La relación con la alteridad, de Moro a Defoe: los sentidos en juego.

por Jésica Szyszlican[1]

La alteridad es un tema que atraviesa todo el programa de la materia Literatura Inglesa correspondiente a la cursada 2015. Para abordarlo, he decidido realizar un recorrido por un elenco de textos estudiados en función de los conceptos de modalidad semiótica y modalidad simbólica de Julia Kristeva (1981). Ella entiende al primero como aquel que se abre a los juegos con el sentido, multiplicándolo y diversificándolo, desplazándose hacia el carácter lúdico del lenguaje a través de las repeticiones y el ritmo. El segundo refleja, por el contrario, la disposición para expresar, calificar y concluir, fijando el sentido. A esta luz, propongo que a partir del siglo XX la relación con la alteridad se construye desde la modalidad semiótica: la disolución de las fronteras del yo abre la posibilidad de unión con lo otro. Esta apertura constituye una diferencia radical con respecto a obras anteriores en las que hay una clara tendencia a la modalidad simbólica en la relación con la alteridad, en cuanto se busca fijar su sentido desde los parámetros del viajero. Sin embargo, intentaré demostrar que, incluso en la modalidad simbólica, toda relación con lo otro implica un desvío hacia lo semiótico.

railroad-tracksParto del concepto de “zona de contacto” de Mary Louise Pratt, que “pone en primer plano las dimensiones interactivas e imprevistas de los encuentros coloniales” (2011: 34). En consideración de tales aspectos, podemos enfocarnos en las mutuas y dinámicas interpretaciones que hacen tanto el conquistador como el conquistado de la presencia del otro. En este sentido, es interesante observar qué apropiación realiza el conquistado respecto de la cosmovisión conquistadora, y si resulta en una relegitimación de la misma o, por el contrario, se muestra como potencialmente contraria y alternativa.

En La Tempestad, de William Shakespeare, la relación entre Calibán y Próspero es sumamente compleja. Por un lado, Calibán se constituye como un personaje trágico y también grotesco, puesto que, como comprende Kott (1969), es simultáneamente rey, monstruo y hombre en tanto habla un lenguaje humano. En este punto, el lenguaje que Calibán ha aprendido de Próspero es esencial para constituirlo sujeto, ya que solo a partir de las palabras logra pensarse a sí mismo y a su alrededor. Si entendemos que la realidad es inaccesible sin artificio (solo con lenguaje podemos nombrarnos y nombrar el mundo), podemos decir que Calibán logra apropiarse de la naturaleza. Así, su relación con ella pasa a ser una técnica: “…te mostré / Todas las cualidades de aquí, las fuentes frescas / y los pozos salobres, lo estéril y lo fértil” (I, 2). Próspero hace uso de esta técnica al someter a Calibán a la esclavitud. En este sentido, el lenguaje aparece como elemento útil al proyecto colonialista: si bien permite la subjetivación del otro, lo construye en términos de subordinación, opresión e incluso de propiedad, como observamos en los dichos finales de Próspero: “A este ser de tinieblas lo reconozco mío” (V, 1). A su vez, Calibán parece legitimar tal aseveración hacia el final de la pieza, parece haber “aprendido la lección”: “seré juicioso de aquí en más / para caerte en gracia” (V, 1).

Sin embargo, el proyecto colonialista no es tan cerrado. La zona de contacto genera resquicios, puesto que en el dinamismo del encuentro con un sujeto-otro siempre hay un plano de incertidumbre. La apropiación del lenguaje que hace Calibán puede considerarse “inversa”, en cuanto le permite maldecir a su amo, y también crear su propia “música”, con la cual logra mostrar una visión muy bella y compleja de la isla: “No temas; la isla está toda llena de ruidos, / sonidos, dulces aires, que agradan y no dañan / a veces el tañido de un millar de instrumentos / me zumba en los oídos, y otras veces son voces…” (III, 2). A su vez, intenta derrocar a Próspero poniéndose al servicio de Trínculo y Estéfano, lo cual sorprende al protagonista. Kott considera que esta acción es la “segunda derrota” de Próspero, ya que no logra predecirla al subestimar a Calibán y su práctica educativa. Leer más “La relación con la alteridad, de Moro a Defoe: los sentidos en juego.”

Utopías inglesas del siglo XVIII

tapaLibro.jpgLa Cátedra de Literatura Inglesa (UBA) se complace en anunciar la publicación del volumen Utopías inglesas del siglo XVIII. Construcciones imaginarias del estado moderno: selección de textos y comentarios críticos, editado por Editores Argentinos.

Este libro reúne una serie de escritos utópicos traducidos por primera vez al español y es el resultado final del proyecto de investigación acreditado por la Universidad de Buenos Aires: “Configuraciones utópicas en la Inglaterra del siglo XVIII” (UBACyT 20020120200060BA01).

Con diez introducciones que comentan los aspectos más relevantes de los textos, y un minucioso trabajo de notas, los investigadores y traductores que colaboran en este libro indagan sobre las transformaciones en las imágenes y en las narraciones que marcaron el género utópico en obras que operan bajo la influencia de las ideas filosóficas de la Ilustración. Han colaborado en el volumen María Inés Castagnino, Noelia Fernández, Martín González, Marcelo Lara, Cecilia Lasa, Lucas Margarit, Elina Montes, Ezequiel Rivas y Ramiro Vilar.

Presentación del libro: lunes 31 de octubre a las 19:00 horas en el aula 108 de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. ¡Los esperamos!


A continuación el índice del libro, comentado por los investigadores a cargo de cada traducción:

  • pp. 27-101  – El consolidador, o memorias de diferentes sucesos ocurridos en el mundo de la Luna. Traducido del idioma lunario por el autor de Un inglés auténtico [1705], de Daniel Defoe.

elina2El protagonista del escrito de Daniel Defoe es un representante de la burguesía mercantil inglesa, un individuo para el cual la vasta extensión de la Tierra (y luego de la Luna) se presenta como un atractivo reto para la explotación comercial intensiva a través de las innumerables rutas mercantiles y sus inmensas oportunidades. A la vez, el desembarco del viajero en territorio lunar abre el espacio para considerar la imagen de los terráqueos en un espejo invertido deudor del gesto lucianesco, que recuerda la utopía de Joseph Hall Un mundo distinto pero igual; este recurso admite la crítica mordaz a los debates políticos de la Inglaterra contemporánea al autor. (Introducción, traducción y notas: Elina Montes)


  • pp. 103-149 – La isla del contento: o un nuevo paraíso descubierto [1709], de autor anónimo

lucas_fotoSe trata de una utopía publicada a principios del siglo XVIII, período inicial y de pasaje hacia el Iluminismo en el ámbito de la cultura inglesa. Considerar este período de transición implicará, entre otras cuestiones, evaluar el temor por la inestabilidad de la corona ya sea por motivos religiosos como por la confrontación con enemigos externos, como Francia, problemática presente en Inglaterra desde el reinado de Enrique VIII. La isla del contento se publicó durante el período de gobierno de la reina Ana Estuardo, sobrina de Carlos II, monarca de la Restauración en Inglaterra luego de la República de Cromwell (1649–1660). La preocupación por la estabilidad monárquica es un aspecto central en la obra y se refleja en la defensa de una monarquía absolutista, como garante de la felicidad y de la paz de sus súbditos. (Introducción, traducción y notas: Lucas Margarit)


  • pp. 151-195 – Una descripción de Nueva Atenas en la Tierra Incógnita Austral [1720], de autor anónimo

rivas_fotoUna descripción de Nueva Atenas, de autor anónimo, ofrece al lector del siglo XVIII una relación entre los modelos utópicos de la antigüedad clásica y bíblica y aspectos que conciernen la educación y su función en el programa utópico. Además, como elemento innovador, esta utopía suma una reflexión  crítica y estética de la actividad teatral londinense. Así, Una descripción de Nueva Atenas se presenta como una poliutopía o utopía crítica, un texto que permite contrastar una pluralidad de modelos sociales  sin ofrecer una solución utópica satisfactoria. Es esta crítica la que le permite tomar conciencia de las limitaciones del modelo, utilizando al mismo tiempo los discursos del Iluminismo sobre el progreso, la razón, la reforma y la sociabilidad. (Introducción, traducción y notas: Ezequiel Rivas)


  • pp. 197-307 – Un viaje a Cacklogallinia con una descripción de la religión, política, costumbres y hábitos de este país [1727], de Samuel Brunt.

inex_foto“Un viaje a Cacklogallinia” puede parecer, como título para este relato publicado originalmente en 1727, por lo menos limitado. Su protagonista no visita únicamente un país ficticio habitado por gallináceos gigantescos. Su llegada allí es consecuencia de su estadía previa en la colonia inglesa de Jamaica, donde es testigo de hostilidades atroces entre amos y esclavos fugitivos. Y su partida desde allí lo conduce a la Luna, donde el relato propone la fantasía de un orden perfecto constituido por almas puras. Como punto medio entre estos extremos de conflicto y paz, la sociedad cacklogalliniana ofrece un reflejo satírico de la sociedad inglesa de la época del texto, distanciado por el extrañamiento de la animalidad y la escala de sus habitantes. (Introd. María Inés Castagnino; traducción y notas M.I. Castagnino y E. Rivas)


  • pp. 309-347 – La capacidad y el alcance del entendimiento humano; Ejemplificado en el caso extraordinario de Automathes [1745], de John Kirby

rami_fotoLa Historia de Automathes de John Kirkby (1745) narra las aventuras de un monje que ha naufragado en la imaginaria isla de Soteria, donde conoce a Automathes, joven que se ha criado en la soledad total de la naturaleza. La historia le permite a Kirkby argumentar el modo en que el hombre desarrolla su conocimiento a partir del contacto con la naturaleza, que le “enseña” gradualmente el orden del mundo y las nociones metafísicas del alma y de Dios. Esta utopía del hombre natural escenifica los amplios debates de los siglos XVII y XVIII sobre el desarrollo del conocimiento humano, pero también las tensiones entre fe, razón y experiencia que atraviesan toda la filosofía occidental. (Introducción, traducción y notas: Ramiro Vilar)


  • pp. 349-419 – Un relato acerca del primer asentamiento de los Cessares [1764], de James Burgh

marcelo_fotoNueve demoradas cartas firmadas por el señor Vander Neck navegan desde la Patagonia hacia Europa narrando el decidido abandono de Holanda de una selecta escansión social -unas pocas familias serias, honestas y trabajadoras-, y su llegada a distantes tierras, para escapar de la pobreza y del sufrimiento que los acosaba, y para construir un asentamiento en la lejanía del mundo, donde poner en marcha una recta política de gobierno de las conductas a fuerza de tempranas enseñanzas morales, y de la estricta vigilancia de todo aquello que merodeaba la sombra de la sinrazón. De este modo, asistiremos a la reconstrucción de una forma de vida simple y de buen comportamiento en la que el trabajo será la medida del hombre. (Introducción, traducción y notas: Marcelo Lara)

  • pp. 421-459 – Suplemento a la historia de Robinson Crusoe [1781], de Thomas Spence .

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Es probable que “el viejo y glorioso Tom Spence”, tal y como lo caracterizaba Friederich Engels, ostente el curioso título de ser el autor inglés que más utopías publicó durante el siglo XVIII. En no menos de cinco oportunidades, Spence se embarcó viajes literarios que lo llevaron a imaginar comunidades políticas fundadas en la propiedad comunitaria de la tierra, administrada para asegurar el sustento de todos los individuos. El Suplemento a la historia de Robinson Crusoe tiene la particularidad de ser la primera de esta serie de utopías, en la que el autor no sólo demuestra las características de su visión comunitaria, sino que, además, reinterpreta el legado robinsoniano en la clave política del radicalismo inglés de fin de siglo. (Introducción, traducción y notas: Martín González)


  • pp. 461-542 – La República de la Razón [1795], de William Hodgson

noelia_fotoLa República de la razón, de William Hodgson -autor radical fuertemente influido por el espíritu de la Revolución Francesa-, propone, para la nación inglesa, una importante reforma política y social. En medio de un contexto que demandaba, sin duda, cambios profundos en los sistemas tradicionales de gobierno y los vínculos entre las clases, la obra impulsa, entre otras reformas, la abolición de la pena capital, un fuerte control popular sobre los distintos estamentos del Estado y una nueva visión de las relaciones entre los sexos que se adelantó, inclusive, a las posteriores demandas por la igualdad entre hombres y mujeres.  La República de la razón fue escrita, además, cuando Hodgson se hallaba detenido en la prisión de Newgate. (Introducción, traducción y notas: Noelia Fernández)


  • pp. 543-577 – Crónica sobre los gigantes recientemente descubiertos [1798], de Horacio Walpole

cecilia_fotoLa expansión colonial inglesa en el siglo XVIII ofrece un doble desafío para la producción de ficción. Por un lado, la relación con lo que resulta ajeno y extraño permite al observador europeo volcar la mirada sobre sí y, por otro, alimenta la imaginación utópica. Estos dos aspectos confluyen en Crónica de los gigantes recientemente descubiertos, de Horatio Walpole, en una escritura que no solo tematiza la experiencia colonial, sino que la desarrolla a nivel formal con procedimientos de la literatura a la que el propio Walpole da origen: la ficción gótica. Lo gótico se presenta en su utopía como principio de composición ficcional para abordar las ansiedades políticas, económicas y culturales de la Inglaterra dieciochesca.  (Introducción, traducción y notas: Cecilia Lasa)


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Ficha técnica

Título: Utopías del siglo XVIII. Construcciones imaginarias del estado moderno: selección de textos y comentarios críticos.

Autores: Lucas Margarit y Elina Montes (comps.)
Género: Ensayo. Traducción
PÁG: 578
PVP: $480
ISBN: 978-987-3876-07-3
Formato: 21 x 14 cm
Disponible en las siguientes librerías de CABA y La Plata: Arcadia, Atenea, BiblosBuchin, de la Cambana, Gambito de Alfil, Guadalquivir, Hernández, Paidos, Proeme (Norte), Rayuela, Siberia

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(Re)construcciones de lo utópico en Huxley, Orwell y Ballard

(Re)construcciones de lo utópico en Un mundo feliz, de Aldous Huxley, 1984 de George Orwell y Rascacielos, de James Graham Ballard.
por Juan Volpe [1]

01dc-d392-489c-88ff-8c20d477fc36Tanto la literatura utópica clásica, con Tomás Moro y Francis Bacon a la cabeza, como el género de literatura de viajes, con ejemplos como Daniel Defoe y Jonathan Swift, ponen a la cuestión espacial en un lugar privilegiado. En esos viajes a islas separadas del mundo civilizado y el encuentro con lo extraño, lo ajeno, lo otro, es donde se gesta la utopía como modelo de sociedad ideal anclado a un espacio y un tiempo determinado. La utopía pensada como isla que convive con el mundo (continental) de los hombres, aislada, autorregulada, cerrada sobre sí misma, contiene el secreto cuidadosamente escondido de la organización social perfecta.

            El desencanto provocado por el fracaso de los proyectos revolucionarios europeos: la Revolución Francesa de 1789 y luego la Revolución Rusa de 1917, sumado a las revoluciones científicas y culturales, más el escenario de la Primera Guerra Mundial y su inminente secuela, fueron claves para la irrupción de una nueva visión sobre la utopía, en clave negativa y pesimista: la distopía o utopía negativa que dominó durante la primera mitad del siglo XX. No se trata ya de imaginar sociedades ideales, sino retratar los peligros subyacentes a la perfección. El llamado “giro distópico” también produce un cambio en la manera de representar el espacio en esta literatura: el mundo se convierte en el espacio de la utopía, ahora materializada de manera negativa. Ya no hay que emprender un viaje a una isla lejana para descubrir un mundo nuevo y ajeno: el mundo entero es nuevo y ajeno. Hay también una distancia temporal entre el mundo real y el mundo distópico: el tiempo de la distopía es el futuro; la utopía, en cambio, convive en el presente. En este sentido, uno podría preguntarse si en la literatura utópica, o más bien en la concepción utópica del espacio, hay una semilla o una huella que nos permita entender el cambio, el giro, hacia la distopía.

highrisefeatSiguiendo la estela de Nosotros (1921), la obra del escritor soviético Evgueni Zamiatin, novelistas como Aldous Huxley (Un mundo feliz), George Orwell (1984) y James Graham Ballard (Rascacielos) plantean mundos y espacios donde la utopía se materializa de manera negativa en estados totalitarios o comunidades unidas por la violencia. El panorama presentado en estas ficciones es desolador: libertades individuales cercenadas en pos de un beneficio comunal, la transformación del individuo en un engranaje de la maquinaria social y el desarrollo de la ciencia como herramienta de control y organización.

Pero, a pesar de las condiciones adversas presentadas por estos nuevos mundos y espacios distópicos, la utopía parece resistir y subsiste en los márgenes, manifestándose en espacios físicos, simbólicos, mentales, imaginarios e incluso sensoriales. La Casa Antigua que visita D-503 en Nosotros, el Malpaís de John y Linda y el faro al que el Salvaje se exilia en Un mundo feliz, también la pequeña habitación de la tienda de antigüedades en 1984 y el gigantesco edificio diseñado por Anthony Royal en Rascacielos se manifiestan como espacios de resistencia de lo utópico y comparten determinadas características: son espacios cerrados, pequeños e inmersos en un mundo que los incluye pero también los censura y/o prohíbe. Además, el pensamiento utópico se manifiesta en la temporalidad: es una vuelta a un tiempo pasado, olvidado y machacado; un tiempo mejor. Esta vuelta nostálgica a un pasado mejor es un elemento constitutivo de estos espacios utópicos. Entonces, el propósito de este trabajo consta en analizar esta serie de espacios de resistencia de lo utópico e indagar en las relaciones que estos espacios entablan con el mundo que los rodea y los cobija. Leer más “(Re)construcciones de lo utópico en Huxley, Orwell y Ballard”

Hacia la Luna. Sociedades perfectas y espejos deformados: de Godwin a Defoe

de Elina Montes (UBA)[1]

telescopeEntre las dos obras a las que me voy a referir media algo menos de un siglo. Las vincula, de un modo si se quiere más superficial y evidente, el tratamiento de determinados motivos en torno al viaje hacia el espacio exterior; y son, en definitiva, esos motivos los que vuelven más notorias aquellas transformaciones radicales que –desde diferentes ámbitos de la especulación científica y filosófica de sus respectivas épocas–  animan y explican toda producción literaria. Me refiero aquí especialmente a El hombre en la Luna, de Francis Godwin (editado en 1638) y El consolidador, de Daniel Defoe (1705). En un libro publicado recientemente, How many moons does the Earth have? The ultimate science quiz, Brian Clegg hace un brevísimo repaso de los hitos principales de la literatura occidental respecto del imaginario lunar, en diálogo con otros motivos de la producción humanística y teológico-científica. Se menciona, en primer lugar, la luna en Luciano de Samosata quien, como seguramente sepan, en Historias verdaderas, es el primero en vislumbrar un ascenso celeste como parte de un propósito de desacralización de los espacios sobrenaturales evocados en la épica homérica, de las empresas heroicas y de las especulaciones eruditas, como la física aristotélica, por ejemplo, o los registros historiográficos más respetados. Hacia principios del siglo XVII, anota Clegg, el campo intelectual de la modernidad inglesa temprana conoce la empresa acometida por el obispo anglicano Francis Godwin que, sin abandonar el tono cómico de su ilustre antecesor, se deja seducir –a un tiempo– por las ensoñaciones de Kepler, de Copérnico, de Galileo y de Wilkins, quienes se atrevían a describir un cosmos que albergaba otros mundos habitados. Pocos años más tarde, asoma el fantástico relato de Cyrano de Bergerac (1657), que extiende el viaje fantástico hasta el mundo solar, retomando algunos motivos de Luciano y otros, por supuesto, de Godwin. Daniel Defoe también utiliza el viaje espacial –a comienzos del siglo XVIII, aunque no figura en el listado de Clegg– como un motivo que le permite, de manera más incisiva y desencantada que la de su predecesor, reiterar el gesto de Godwin pero con una intencionalidad que claramente lo diferencia tanto de este último como de la que emprende su contemporáneo, Jonathan Swift, con Gulliver’s Travels.

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Ida a la luna y vuelta: de la utopía científica a la polidiscursiva

Ida a la luna y vuelta: de la utopía científica de John Wilkins a la polidiscursiva de Un viaje a Cacklogallinia

por María Inés Castagnino [1]

johnwilkins-thediscoveryofaworldinthemoone-orc2b7adiscovrsetendingtoprovethate28098tisprobabletheremaybeanotherhabitableworldinthatplanet1638Mi trabajo en esta ocasión concierne, en primera instancia, a un texto en el que un discurso científico en ciernes se toca con un discurso utópico: la proposición nro.14 de El descubrimiento de un Nuevo Mundo, o un discurso tendiente a demostrar que es probable que haya otro Mundo Habitable en la Luna, con un discurso sobre la posibilidad de transportarse hasta allí, de John Wilkins. Wilkins, nacido en Inglaterra en 1614, desarrolló, en paralelo a una importante carrera eclesiástica, el estudio de temas y disciplinas científicas, especialmente en relación con la filosofía natural, que involucraba los estudios astronómicos.[i] Por su asidua práctica y dedicación a la cuestión, Wilkins jugó un rol fundamental en la fundación, en 1660, de la asociación científica conocida como Royal Society de Inglaterra,[ii] y fue su primer secretario. La creación de esta sociedad refleja el cambio de status que lentamente iba operando la Revolución Científica, por el cual disciplinas como la astronomía se iban apartando de las posturas clásicas, religiosas y filosóficas para ser encaradas cada vez más desde un punto de vista científico moderno.

Wilkins murió en 1672. Para entonces había publicado unos ocho textos, de los cuales El descubrimiento de un nuevo mundo fue el primero. A la versión original de 1638, dada a conocer en forma anónima y compuesta por trece proposiciones, se incorporó en una tercera edición, en 1640, una decimocuarta proposición, además de una segunda parte titulada Discurso concerniente a un nuevo planeta, tendiente a demostrar que es probable que nuestra Tierra sea uno de los planetas.[iii] El texto de Wilkins, en primera instancia, consistía en un análisis especulativo acerca de las características físicas de la luna como planeta y terminaba con la proposición de “que es probable que haya habitantes en este otro mundo”; el agregado de 1640 se abría al futuro al proponer, además, “que es posible que alguien de la posteridad descubra un modo de trasportarse a este otro mundo y, si hay habitantes allí, tener comercio con ellos.” Leer más “Ida a la luna y vuelta: de la utopía científica a la polidiscursiva”

Literatura de viajes y pensamiento utópico en la obra de Joseph Hall

Literatura de viajes y pensamiento utópico en Un mundo distinto pero igual de Joseph Hall

de Carolina Wagner[1]

 

“Este caluroso discurso […] de un joven tan asentado, y la sed de novedades y de gloria nos produjeron una gran emoción. ¿Para qué decir más? No es menester referir por menudo

las dudas de éste, las propuestas de aquél, los pasos dados por un tercero, los preparativos a que nos entregamos todos. Fijamos el día, subimos a la nave Fantasía, zarpamos del puerto, y eso sí, cada uno de nosotros saludaba por el camino a los suyos y se despedía de ellos […]”

(Hall, 2010: 82)

Joseph-Hall-Mundus-Alter-et-Idem-Utrecht-1643.jpgA lo largo de la historia, el viaje ha tenido distintas motivaciones e intenciones. Ha sido colonizador, forzoso, de aprendizaje, placentero, científico, accidental, mercantil, de exploración y bélico. Metamorfoseado en sus distintos roles, ha sido parte de algunos de los grandes momentos de la historia de la civilización y del mundo de las ideas, y ha representado, así, un rol fundamental en el progreso de la humanidad. Los viajes, la expansión territorial y la conquista de lo desconocido han ido de la mano desde el principio de los tiempos en el desarrollo del conocimiento humano sobre el mundo que nos rodea.

Así como existen distintos tipos de viajes, existen distintos tipos de viajeros. Algunos son exploradores, otros científicos, también los hay conquistadores o simplemente turistas. Están los planificadores, los improvisados, los que viajan por accidente o los que lo hacen forzados. La decisión de emprender un periplo lejos del hogar puede estar motivada por razones muy variadas, pero será el modo en que el individuo enfrente las circunstancias con las que se encuentre lo que definirá en última instancia la eficacia del viaje.

Viajar amplía los horizontes tanto en un sentido literal como figurado. Permite ver el mundo, explorar otras culturas y conocer formas de vida diferentes, pero también favorece el autodescubrimiento y el autoconocimiento. Así, la aventura puede dar pie a diferentes resultados: puede ser exitosa y capitalizada en beneficio propio, o bien probar ser ineficaz y no generar consecuencias, o, muy por el contrario, resultar perjudicial y destructiva para el viajero. Sea cual sea el desenlace, la constante que se mantiene en todos los casos es el cambio, ya que viajar implica atravesar procesos de mudanza y todo viaje representa un punto de inflexión en la vida del sujeto. El que parte no es el mismo que el que vuelve, porque el movimiento que lleva a alejarse de la seguridad del hogar para embarcarse en una aventura hacia lo desconocido crea una división entre un antes y un después que no se puede resolver.

La intención del presente trabajo consiste en realizar una lectura, centrada en el motivo del viaje, de un texto que se inscribe dentro de la tradición, fundada en la idea del viaje y los relatos de viajeros, del género utópico. Se buscará pensar el modo en que se construye la aventura del viaje y se da cuenta de la experiencia de la travesía, al tiempo que se reflexionará acerca de la configuración que hay de la idea de cambio, si es que éste de hecho ocurre.

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Volver al pasado. Los modelos de la Antigüedad clásica en la construcción de los relatos utópicos del siglo XVIII

Volver al pasado. Los modelos de la Antigüedad clásica en la construcción de los relatos utópicos del siglo XVIII: el caso de A Description of New Athens in the Terra Australis incognita.

Mg. Ezequiel Rivas, UBA[1]

            En el presente trabajo analizaremos la apropiación de modelos discursivos provenientes del mundo clásico que sirven como marco para el desarrollo del relato utópico A Description of New Athens in the Terra incognita Australis[2], publicado en 1720. Un estudio mayor debería versar a su vez  en las implicancias y alcances de dicha apropiación en diferentes planos, a saber, literario, político-religioso e histórico, sin embargo estableceremos algunas líneas de investigación sobre dichas implicancias, centrándonos de modo particular en la relación de dichos modelos con algunos aspectos relativos a la educación y su función dentro del programa utópico, siendo ésta una constante fundamental dentro del género. Como bien apunta Comparato, “resulta difícil periodizar el siglo XVIII desde el punto de vista de la utopía si no se tienen en cuenta las variadas herencias del siglo anterior” (2006: 145). En este sentido, trazaremos algunas líneas de relación con Nova Solyma, texto utópico de mediados del siglo XVII, donde ya se reelaboran motivos provenientes del mundo clásico en sintonía con el problema de la educación.

            Se tienen pocos datos acerca del texto en cuestión. Este relato utópico aparece entre los folios 80 a 118 de un volumen titulado Miscellanea Aurea or the Golden Medley, publicado en Londres en 1720 para dos libreros, Bettesworth en la Pater-Noster Row y Pemberton en la Fleet Street, tal como consta en la portada. Dicho volumen contiene diferentes textos, en su mayoría de carácter moralizante o de ficción satírica y meramente destinados al entretenimiento del lector,  como se aprecia ya en el prefacio: “And I flatter myself, that in the great Variety which this Volume contains, there will be something that may prove an Amusement to every Reader” (“Y me adulo a mí mismo, porque en la gran variedad que contiene este volumen, habrá algo que pueda servir de entretenimiento para todo lector”) La presencia asimismo de un texto sobre el Islam (Mahomet no Impostor), en el que el autor discute y confronta la doctrina de Mahoma con los “divinos preceptos del Evangelio” agrega a las temáticas presentes en el volumen aquellas que tratan acerca de la religión, asunto que también se desarrollará en Nueva Atenas.

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