Constelaciones oníricas: Actividad onírica y lenguaje poético

En el marco de la cursada 2016 de la materia Literatura Inglesa (FFyL, UBA), cuyo programa se intitula “Sueños y visiones: aproximaciones a la imaginación onírica en la literatura inglesa”, los estudiantes han confeccionado trabajos escritos para cumplir con la instancia de segundo parcial domiciliario, deseamos compartir con ustedes algunos de ellos.

Actividad onírica y lenguaje poético

por Yago Rodríguez

En el presente trabajo se intentará realizar un análisis de los poemas “Muerte no seas orgullosa” de John Donne y “Kubla Khan” de Samuel Taylor Coleridge para observar cómo el sueño o la visión tiene lugar en la construcción de una poética así como también la forma en que opera en cada uno de los poemas. Por un lado, se intentará observar el carácter predominantemente temático que el yo poético asigna al sueño en la primera pieza, mientras que en la segunda, la ensoñación (o visión) podría funcionar como artificio para reflexionar acerca de la poiesis al mismo tiempo que es propiciador del discurso poético.

theyretalkingaboutmydeath16x16Muerte no seas orgullosa presenta una estructura dialógica en la que el yo poético discurre con la muerte. Mediante el procedimiento de personificación, el yo poético establece un diálogo con la muerte y, a través de este intercambio, se desarrolla una argumentación de carácter teológico-existencial: “Muerte no seas orgullosa, aunque algunos te hayan llamado / Poderosa y terrible, pues tú no eres eso.”

El sueño emerge en la enunciación poética como reflejo de la muerte aunque con una valoración opuesta. Es considerado tanto como descanso del cuerpo como también como una instancia de pasaje a la trascendencia: “Un breve sueño pasado, despertamos eternamente”. En este sentido y a través de un juego irónico, el yo poético, subvierte la relación subsidiaria del sueño con la muerte y lo eleva por encima de ella; mientras que con el sueño los cuerpos descansan, la muerte habita con veneno, guerra y enfermedad. El pensamiento es convertido en sentimiento y el sentimiento en imagen y reflexión. A partir de la personificación de la muerte, siendo este un tópico de la poesía elevada, es rebajada al terreno de lo histórico produciéndose una unión entre elementos de lo alto y lo bajo. Una operación similar es realizada mediante la comparación de los efectos de la muerte en tanto sueño y un elemento de la vida cotidiana como la amapola. Nuevamente, a través de un procedimiento de ironía, se relativiza el poder que la muerte tiene sobre los cuerpos: “y la adormidera o los encantamientos pueden hacernos dormir también”. Este movimiento dialógico, tiene implicancia en la forma en la que está construido el poema y verifica aquello que podría entenderse como sensibilidad argumentativa en la poética de los poetas metafísicos a partir del “equilibrio exquisito, y a menudo sorprendente, entre pensamiento y sentimiento” (Caracciolo Trejo, 1961:7). En este mismo sentido, T. S. Eliot, en su ensayo Los poetas metafísicos, observa una ruptura de la unidad sentimiento-pensamiento a partir de la poética de Milton. Tiempo después, con el rechazo de esta característica del clasicismo por parte de los poetas románticos ingleses se produce un vuelco hacia el otro extremo, a una búsqueda exacerbada de lo sensible generando una poesía que el crítico entiende incompleta. Leer más “Constelaciones oníricas: Actividad onírica y lenguaje poético”

Constelaciones oníricas: Experiencia onírica y creación literaria

En el marco de la cursada 2016 de la materia Literatura Inglesa (FFyL, UBA), cuyo programa se intitula “Sueños y visiones: aproximaciones a la imaginación onírica en la literatura inglesa”, los estudiantes han confeccionado trabajos escritos para cumplir con la instancia de segundo parcial domiciliario, deseamos compartir con ustedes algunos de ellos.

Experiencia onírica y creación literaria

por Irina Gómez Albarracín

Tomando como punto de partida la consigna propuesta para el presente parcial, se analizarán tres poemas que trabajan el sueño de tres poetas románticos ingleses: “To Sleep” de William Wordsworth, “Kubla Kahn” de Samuel T. Coleridge y “The Indian Serenade” de Percy B. Shelley. A partir de estos poemas, se propone abordar cómo el trabajo que realiza cada uno de estos poetas sobre el sueño evidencia las diferentes maneras que tiene cada uno de concebir la poesía y también a sus lectores. Se verificará que los tres se valen del sueño como tema que permite nuevas organizaciones del lenguaje metafórico, trabajando cada uno distintas concepciones poéticas. Se confrontarán estas concepciones para plantear que Coleridge otorga facultades creativas al lector – crítico, ubicándolo en el mismo plano que el poeta. Esta característica de su poesía permiten pensarlo como eslabón intermedio entre Wordsworth y la segunda generación de poetas, representada en este trabajo por Percy Shelley.

En el prólogo a Las baladas líricas que escribe junto con Coleridge, Wordsworth se va a lanzar en una batalla formal contra los modos neoclásicos de la poesía de su época y, por extensión, con los ideales de la Ilustración imperantes en ese entonces. Su objetivo era desarrollar una “genuina poesía”, es decir, una poesía que, de acuerdo con sus palabras, no tuviera ornamentos. Para ello se propone, por un lado, utilizar el lenguaje de la gente, de la vida real y, por el otro, valerse de la inspiración para desacomodar al lector, para que las cosas ordinarias aparezcan como extraordinarias, diferentes, de un modo desacostumbrado. Pero para poder hacer esto, el poeta tiene que ser extremadamente sensible y ver la realidad de una manera que las demás personas no pueden ver. El yo lírico de Wordsworth se posiciona (en contradicción con su programa que se propone utilizar el lenguaje popular) como un ser excepcional que en una primera instancia percibe esas sensaciones extraordinarias de la vida común (y que él va a encontrar en los paisajes campestres que se oponen a la ciudad) para luego, en una segunda instancia de mediación, trasladar esa sensación al poema. Estos dos momentos bajo los cuales concibe Wordsworth a la poesía se ven claramente reflejados en el poema “To Sleep”. Aquí, una primera parte de descripción del paisaje bucólico es sucedida por un yo poético que declara haber pensado en ese paisaje, pero que al estar desvelado no puede disfrutarlo. Aparece entonces, a partir del sueño ausente, un yo lírico mediador que califica a ese sueño como reparador y necesario para poder apreciar el paisaje. La paradoja del poema es que la efectividad de la descripción del paisaje yace en el hecho de que hay un yo poético desvelado, intranquilo, que no puede alcanzar el sueño. Aquello que debería ser placentero de acuerdo con lo establecido por el propio poema, aquí aparece como inalcanzable, justamente, por la falta de sueño. Es decir, el sueño (o la ausencia de él) le estarían permitiendo a Wordsworth establecer una distancia con respecto a su objeto de descripción, correrse del eje de lo que se estaba describiendo y elidir aquella sensación de placer a la que se hace referencia al enunciarla como ausente. Es el lector el que, gracias a la evidenciación de esa ausencia, tiene que reponer esa sensación que el yo lírico no puede experimentar más que en recuerdos. En definitiva, lo que el sueño está permitiendo es la construcción de un lector activo: es esta concepción del lector lo que permite afirmar la presencia de cierto carácter vanguardista en su poesía (y en el romanticismo en general). Leer más “Constelaciones oníricas: Experiencia onírica y creación literaria”

Constelaciones oníricas. El sueño como elemento revelador del carácter ominoso de la era victoriana.

En el marco de la cursada 2016 de la materia Literatura Inglesa (FFyL, UBA), cuyo programa se intitula “Sueños y visiones: aproximaciones a la imaginación onírica en la literatura inglesa”, los estudiantes han confeccionado trabajos escritos para cumplir con la instancia de segundo parcial domiciliario, deseamos compartir con ustedes algunos de ellos.

El sueño como elemento revelador del carácter ominoso de la era victoriana.

por Octavia Ailén Godoy Armando

pitr-alice-in-wonderland-42-cards-flyingEn  Los sueños (1900), Sigmund Freud sostiene que “todo sueño, sin excepción alguna, está ligado a una impresión de los últimos días […]” (1900, 12). Estas impresiones, que el autor denomina residuo diurno, son ideas sobrantes (tagesreste) del trabajo mental despierto que han sido reprimidas y que encuentran una forma de manifestarse a través del sueño, es el “[…] material que escapa a la conciencia hasta que le da noticias de sí por medio del contenido del sueño.” (1900, 28). Entonces, así como el sueño se alimenta de nuestras experiencias diurnas, la vida diurna se beneficia del sueño, que funciona como una forma de manifestación de las prohibidas ideas latentes (Freud, 1900).

Tomaremos este concepto de sueño y, además, la definición de ominoso que propone Freud: “lo ominoso es aquella variedad de lo terrorífico que se remonta a lo consabido de antiguo, a lo familiar, desde hace largo tiempo.” (1919, 220) para planteare como hipótesis que en Alicia en el país de las maravillas (en adelante,  AM) y en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (En adelante, AE) el sueño funciona como una vía para problematizar la visión monolítica que tenía del mundo la era victoriana al revelar el carácter ominoso de ésta.

Con el reinado de Victoria I (1837 – 1901) se marca la cúspide de la revolución industrial en Inglaterra. La industrialización de Londres produjo vaciamiento de la zona rural y hacinamiento de la población que buscaba trabajo en las grandes fábricas ubicadas en zonas urbanas. Este proceso refleja un individualismo ligado a la cierta libertad política y religiosa con la que se contaba en la época: la libertad individual está ligada a las posibilidades de progreso económico y ese esfuerzo individual está apoyado por la postura religiosa del anglicanismo. Además de la consolidación de una burguesía enriquecida (herencia del siglo XVIII) que forma parte de un conjunto de la población relativamente culto, se produce también una revolución social que permitió la alfabetización de un grueso de la sociedad que ahora podía leer y acceder a la literatura. Se produce una mayor circulación de la literatura que, atravesada por la visión utilitarista de la época, ahora debía tener una utilidad para la sociedad, por lo cual se impone la función didáctica de la literatura y se plantea al escritor como el encargado de educar, a través del deleite (Guy, 1998, 314), a estas nuevas masas proletarias y a la clase media para que sean funcionales a la forma de producción fabril.  Bajo los ideales de progreso, utilitarismo y linealidad surgen estos nuevos lectores, que “[…]tended to judge a novel or a painting primarily in terms of its representational qualities – that is, in terms of its verisimilitude or its ability to embody ‘real life’.” (Guy, 1998, 314). Es en este contexto en el que surge la obra de Carroll que, así como él se aísla en Oxford, parece apartarse de estas categorías. Leer más “Constelaciones oníricas. El sueño como elemento revelador del carácter ominoso de la era victoriana.”

Constelaciones oníricas. El sueño y los modos de significación alternativos en Lewis Carroll

En el marco de la cursada 2016 de la materia Literatura Inglesa (FFyL, UBA), cuyo programa se intitula “Sueños y visiones: aproximaciones a la imaginación onírica en la literatura inglesa”, los estudiantes han confeccionado trabajos escritos para cumplir con la instancia de segundo parcial domiciliario, deseamos compartir con ustedes algunos de ellos.

El sueño y los modos de significación alternativos en Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo y lo que Alicia encontró allí.

por Malena Duchovny

Man’s little Day in haste we spend,
And, from its merry noontide, send
No glance to meet the silent end.
Sylvie and Bruno, Lewis Carroll

El siglo xɪx fue un período de tremenda innovación tecnológica y desarrollo científico que cambió la manera en que la sociedad victoriana concebía el conocimiento, en tanto “the intellectual paradigms established by science themselves became institutionalised, defining what was to count as authoritative knowledge, rather than simply as scientific knowledge” (Guy, 1998: 202). Este nuevo conjunto de reglas – abocadas a distinguir y separar el bien del mal, la verdad científica de la superstición, el sentido común del sinsentido– dependía de la transparencia y capacidad de comunicación del código utilizado para transmitirlo: el lenguaje. Sin embargo, la ‘modalidad simbólica’ con la que opera el sentido común no está tan lejos de la ‘modalidad semiótica’ del sinsentido como pareciera estarlo a primera vista: la simbólica [1] usa “figuras de significación […] siempre sujetas a la presencia inalterable del sentido” (1981: 254), mientras que la semiótica, que predomina en el lenguaje poético, “se trata de una modalidad desde luego heterogénea respecto del sentido, pero siempre vinculada a él o en relación de negación o de exceso con él” (Kristeva, 1981: 260). La vigilia y el sueño están del mismo modo relacionados en la teoría que postula Bergson quien dice que “el mecanismo del sueño es el mismo, en general que el de la percepción normal” (Bergson, 2015: 35), ya que “nuestros sentidos […] siguen en funcionamiento […] con menos precisión, pero en compensación abrazan una multitud de impresiones subjetivas, que se vuelven imperceptibles cuando estamos despiertos”. Podemos ensayar una comparación entre la modalidad simbólica y la vigilia por un lado, y la modalidad semiótica y el sueño por el otro, en tanto no son opuestos sino zonas contiguas, compuestas por los mismos elementos en distintas intensidades. En sus escritos, el autor victoriano Lewis Carroll ilustra la continuidad entre sueño y vigilia, sinsentido y sentido común. Para explorar esta hipótesis de lectura, este trabajo analizará Alice’s Adventures in Wonderland (de ahora en más, AW) y Through the Looking-Glass, and What Alice Found There (de ahora en más, AL)

dream-alice-in-wonderland-drink-me-favim-com-655617En estas novelas, los momentos donde la modalidad semiótica resalta más son aquellos en que Alicia queda perpleja frente a las reglas (de sentido y de comportamiento) que rigen en Wonderland y Looking-Glass. En AW, ser calificada de serpiente por una paloma la deja sin palabras: “This was such a new idea to Alice, that she was silent for a minute or two” (Carroll, 1981: 38). El mismo sentimiento aparece en una conversación con la Reina Blanca en AL: “«It’s jam every other day: to-day isn’t any other day, you know». «I don’t understand you,» said Alice. «It’s dreadfully confusing!»” (Carroll, 1981: 155). Y sin embargo, nos remitimos a nuestras propias palabras: son reglas. Por más que sean reglas nuevas y difíciles de comprender, especialmente para una niña que tiene tan presente su educación escolar victoriana, son reglas al fin: “Alice felt dreadfully puzzled. The Hatter’s remark seemed to her to have no sort of meaning in it, and yet it was certainly English” (Carroll, 1981: 52, el énfasis es nuestro) Leer más “Constelaciones oníricas. El sueño y los modos de significación alternativos en Lewis Carroll”

Constelaciones oníricas. La creación a partir de las experiencias oníricas y visionarias

En el marco de la cursada 2016 de la materia Literatura Inglesa (FFyL, UBA), cuyo programa se intitula “Sueños y visiones: aproximaciones a la imaginación onírica en la literatura inglesa”, los estudiantes han confeccionado trabajos escritos para cumplir con la instancia de segundo parcial domiciliario, deseamos compartir con ustedes algunos de ellos.

La creación a partir de las experiencias oníricas y visionarias

por Andrea Nicole Gayet

Los hechos históricos que venían acuciando el pasaje del siglo XVIII al siglo XIX tales como la Revolución Industrial, cuyo desarrollo paroxístico se notaba en el hacinamiento y la miseria en los focos urbanos, la Revolución Francesa y la independencia de Estados Unidos, pusieron en duda las categorías sobre las cuales se asentaba el sujeto, la percepción de la realidad y el acceso al conocimiento. Frente a este contexto de grandes cambios sociales y políticos, los poetas románticos se apartaron de concepciones clasicistas y racionalistas imperantes en su época para pensar una nueva subjetividad: “El acto poético, los estados de inconsciencia, de éxtasis natural o provocado, y los singulares discursos dictados por el ser secreto se convertían en revelaciones sobre la realidad y en fragmentos del único conocimiento auténtico” (Béguin, 1981: 14).  De este modo surgió una tensión entre el sujeto y un mundo de la facticidad que “presentó un estímulo para una exaltación de la conciencia tan intensa que un conocimiento verdadero de la realidad solicitó para sí misma la sanción identificatoria de la imaginación”  (Bloom, 1999: 32).

El alejamiento de las normas clásicas implicó pensar la obra de acuerdo a sus propias leyes y otorgarle así un carácter individual, subjetivo, propio. Esto permitirá situar como centro de la creación a la imaginación y sus reglas, que son “las verdaderas fuerzas de crecimiento y producción” (en Abrams, 1968: 183), en el caso Coleridge, y en de Quincey al opio. Ambos funcionarán como dispositivos de escritura armonizando una experiencia otra, en una síntesis que es la obra misma.

Aquí intentaremos ver cómo en “Kubla Khan. O la visión de un sueño, fragmento” de Coleridge, y en Confesiones de un opiómano inglés, de De Quincey, la experiencia de la visión, onírica o inducida, al situar al sujeto en una realidad otra, lo desestabiliza en tanto pone en tela de juicio sus percepciones y su relación con el lenguaje. Se origina así una escritura particular que busca unidad y síntesis para dar cuenta de la ensoñación. A su vez, hay una mediación por parte del poeta y una conciencia de que la visión ha problematizado su traducción al lenguaje, lo cual implica una reflexión que genera un discurso auto-crítico. Ya no se trata aquí de poder representar la lógica onírica, sino de un problema mayor: ¿puede el lenguaje puede dar cuenta de una experiencia que ha desestabilizado al sujeto y ha problematizado sus límites? Puede, ya que es lo que funda la escritura de los textos, pero con limitaciones. Leer más “Constelaciones oníricas. La creación a partir de las experiencias oníricas y visionarias”

La relación con la alteridad, de Moro a Defoe: los sentidos en juego.

por Jésica Szyszlican[1]

La alteridad es un tema que atraviesa todo el programa de la materia Literatura Inglesa correspondiente a la cursada 2015. Para abordarlo, he decidido realizar un recorrido por un elenco de textos estudiados en función de los conceptos de modalidad semiótica y modalidad simbólica de Julia Kristeva (1981). Ella entiende al primero como aquel que se abre a los juegos con el sentido, multiplicándolo y diversificándolo, desplazándose hacia el carácter lúdico del lenguaje a través de las repeticiones y el ritmo. El segundo refleja, por el contrario, la disposición para expresar, calificar y concluir, fijando el sentido. A esta luz, propongo que a partir del siglo XX la relación con la alteridad se construye desde la modalidad semiótica: la disolución de las fronteras del yo abre la posibilidad de unión con lo otro. Esta apertura constituye una diferencia radical con respecto a obras anteriores en las que hay una clara tendencia a la modalidad simbólica en la relación con la alteridad, en cuanto se busca fijar su sentido desde los parámetros del viajero. Sin embargo, intentaré demostrar que, incluso en la modalidad simbólica, toda relación con lo otro implica un desvío hacia lo semiótico.

railroad-tracksParto del concepto de “zona de contacto” de Mary Louise Pratt, que “pone en primer plano las dimensiones interactivas e imprevistas de los encuentros coloniales” (2011: 34). En consideración de tales aspectos, podemos enfocarnos en las mutuas y dinámicas interpretaciones que hacen tanto el conquistador como el conquistado de la presencia del otro. En este sentido, es interesante observar qué apropiación realiza el conquistado respecto de la cosmovisión conquistadora, y si resulta en una relegitimación de la misma o, por el contrario, se muestra como potencialmente contraria y alternativa.

En La Tempestad, de William Shakespeare, la relación entre Calibán y Próspero es sumamente compleja. Por un lado, Calibán se constituye como un personaje trágico y también grotesco, puesto que, como comprende Kott (1969), es simultáneamente rey, monstruo y hombre en tanto habla un lenguaje humano. En este punto, el lenguaje que Calibán ha aprendido de Próspero es esencial para constituirlo sujeto, ya que solo a partir de las palabras logra pensarse a sí mismo y a su alrededor. Si entendemos que la realidad es inaccesible sin artificio (solo con lenguaje podemos nombrarnos y nombrar el mundo), podemos decir que Calibán logra apropiarse de la naturaleza. Así, su relación con ella pasa a ser una técnica: “…te mostré / Todas las cualidades de aquí, las fuentes frescas / y los pozos salobres, lo estéril y lo fértil” (I, 2). Próspero hace uso de esta técnica al someter a Calibán a la esclavitud. En este sentido, el lenguaje aparece como elemento útil al proyecto colonialista: si bien permite la subjetivación del otro, lo construye en términos de subordinación, opresión e incluso de propiedad, como observamos en los dichos finales de Próspero: “A este ser de tinieblas lo reconozco mío” (V, 1). A su vez, Calibán parece legitimar tal aseveración hacia el final de la pieza, parece haber “aprendido la lección”: “seré juicioso de aquí en más / para caerte en gracia” (V, 1).

Sin embargo, el proyecto colonialista no es tan cerrado. La zona de contacto genera resquicios, puesto que en el dinamismo del encuentro con un sujeto-otro siempre hay un plano de incertidumbre. La apropiación del lenguaje que hace Calibán puede considerarse “inversa”, en cuanto le permite maldecir a su amo, y también crear su propia “música”, con la cual logra mostrar una visión muy bella y compleja de la isla: “No temas; la isla está toda llena de ruidos, / sonidos, dulces aires, que agradan y no dañan / a veces el tañido de un millar de instrumentos / me zumba en los oídos, y otras veces son voces…” (III, 2). A su vez, intenta derrocar a Próspero poniéndose al servicio de Trínculo y Estéfano, lo cual sorprende al protagonista. Kott considera que esta acción es la “segunda derrota” de Próspero, ya que no logra predecirla al subestimar a Calibán y su práctica educativa. Leer más “La relación con la alteridad, de Moro a Defoe: los sentidos en juego.”