Constelaciones oníricas. La creación a partir de las experiencias oníricas y visionarias

En el marco de la cursada 2016 de la materia Literatura Inglesa (FFyL, UBA), cuyo programa se intitula “Sueños y visiones: aproximaciones a la imaginación onírica en la literatura inglesa”, los estudiantes han confeccionado trabajos escritos para cumplir con la instancia de segundo parcial domiciliario, deseamos compartir con ustedes algunos de ellos.

La creación a partir de las experiencias oníricas y visionarias

por Andrea Nicole Gayet

Los hechos históricos que venían acuciando el pasaje del siglo XVIII al siglo XIX tales como la Revolución Industrial, cuyo desarrollo paroxístico se notaba en el hacinamiento y la miseria en los focos urbanos, la Revolución Francesa y la independencia de Estados Unidos, pusieron en duda las categorías sobre las cuales se asentaba el sujeto, la percepción de la realidad y el acceso al conocimiento. Frente a este contexto de grandes cambios sociales y políticos, los poetas románticos se apartaron de concepciones clasicistas y racionalistas imperantes en su época para pensar una nueva subjetividad: “El acto poético, los estados de inconsciencia, de éxtasis natural o provocado, y los singulares discursos dictados por el ser secreto se convertían en revelaciones sobre la realidad y en fragmentos del único conocimiento auténtico” (Béguin, 1981: 14).  De este modo surgió una tensión entre el sujeto y un mundo de la facticidad que “presentó un estímulo para una exaltación de la conciencia tan intensa que un conocimiento verdadero de la realidad solicitó para sí misma la sanción identificatoria de la imaginación”  (Bloom, 1999: 32).

El alejamiento de las normas clásicas implicó pensar la obra de acuerdo a sus propias leyes y otorgarle así un carácter individual, subjetivo, propio. Esto permitirá situar como centro de la creación a la imaginación y sus reglas, que son “las verdaderas fuerzas de crecimiento y producción” (en Abrams, 1968: 183), en el caso Coleridge, y en de Quincey al opio. Ambos funcionarán como dispositivos de escritura armonizando una experiencia otra, en una síntesis que es la obra misma.

Aquí intentaremos ver cómo en “Kubla Khan. O la visión de un sueño, fragmento” de Coleridge, y en Confesiones de un opiómano inglés, de De Quincey, la experiencia de la visión, onírica o inducida, al situar al sujeto en una realidad otra, lo desestabiliza en tanto pone en tela de juicio sus percepciones y su relación con el lenguaje. Se origina así una escritura particular que busca unidad y síntesis para dar cuenta de la ensoñación. A su vez, hay una mediación por parte del poeta y una conciencia de que la visión ha problematizado su traducción al lenguaje, lo cual implica una reflexión que genera un discurso auto-crítico. Ya no se trata aquí de poder representar la lógica onírica, sino de un problema mayor: ¿puede el lenguaje puede dar cuenta de una experiencia que ha desestabilizado al sujeto y ha problematizado sus límites? Puede, ya que es lo que funda la escritura de los textos, pero con limitaciones.

 El opio en de Quincey y la escritura entre límites:

07_opiumeater_zhenyagayEn Confesiones de un opiómano inglés vemos la búsqueda de la unidad a partir del opio. Éste se constituye como condición de posibilidad para acceder a otra percepción y como aquello que permite una escritura poética dentro de la experiencia urbana a partir de elementos disímiles, tanto del “hollín” como de la “miel”.[1] Éste, al igual que el poeta, puede “componer lo que está agitado y concentrar lo disperso” (de Quincey, 1978: 45). Organiza y permite la escritura; “¡elocuente opio! (…) tu edificas sobre el abismo de la oscuridad, sacas de la fantástica imaginería del cerebro ciudades y templos, que superan el arte de Fidias” (1978: 52). Sin embargo, el opio es definido de forma contradictoria: “¡mortal agente de placeres y dolores inimaginables!” (1978: 41) y en base a ésta se construyen las Confesiones. Por lo tanto, si permite la escritura también la clausura, al desestabilizar al sujeto en la experiencia de una alteridad máxima donde no hay percepción temporal ni espacial, y donde incluso los límites entre vigilia y sueño se esfuman: “La sensación del espacio, y por último, la sensación del tiempo, se vieron fuertemente afectados (…) El espacio se dilataba y ensanchaba hasta un extremo de infinidad inexpresable” (1978: 69).

El escritor se encuentra en medio de una dialéctica que origina la escritura y, a la vez, la clausura al encontrarse en “los límites de condición de viviente” (Kristeva, 1988 10). Allí se amenaza con aniquilar su subjetividad al imposibilitar la representación. Podríamos ver cómo la visión “altera la pulsión de muerte y la vuelve mímesis de resurrección” (Negroni, 1999: 26); y lleva al individuo hacia los límites pero le permite construir una subjetividad. Si bien el opio es aquello que se erige como verdadero protagonista (de Quincey, 1978: 78), es el escritor quien construye su voz a lo largo de este prosa poética a partir de la inclusión de sus lecturas en su texto y en sus sueños, del uso de las citas, de presentarse como filósofo, como quién posee “un poder de intuición para la visión y los misterios de nuestra naturaleza humana” (1978: 12), y de construir un lector cómplice.

“Kubla Khan y la percepción de lo sublime entre el sueño y el recuerdo:

En el caso de “Kubla Khan” aquello que desestabiliza al sujeto y a la lengua son estas imágenes oníricas producidas por los sedantes. Vemos en el prólogo como éstas “se alzaban ante él como cosas reales junto con la producción paralela de sus correspondientes expresiones” (Coleridge s.f.) ante la pasividad del sujeto se cuestiona aquí la composición poética. En consecuencia, se nos muestran dos grandes momentos en relación con la recuperación de la visión onírica: uno que correspondería (si leemos el prólogo y el poema en conjunto) al recuerdo intacto y a la escritura de la primera parte del poema, ampliamente descriptiva; y otro, donde el poeta es interrumpido y olvida parte de la experiencia. En este segundo momento vemos un vacío, un silencio, y luego un cambio de tono, en donde el yo lírico comienza retomando la figura del palacio y expresa la imposibilidad de representar esta visión al no poder recordar la música y la letra: “¡Si fuera capaz de revivir en mí/la música y la letra de su canción (…) sería capaz de construir en los aires el palacio!” (Coleridge, s.f.). De este modo la escritura se articula a través del concepto de imaginación secundaria como aquella facultad humana que sintetiza lo heterogéneo y, en este caso, lo entrecortado.

El sueño presenta esta experiencia que pone en duda el lenguaje ante las imágenes autónomas y ante la percepción del sujeto de una naturaleza exótica, mítica e infinita: se habilita así un nuevo modo de composición. Ante este desbordamiento, la percepción del “yo lírico” es representada a través de lo sublime, aquella emoción que experimenta frente a esta naturaleza construida de imágenes desmesuradas (como “las grutas inconmensurables”, o “profundos abismos”), que además de abismarlo, basta con la incapacidad para percibir sus límites para generar ese “horror delicioso” (Burke s.f) y limitar la representación a través del lenguaje (ésta se anticipa en el título: “fragmento”).

La visión y su implicancia en la subjetividad y en la representación:

En ambos textos vemos cómo la visión, de una dimensión otra, altera la relación del sujeto con el lenguaje posibilitando así nuevas formas de escritura que buscan un intento de unidad que pueda representar aquello que ha perturbado su percepción, mediante el opio, en de Quincey, y la imaginación, en Coleridge. La visión evidencia cómo “Reducido a un estado de ruina, el lenguaje ya no sirva para la comunicación, pero está tanto más cerca de lo incognoscible” (Negroni, 1999: 29): queda, por lo tanto, de esta búsqueda un resto. En de Quincey, por la naturaleza paradójica del opio que clausura y habilita el lenguaje, y en Coleridge frente a lo sublime y la falta de recuerdo, no se puede acabar de dar cuenta de lo percibido. Es así como queda en el “yo lírico” de Kubla Khan un rastro de la experiencia en los “ojos centelleantes” que solo puede ser nombrada como la “ambrosía/(…) leche del Paraíso” (Coleridge, s.f.) y en el yo ensayístico de Confesiones un “¡apocalipsis de mi mundo interior!” (de Quincey,1978:42), evidenciando cómo en ambos ha accedido el sujeto a otra realidad que ha excedido sus límites.

Bibliografía:

ABRAMS, M.N. “Capítulo V: Variedades de la teoría romántica: Wordsworth y Coleridge” en El espejo y la lámpara, Buenos Aires: Editorial Nova, 1968.

BÉGUIN, A. “Introducción” en El alma romántica y el sueño. Ensayo sobre el romanticismo y la poesía francesa pp. 7-22, México: FCE, 1981.

BLOOM, H. “Prólogo” en La compañía visionaria, pp. 31-35, Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora, 1999.

BURKE, De lo sublime y de lo bello, Ficha de Cátedra.

COLERIDGE, “Capítulo VIII” sección V, en Biographia II, en Abrams, M.N. “Capítulo V: Variedades de la teoría romántica: Wordsworth y Coleridge” en El espejo y la lámpara, Buenos Aires: Editorial Nova, 1968.

COLERIDGE, sin datos de editorial, extraído de; http://onironautas.org/kubla_khan_samuel_taylor_coleridge.html

DE QUINCEY, T. Confesiones de un opiómano inglés, Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1978.

KRISTEVA, J. “Sobre la abyección” en  Poderes de la perversión, Buenos Aires: Catálogos: 1988.

NEGRONI, M. Museo Negro, Buenos Aires: Norma, 1999.

WORDSWORTH W. & Coleridge, S.T. “Prólogo a Baladas Líricas.1800, 1802” en Baladas Líricas, Madrid: Ediciones Hiperión, 1999.

[1] Este carácter contradictorio se hace extensivo a los movimientos del escritor en la ciudad. El opio expulsa al poeta hacia las calles con un modo de ver diferente: “podría creerme que era el primer descubridor de estas terrae incognitae y dudé si habían sido indicadas en los modernos planos de Londres” (1978: 50); y por otro lo retrotrae a la soledad y a la contemplación de la ciudad desde la quietud que “en sí misma era algo representativo de lo que tenía lugar en ese delirio” (1978: 51) (Esto muestra también el carácter complejo que podían adquirir estas visiones y las distintas formas de percepción de un mismo objeto).

Autor: literatura inglesa

Cátedra de Literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires. Publicación de artículos, notas y trabajos monográficos de profesores y alumnos y de información de interés inherente a la materia.

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