proyecta elementos propios sobre el ser amado, cristalizándolo.

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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